Eranos (1933-1988). Una historia cultural alternativa

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Blanca Solares
https://orcid.org/0009-0003-0591-8056

Resumen

Las presentes líneas intentan una breve síntesis del desarrollo histórico e intelectual del Eranoskreis, desde su “prehistoria” hasta su culminación en una hermenéutica simbólica de la cultura (1933-1988). La primera parte refiere una visita a la Casa Eranos, en 2017. Un segundo momento se centra en las contribuciones de Eranos al estudio del mito, el símbolo y la religión que llevaron al desarrollo de un nuevo espíritu antropológico afín al giro lingüístico y la hermenéutica filosófica de Gadamer. Una reflexión final destaca a Eranos como “pensamiento de la mediación” (Oriente y Occidente), de la revisión de nuestro literalismo dogmático en nombre de un “ecumenismo simbólico”.

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Cómo citar
Solares, B. . (2025). Eranos (1933-1988). Una historia cultural alternativa. Interpretatio. Revista De hermenéutica, 10(1), 17-35. https://doi.org/10.19130/iifl.irh.2025.1/00S329X7W032
Sección
Dossier: Artículos
Biografía del autor/a

Blanca Solares, Universidad Nacional Autónoma de México - Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades

Investigadora adscrita al Programa en Estudios de lo Imaginario (Imagen, Arte y Religión), CRIM-UNAM. Realizó estudios de doctorado en sociología y filosofía en México y Alemania. Profesora del Posgrado en Estética y Filosofía de la Religión. Miembro del Centre de Recherches Internationales sur l’Imaginaire (CRII) e integrante del Comité Ejecutivo de la International Association for the History of Religions (IHAR). Entre sus publicaciones: Madre terrible. La diosa en la religión del México antiguo; Gibert Durand. Escritos musicales; Imaginarios mayas en la música contemporánea. Revueltas, Ginastera y Scelsi. Su libro más reciente es Imaginarios órficos de la naturaleza (2024).

Citas

Bachofen, Johann Jakob. “El matriarcado: una investigación sobre la ginecocracia en el mundo antiguo según su naturaleza religiosa y jurídica”, 52-115, en Andrés Ortiz-Osés, ed. Mitología arcaica y derecho materno. Barcelona: Anthropos, 1988.

Corbin, Henry. Acerca de Jung. El buddhismo y la sophia. Madrid: Siruela, 2015.

Gadamer, Hans-George. Verdad y método. Salamanca: Sígueme, 1991.

Garagalza, Luis. El sentido de la hermenéutica. La articulación simbólica del mundo. Barcelona: Anthropos-Universidad Autónoma Metropolitana, 2014.

Hans, Thomas. Eranos. An Alternative Intellectual History of the Twentieth Century. Trad. Christopher Mcintosh. London: Equinox, 2013.

Harvey Brown, Richard. “Del teatro de la guerra como teatro: algunos aspectos posmodernos de la guerra”, Revista de Estudios Sociales, 12 (junio de 2002): 29-40.

Hornung, Erik. “Das Abenteuer Eranos” (2015), Eranos Ascona, consultado en abril 30, 2024, <https://www.eranos-ascona.ch/abenteuer_eranos.html>.

Jung, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos. Barcelona: Seix Barral, 1989.

Noschis, Kaj. Monte Veritá, Ascona et le génie du lieu. Lausana: Presses polytechniques et universitaires romandes, 2011.

Ortiz-Osés, Andrés. Hermenéutica de Eranos. Las estructuras simbólicas del mundo. Barcelona: Anthropos-Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 2012. Solares, Blanca. “Rudolf Otto: la experiencia religiosa de lo sagrado”, en Homo religiosus. Ed. Blanca Solares, 67-84. Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Antropológicas-Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, 2018.

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A las víctimas de la guerra en Gaza, tanto palestinos como judíos. A todos los que luchan y se movilizan para hacerse oír y decir: ¡No a la guerra!

Sobre la rivera del llamado Lago Mayor, entre Brissago y Azcona, en Suiza, cerca de la frontera con Italia, se ubica una propiedad privada en la que la señora Olga Fröbe-Kapteyn (1881-1962) mandó construir una casa que bautizó con el nombre de “Eranos”. Desde los años treinta, la Casa Eranos albergó a pensadores procedentes de todas las latitudes y, a lo largo del siglo, se convertió en lugar de encuentro, debates y reflexión sobre temas de gran repercusión para el conjunto de los estudios culturales. Los Encuentros Eranos o Eranos Tagungen nombran ese lugar lacustre y su sala de reunión para un centenar de personas, animado por las exposiciones de notables investigadores: orientalistas, teólogos, gnósticos y científicos de todas las disciplinas. Eranos: festín culinario o comida festiva. El “platillo fuerte” era la especialidad que personalmente preparaba cada invitado.

El lugar ejerce una seducción excepcional para cualquier visitante. Las aguas del Lago Mayor están contenidas entre los Alpes nevados que se divisan a lo lejos, mientras que, desde otro extremo, se puede disfrutar de un clima tropical con palmeras que nos resguardan bajo su sombra.

Libros, flores, muebles, telas y texturas naturales, todo de un gusto sencillo y exquisito, convirtieron la Casa Eranos en un verdadero lugar de acogida para los invitados que se alojaban ahí cada verano alrededor de una semana, al margen de asociaciones ideológicas, partidos o filiaciones institucionales; convocados solo por “el genio del lugar”. Lo más importante en los encuentros de Eranos, como dice Henry Corbin, era el respeto a la individualidad de cada participante, el cultivo de su sí-mismo; el tiempo interno de cada uno para compartir, reflexionar y digerir los temas de los que ahí se hablaba.

En agosto del 2017 tuvimos la fortuna de ser recibidos, para la celebración de su Conferencia Anual, por Fabio Merlini, director de la Fundación Eranos desde 2010, y Riccardo Bernardini, su secretario científico. Uno filósofo y el otro psicólogo. Ambos unidos en el esfuerzo de mantener vivo el espíritu de Eranos en colaboración con el histórico Hotel Monte Veritá y el Instituto Jung de Suiza.1

Fue Fabio Merlini quien nos invitó a recorrer solos la propiedad, con calma y en silencio. Sembrada de cedros y jardines secretos comunicados por veredas estrechas y misteriosas, era inevitable no evocar la presencia de los que nos precedieron ahí y que caminaron también por los mismos senderos de esa especie de paraíso fuera del tiempo. Al pasear por sus veredas, aún puede uno impregnarse de la atmósfera natural en medio de la cual se desarrollaron los Eranos Tagungen, hace ya 90 años.

Las discusiones más importantes tenían lugar en la comida, alrededor de la llamada ‘mesa redonda’ a la que inmediatamente asociamos con el mítico rey Arturo y los caballeros sentados a su alrededor, todos con la misma jerarquía. Olga Fröbe veía la mesa redonda —‘con todas sus numinosas cualidades’— como una especie de mandala; como el símbolo más elocuente del sí-mismo. La materia o cuerpo par excellence de la mesa, dice, eran los conferencistas de Eranos. En un inicio, recuerda, cuando Jung y otros invitados eran acomodados en el Hotel Monte Veritá, no tenía ningún rol especial. Solo, después de la segunda Guerra Mundial, la gran mesa verde terminó por atraer con su magia a los conferencistas alrededor de una especie de círculo creativo. Algo especial había en torno a esa mesa, dice Olga Fröbe, recordando una ocasión en la que, al llegar solo a la casa, Jung, señalando la mesa, le dijo: “Este es el Eranos real”.2

En el sendero principal, donde se bifurca el camino que lleva bien a la sala de conferencias o bien al comedor y su mesa redonda, descubrimos una discreta escultura de piedra dedicada al numen ctónico o genio ignoto del lugar, que a lo largo de tantos años logró atraer a tan diversos asistentes. El espíritu de Eranos no debería pues ser entendido de manera abstracta. En 1949, Carl G. Jung y el teólogo y fenomenólogo danés de las religiones G. van der Leew llegaron a estar de acuerdo en que detrás del “fenómeno Eranos” debía haber un “espíritu” desconocido o especie de genius loci (genio ignoto) personificación del arquetipo que animaba los encuentros.

El escultor y ceramista Paul Speck esculpió una estela con la inscripción Genio loci ignoto: “Al genio desconocido del lugar” que, de alguna manera, nos recuerda al obelisco roto (Broken Obelisk) hecho por Barnett Newman, ubicado en la fuente de la entrada de la Capilla Rothko, en Houston, Texas, con sus dos pirámides invertidas unidas por el vértice. Si observamos de cerca la pieza de Speck, descubrimos en su centro un par de triángulos. Uno arriba y otro abajo, ambos como en un intento de aproximarse sin que sus puntas lleguen a tocarse. Si pensamos que los triángulos pueden continuarse en la misma dirección llegarán a converger y finalmente a sobreponerse en un triángulo sobre otro, hasta formar una estrella de seis puntos, que más allá de su significado bíblico (“estrella de David”) expresa, simbólicamente, la conjunción de energías del Cielo y la Tierra. Al parecer, consciente o inconscientemente, el escultor hizo la parte superior, es decir, el triángulo celeste, más grande que el de abajo. De manera que la fuerza del cielo parece aún más poderosa.

Hacia una hermenéutica del símbolo y de la cultura

Como dice la estudiosa del medievo, filóloga y editora, Victoria Cirlot, nadie que quiera hoy acercarse al estudio del símbolo y los mitos puede prescindir de los trabajos del Círculo de Eranos. Sus Jahrbucher, el conjunto de sus 57 anuarios (editados entre 1933-1988), constituyen lo que Andrés Ortiz-Osés denomina ‘el mayor arsenal simbólico’ de nuestros tiempos.

Este interés por el símbolo desde un inicio estuvo vinculado con la comprensión de lo sagrado en el sentido en que lo define Rudolph Otto: una experiencia numinosa, racional e irracional a la vez, vinculada con la idea de dios; con la vivencia ambigua de lo que atrae y fascina en la misma medida en que se rechaza y repele. El símbolo rebasa, pues, la razón, es decir, no se explica en términos de lógica formal ni del tercero excluido. Por el contrario, involucra lo irracional, los afectos, el temor y las fantasías de los hombres muchas veces de alto riesgo.

Los trabajos de Eranos desde un principio se desarrollaron en vínculo con las investigaciones de Jung, interlocutor asiduo e invitado permanente de las reuniones. Es difícil precisar hasta qué grado los trabajos reunidos en los anuarios llevan la huella de su pensamiento y viceversa, hasta qué punto las conversaciones y lecturas de los invitados modificaron o afinaron el pensamiento y la obra de Jung. Lo cierto es que su presencia, su escucha, la atención que en cada ocasión dio a cada uno de los ponentes sin lugar a dudas tuvo un papel decisivo en la historia de Eranos. Al mismo tiempo, en mi opinión, la importancia de la psicología de Jung en Eranos se debe al gran interés que para el conjunto de los conferencistas tenían sus investigaciones sobre los contenidos arquetípicos del inconsciente y su influencia en las acciones conscientes de los individuos. Acciones fuera de toda lógica y no siempre comprensibles, aberrantes e incluso demoniacas. Este entrelazamiento entre cuerpo y psique, razón e inconsciente, mythos y logos, constituye el punto de interés central que subyace en el conjunto de los trabajos de Eranos sobre la historia de las religiones, el arte y la antropología cultural en general.

En El malestar en la cultura (1930), Sigmund Freud ya había abordado el problema de la cultura como represión y sus consecuencias para el individuo y para la sociedad (resentimiento, odio, violencia y malestar irracionales). La falta de compensación y de reconocimiento social del individuo de parte de su cultura (tanto individual como socialmente) terminaba por conformar (en el alma o psique) las bases de la violencia traducida luego en discriminación, guerra, fascismo y exterminio. Dialéctica del iluminismo (1944), de Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, por su parte, por otra vía, igualmente demostraba cómo la asunción unilateral de la razón —sin tomar en cuenta al inconsciente (el alma y sus posibles patologías)— terminaba por convertir a la razón en irracionalismo: “el mito deviene iluminismo y el iluminismo en un nuevo tipo de mitología”.

Estos trabajos eran ya una llamada de atención a la filosofía en el sentido de que trabajar la consciencia al margen del inconsciente era caer en la ingenuidad de aceptar la razón como algo “inmanente” al individuo, al margen de su relación con lo irracional y el inconsciente. En ese mismo sentido pueden entenderse las palabras de Jung, al señalar que: “El alma es mucho más complicada y más impenetrable que el cuerpo. ¡En el desequilibrio psíquico del hombre está el peligro!”3

Los encuentros de Eranos dieron inicio en 1933, el mismo año en que Alemania se hundía en el nazismo (30 de enero de 1933). Toda Europa se vio afectada por un movimiento colectivo que arrastraba a los individuos hacia totalitarismos de diversos signos como por inercia.

Olga Fröbe, en 1939, decía que Eranos vio el día “en un tiempo de desastre”, en el periodo de entreguerras, de extremas tensiones emocionales que no dejaban de afectar a cualquiera. De una u otra manera, todos los conferencistas estaban atravesados por una preocupación central: cómo orientarse y entender el sentido de la vida en medio de la guerra, la represión y la desorientación masiva.

Es notable y desde nuestra perspectiva un gran acierto que, en medio de este desconcierto, Olga Fröbe haya persistido en la tarea de organizar las reuniones de Eranos. El propósito principal de esas reuniones era articular una respuesta que diera cuenta de la desorientación y falta de sentido por la que atravesaba la civilización europea.4

Desde distintas tradiciones culturales de Oriente y Occidente y desde los más variados ángulos de reflexión (la historia, la antropología, la psicología, la filosofía, la teología), Jung y cada uno de los invitados a Eranos, no sin riesgos podemos decir, decidieron asumir en conjunto el auténtico reto de comprender y estudiar las actitudes y las imágenes (de la psique o inconsciente colectivo) que a lo largo de la historia demostraban ser capaces de arrastrar movimientos colectivos enteros hacia la destrucción y el totalitarismo, o bien hacia la solidaridad y la resistencia.

Monte Veritá y la historia oculta de Eranos, preludio esotérico

Como punto de partida, puede decirse que el rasgo teórico fundamental que caracterizó los encuentros de Eranos fue el estudio de las diversas expresiones religiosas, en general de poca atención en el ámbito del pensamiento cientí­fico-positivo imperante en la academia desde el siglo XVII. Sin embargo, ya los primeros años del siglo XX en Europa fueron expresión de un malestar cultural generalizado que venía desatándose desde el Romanticismo y que llevaba implícita la crítica al mero desarrollo científico-técnico e industrial de la sociedad. Es notable el surgimiento de una amplia gama de tendencias místico-religiosas que cuestionaban radicalmente la racionalidad occidental. Entre ellos, uno de los más llamativos ejemplos de esos movimientos de “reforma de la vida” fue el que se suscitó en Monte Veritá, situado en una colina con el mismo nombre, a escasos metros de la futura Casa Eranos.

Entre 1905 y 1911, el psicoanalista, anarquista y revolucionario Otto Gross (1877-1920) había planeado crear en Monte Veritá el prototipo utópico de una sociedad matriarcal.5 Desde 1900, Monte Veritá se convirtió en campo de experimentación de vegetarianos, curanderos, anarquistas, teósofos y otros tantos buscadores de la verdad. Poetas y artistas de todo tipo visitaban el lugar que terminó por convertirse en una especie de “santuario de alternativas”.6

La señora Olga Fröbe —interesada por la teosofía, la religión y el arte—, casada con un músico (flautista) y director de orquesta que pronto murió en un accidente de avión, quedó viuda. A través de sus periódicas visitas al sanatorio Monte Veritá para tomar terapias naturistas, entró en contacto con el intenso ambiente contracultural del lugar y las vertientes místicas de la época: el esoterismo, la teosofía, la meditación y, en general, con diversas tendencias contestatarias de la racionalidad y del productivismo imperante que encontraron un asiento geográfico ideal en la zona. Enamorada de la belleza del lugar, en 1920 se instaló en la todavía actual Casa Gabriella. Fue allí donde durante un largo periodo de solitaria disciplina y concentración, que duró siete años, se familiarizó con las filosofías orientales, la teosofía y la meditación.

En ese periodo, Olga Fröbe-Kapteyn conoció a Ludwig Derleth (1870-1948), poeta y místico;7 al filósofo y escritor Martin Buber (1878-1965), que llegó a impartir una conferencia en Monte Veritá; al sinólogo Richard Wilhelm (1873-1930), traductor del I Ching, el conocido antiguo texto oracular chino, publicado en alemán en 1923; y a la figura central de lo que sería Eranos, al psicólogo suizo Carl Gustav Jung.

Antes de dar inicio al proyecto Eranos en 1933, Olga Fröbe-Kapteyn hizo un primer intento de experiencia congregacional de huella esotérica. A fines de la década de 1920, mientras visitaba a su hermano que vivía en Long Island, Estados Unidos, conoció las obras de la teósofa Alice Ann Bailey (1880-1949) y su Escuela Arcana, que surgió de una división de la Sociedad Teosófica fundada por Madame Blavatsky (1831-1891). Durante su estancia en los Estados Unidos, Olga Fröbe-Kapteyn propuso a Alice Bailey formar, en Ascona, un “centro espiritual no confesional abierto a todos los estudiosos del esoterismo de cualquier origen geográfico y fe religiosa”. Este “Centro Internacional de Investigación Espiritual” duró tres años, de 1930 a 1932, un periodo al que los estudiosos de Eranos suelen referirse como la sombra (Schatten) de Eranos, sus raíces (Wurzeln) o bien, como Jung solía llamarlo, su espíritu oscuro (dunkler Geist).

Al final, Alice Bayley se separó de Olga argumentando que la veía “demasiado intelectual y académica” en comparación con sus intereses, más de servicio activo. De esta manera, el proyecto Eranos estuvo listo para dar inicio.

La edad de oro

El nombre de Eranos, como lo afirmó Olga Fröbe, le fue sugerido por Rudolph Otto, el autor de Lo Santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios. Para Fröbe, el encuentro con Otto (Heidelberg, en 1932) fue una experiencia decisiva. Otto acogió su idea y le dio una caja llena de tarjetas con los nombres y direcciones de los más destacados estudiosos de la religión que a él mismo le hubiera gustado invitar a su propia Religioser Menschenheitbund (asociación para el estudio del humanismo religioso), a la que estaban vinculados personajes como Max Weber y Hugo von Hoffmansthal.8 Ya con esta llave maestra, Olga abrió su convocatoria.

Siguiendo de cerca las brillantes y agudas investigaciones realizadas sobre Eranos por el maestro Andrés Ortiz-Osés,9 particularmente destacadas por el profesor Luis Garagalza, según mi punto de vista, podemos decir que su historia fundacional (1933-1988) puede dividirse al menos en cuatro etapas de desarrollo teórico: 1933-1939, 1940-1945, 1947-1971, 1972-1986.

Primera fase, 1933-1939. Tomando como punto de referencia los Jahrbucher editados entre 1933-1939, observamos un acentuado tratamiento de las religiones de Oriente, la India y China. Integran estos volúmenes trabajos como los del indólogo alemán Heinrich Zimmer, sobre el Tao a cargo de E. Rouselle, y de Jung sobre el alma o núcleo del proceso de individuación (Self, Selbst, Atman, Ipse, Autós, Soi-même o sí-mismo). Entre los temas tratados se pueden mencionar el yoga, la meditación, la idea de liberación y el simbolismo del renacimiento.

Segunda fase, 1940-1945. Después de que el régimen nazi tomó el poder en Alemania, como mencionamos, Eranos fue un faro de encuentro para numerosos migrantes europeos perseguidos obligados a abandonar sus hogares. En 1940, ya estallada la guerra, Olga Fröbe —con el consejo de Jung— se negó a interrumpir la continuidad de los encuentros. En el prólogo al anuario de 1940/1941 escribe:

En la Europa actual en la que casi todo el trabajo creativo ha sido acallado, el Zeitgeist encuentra en Eranos un medio de expresión en el camino de la misma resistencia. El estudio de las religiones y de los arquetipos atemporales significan la salvación en el tiempo de hoy; porque son portadores de sentido, y porque hay en ellos un poder regenerador que fluye hacia nosotros cuando nos dirigimos a ellos.10

Tras un periodo de siete años dedicados a la religiosidad de la India, Eranos se propone como tema central el estudio del simbolismo cristiano. Un cambio de rumbo, en parte relacionado con las visitas a Roma de Károly Kerényi, erudito húngaro, filólogo y estudioso de la mitología griega, de hecho “becario” de Eranos, que puso en contacto a Olga Fröbe con diversos intelectuales vinculados con el Vaticano al tiempo que interesados en asistir a las confrencias de Azcona. Jung tiene entonces la ocasión de replantear la cuestión de la divinidad cristiana como Trinidad —Padre, Hijo y Espíritu Santo— y de orientar la interpretación del cristianismo desde una perspectiva simbólica y espiritual. Destaca, asimismo, la profundización en el estudio de la noción de “arquetipo”, problema especialmente tratado en un volumen de los anuarios dedicado a Jung en su 70 aniversario (1945). Entre los temas investigados en estos años destacan el hermetismo, el cristianismo temprano, la gnosis, el simbolismo solar y de la luz, la alquimia, el alma (como punto de confluencia Naturaleza/Espíritu o Dios-Natura de Goethe), la naturaleza y los misterios.

Tercera fase, 1947-1971. En este importante lapso, las reuniones de Eranos se centran en la elaboración de los conceptos básicos de una antropología cultural alrededor de la noción de hombre. Entre otros temas, esta fase se articula en torno a cuestiones ontológicas clave: la cuestión del tiempo, el rito, el mito y el sentido de la existencia.

La visión mítico-simbólica inicial de Eranos sobre el hombre desgarrado entre pares de opuestos (afín a las estructuras simbólicas de la antropología de Claude Lévi-Strauss) se proyecta ahora de manera más elaborada hacia una visión de la cultura como ámbito de “mediación racional de lo irracional”. A partir del enfoque mítico-simbólico que se ha venido desarrollando, el hombre comparece como “mediador de los contrarios” a la vez que mediado por ellos, implicador e implicado entre destrucción y piedad, lo humano y lo divino, lo inmanente y lo trascendente, vida y espíritu, naturaleza y cultura.11

Cuarta fase, 1972-1986. Este último periodo fundacional se concentra, según nos lo hace notar Andrés Ortiz-Osés, en la elaboración de lo que propiamente podemos llamar una hermenéutica simbólica como perspectiva teórica de análisis del conjunto de los fenómenos culturales (las religiones, las filosofías, las ciencias, las artes). Eranos explicita lo simbólico como ámbito de mediación, es decir, de conexión entre mito y logos, inmanente y trascendente, vida y muerte. Para Jung, Dios se define como una contradicción. Pierre Hadot presenta a Sócrates como una figura inquietante, mezcla de fealdad y sabiduría, mediador entre el ágora pública y la voz interior, soldado y filósofo. Para Erich Neumann, la asunción del basamento matriarcal-femenino de la existencia es una cuestión clave para la maduración del hombre; la comprensión del significado de la estancia del hombre en el útero es indispensable para una crítica a la normalización patriarcal presente ya en la oficialidad de la Atenas clásica.

La clave de la existencia no es, pues, la perfección sino la complexión, la asunción de la imperfección como parte constitutiva de nuestro mundo imprevisible y contingente12 que dará lugar a la teorización de las estructuras antropológicas del imaginario de Gilbert Durand (dos regímenes: diurno y nocturno y tres estructuras simbólicas: esquizomorfa, mística y diseminatoria). “Orden y caos conforman un universo que se sitúa simbólicamente entre lo divino y lo demoníaco”.13

Entre los temas tratados sobresalen: el sentido de la imperfección, el tiempo y sus fronteras, ascenso y descenso, el mundo de las correspondencias, los reinos del color, cuerpos materiales e imaginales, la belleza del mundo, el curso oculto de los acontecimientos; concordancia y coincidencia, resonancia o simultaneidad.14

Giro lingüístico y símbolo

De esta manera, podemos advertir que, tras largos años de colaboración interdisciplinaria, inicialmente guiados por un método histórico y fenomenológico de las experiencias vividas de lo sagrado en las culturas antiguas, los mitos y las imágenes radicales cargadas de sentido (o arquetipos), los esfuerzos de Eranos desembocan en el ejercicio de una hermenéutica simbólica de la cultura (interpretación-comprensión) de enorme calado para dar luz a la crisis espiritual y social no solo de Occidente sino del mundo globalizado actual. Sin duda, Andrés Ortiz-Osés es quien con mayor empeño trata de hacernos notar la convergencia de la hermenéutica simbólica de Eranos con el llamado “giro lingüístico” en el campo de la filosofía de los años setenta, fundamentalmente, teorizado por Hans Georg Gadamer en su libro Verdad y Método (1960), traducido al español hasta 1977.

Como ha insistido Luis Garagalza, si bien la filosofía del lenguaje tiene una larga tradición que se remonta en sus fuentes a Vico, Rousseau, Wilhelm von Humboldt, Nietzsche y Heidegger, es Ernst Cassirer quien pone de relieve al lenguaje como “forma simbólica” y Hans-Georg Gadamer como lenguaje configurador tanto del mundo externo como del que trata de comprenderlo.15

A lo largo de los setenta y ochenta, las humanidades reconocieron la importancia del lenguaje como agente estructurante de la realidad y, para lo que aquí nos atañe, que toda investigación (histórica, sociocultural o política) debe interesarse, necesariamente, por el lenguaje, que más allá de su reducción a mera función instrumental comunicativa, es expresión del sentir más profundo del hombre. Las palabras configuran la realidad, no solo la reflejan o reproducen. El lenguaje es la expresión tanto de la consciencia como del inconsciente y denota la concepción del mundo de quien lo expresa. Siguiendo a Gadamer, los significados se nutren y se desprenden de los hablantes, de su contexto y de sus circunstancias, pero también de sus motivos más profundos o anímicos; revelan lo que el filósofo denomina el “fundamento metafórico del lenguaje”. Nuestro filósofo considera al lenguaje como una realidad ontológica: el ser acontece en el lenguaje. De manera que es a partir del lenguaje que es posible la interpretación-comprensión del mundo: el ser que puede ser comprendido es lenguaje.

La hermenéutica contemporánea es una “actividad teórica que se pregunta por las condiciones de posibilidad de comprensión de uno mismo, de los otros y de nuestro lugar en la historia y en el mundo”.16 La comprensión no es un mero modo de conocimiento, un procedimiento epistémico, sino el modo de ser del existente. Comprender comporta siempre interpretar y/o valorar. En otras palabras, es constitutivo de la existencia y de la praxis del ser humano, de la búsqueda de la verdad y el develamiento del sentido en un contexto dialógico. “Todo entender es interpretar, y toda interpretación se desarrolla en medio de un lenguaje que pretende dejar hablar al objeto y que es al mismo tiempo el lenguaje propio de su intérprete”.17

En este contexto, la contribución más significativa del Círculo de Eranos a la hermenéutica filosófica, a los estudios culturales en general y a los estudios de la religión en particular, fue el descubrimiento del lenguaje simbólico como expresión de la dimensión estructural constitutiva del anthropos como homo symbolicus o religiosus; del lenguaje simbólico como mediación medular entre psique y physis, razón e inconsciente. A partir de la antropología de Eranos podemos decir que el hombre se entiende ya no solo como homo sapiens, homo faber, zoon politikon y homo parlante sino al mismo tiempo y con el mismo estatuto, para decirlo con Ernst Cassirer, como homo symbolicus. O bien, según la antropología del filósofo catalán, Lluís Duch, como capax symbolorum, en otras palabras, urgido de la necesidad de traducir la búsqueda del sentido trascendente de su existencia (o de sus imágenes simbólicas de sentido: dios, hado, genio o demonio) a través de un medio que no se reduce a simple lenguaje hablado y consensual. Este medio es el símbolo o quizá mejor decir, los lenguajes del símbolo (el rito, el mito, las artes, la ciencia).

Entre los eranosianos, fue sobre todo Gilbert Durand (1921-2012), discípulo de Gaston Bachelard y Henry Corbin, el encargado de hacer explícitos los rasgos del símbolo, que fuera de Eranos fueron también ampliados por las investigaciones de Paul Ricoeur (1913-2005), Kurt Hubner (1921-2013) o los trabajos de Hans Blumenberg (1920-1996), entre otras figuras centrales de la filosofía del siglo XX, a los campos del psicoanálisis, la historiografía, la metáfora, la iconología y la narratología, entre otros.

La hermenéutica simbólica es, pues, más que un punto de partida, el resultado de largos años de trabajo y excepcional colaboración antidogmática de un conjunto interdisciplinario de filósofos, historiadores del arte y de la religión, teólogos y científicos, en diálogo sin duda con la psicología hermenéutica de Jung, como hemos dicho, interlocutor clave de las reuniones de Eranos.18 Su presencia activa y empática hizo posible que los asistentes —hinduistas, sinólogos, tibetanos, egiptólogos o especialistas en los Upanishad, el I Ching, el Corán, la Biblia o la Cábala, pero también científicos, musicólogos e historiadores del arte—, pudieran desenvolverse en un medio libre y erudito.

Los 57 volúmenes de los Eranos Tagungen, editados entre 1933 y 1988, constituyen en nuestros días, como hemos dicho, el arsenal más importante y, en muchos casos, aún sin explorar para el estudio del simbolismo. La hermenéutica del símbolo, dirección filosófica y antropológica que tomarían estos encuentros, fue un proceso lento y complejo al que sin embargo podemos acercarnos si atendemos, como hace el maestro Andrés Ortiz-Osés, a los contenidos de esas conferencias anuales.

En 1988, podríamos decir, cierra la “edad de oro” de Eranos. Un ciclo asociado con la desaparición de Jung, un año después de la señora Fröbe y finalmente también de Adolp Portmann (1897-1982), cercano colaborador en la organización de estos encuentros y en la edición de los Jahrbucher. Rudoph Ritsema, especialista en literatura y budismo tibetano (1918-2006), intentó entonces continuar su labor.

El estudio y la difusión de los trabajos de Eranos, en el ámbito hispanoparlante, ha sido labor del filósofo español Andrés Ortiz-Osés, recientemente fallecido, y del equipo de trabajo del Círculo de Deusto (España) y Cuernavaca (México), bajo su aliento e inspiración.19

Hermenéutica simbólica y nuevo espíritu antropológico

La gran crisis espiritual y material de nuestro tiempo dirían los eranosianos es la falta de simbolización, la “desimbolización inhumana” a la que ha llevado la expansiva instrumentalización y desacralización de la naturaleza y que en nuestros días se realiza de manera sistemática a través del manejo de las emociones, la guerra y el dolor como espectáculo mediático, pero también a través de la devaluación del espacio y la sustitución del lugar y la distancia por la despiadada velocidad del tiempo. El desplazamiento de la realidad vívida por la hiperrealidad vídeo, el simulacro televisivo “en vivo” y la virtualidad digitalizada abolen el contacto, la empatía y las relaciones interpersonales.

La hermenéutica simbólica —en este contexto— habla de la consciencia que interpreta el ser de lo real como lenguaje y que, en esa medida, abre su comprensión a la alteridad siempre misteriosa del hombre, las cosas, el cosmos y el sí-mismo. La hermenéutica simbólica se refiere a la “hermenéutica del sentido existencial” más que del mero significado (inmediato) fabricado a través de estrategias de comunicación para mantener el control sobre imágenes que definen y organizan los acontecimientos como recurso de manipulación política y a favor de los intereses de valorización empresarial.

Es en esta medida que las nociones junguianas de “inconsciente colectivo” y “arquetipo” se deslizan de un planteamiento en un inicio psicológico, al de un amplio horizonte de alcance cultural antropológico (Osés). Mientras los junguianos como Erich Neumann nos alumbran el inconsciente colectivo y sus estructuras arquetípicas a través de la noción de psicohistoria, los posjunguianos, como Gilbert Durand, Osés —y nosotros mismos bajo su influencia—, consideramos al inconsciente colectivo, además, como los contenidos de nuestra memoria, imaginación o imaginario, que atiende tanto a lo que el ser humano piensa racionalmente a la luz del sol, como a lo que inconscientemente se le aparece en sueños durante la noche y en sus ensoñaciones deseantes.20 Hablamos de los arquetipos como imágenes fundamentales de sentido (patrones y energías de la psique) que cobran cuerpo en la gramática de los mitos y que es necesario conocer y cultivar, precisamente en el agudo contexto desorientador de nuestros días. Los procesos que engendra el capitalismo global y el posmodernismo no son solamente económicos o culturales, sino electrónicos, geopolíticos, estratégicos y militares; la consigna del yo posthumano es ya de hecho una estrategia de choque. La guerra se ha convertido en una auténtica carrera tecnológica y la ciencia que el sistema privilegia en su servidora más fiel, inventora del arsenal nuclear capaz de destruir el planeta.21

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Otra más de las enseñanzas de Eranos, por no decir fascinación que, en mi opinión, más allá de sus aportes teóricos, no dejan de ser un sugestivo horizonte para nuestro presente; Eranos es una encarnación —materia viva— de “una historia espiritual alternativa”, como anota el título original del libro de Hans Thomas Hakl.22 Porque un aspecto peculiar de las reuniones de Eranos no fue solo elaborar a lo largo de los años una hermenéutica simbólica general y neutra sino “apersonarla” a través de ellos mismos. Uno de los “misterios” de Eranos fue haber logrado reunir durante tantos años a tantas individualidades que, no obstante sus diferencias, y respetando cada orador el contraste de sus enfoques teóricos, conforman hoy el presente de Eranos. Sus logros, como observa Henry Corbin, no deberían apartarse del cultivo del propio proceso de individuación (principium individuationis) de cada uno de sus participantes: “Nuestra única preocupación —dice— ha sido la de ir hasta el fondo de nosotros mismos […]”.23

En esta tarea, es notable que la praxis de esta hermenéutica simbólica se sienta presidida por la figura mítica de Hermes, el precursor de Mercurio, conductor de las almas, dios de los intercambios y de la relación entre todo lo manifestado. Hermes: el dios de la mediación y de la comunicación, también especie de trickster (embustero, vándalo, embaucador) burlesco y desestabilizador en contraste con la perfecta belleza de Apolo, la desmesura de Dioniso o la melodía de Orfeo. Hermes, figura ambivalente cuyo caduceo, con las dos serpientes enlazadas representa también la doble corriente de evolución e involución del universo.

Bibliografía

  1. (). El matriarcado: una investigación sobre la ginecocracia en el mundo antiguo según su naturaleza religiosa y jurídica. Mitología arcaica y derecho materno 52-115.
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  6. (). Del teatro de la guerra como teatro: algunos aspectos posmodernos de la guerra. Revista de Estudios Sociales 12, 29-40.
  7. (). Das Abenteuer Eranos. Eranos Ascona. “Das Abenteuer Eranos” (2015), Eranos Ascona, consultado en abril 30, 2024, https://www.eranos-ascona.ch/abenteuer_eranos.html (accessed )
  8. (). . . Barcelona: Seix Barral. .
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  10. (). . . Barcelona: Anthropos. Barcelona: Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. .
  11. (). Rudolf Otto: la experiencia religiosa de lo sagrado. Homo religiosus 67-84.
El tema de la conferencia en esa ocasión fue ¿Hacia dónde va el mundo? Un futuro incierto entre el saber tradicional y el conocimiento científico. Una de las ponencias más interesantes fue la de Stephen Aizestat, Realidades mixtas, el destino del sueño en el futuro del cyber-mundo. Las preguntas planteadas eran: ¿está siendo reemplazado el espacio-sueño “autónomo” por el algoritmo? ¿Cuál es el lugar de la imaginación y del sueño en la modernidad? ¿Mejora la tecnología nuestro mundo o es una amenaza para la especie humana? ¿Cuáles son los límites de la inteligencia artificial?
Cit. tomada de Thomas Hans Hakl, Eranos. An Alternative Intellectual History of the Twentieth Century. trad. Christopher McIntosh (London: Equinox, 2013), 189. También Michel Cazaneuve se refiere a la “mesa redonda” de Eranos como un “círculo mágico”, en el que aun cuando en un momento el invitado no se encontrara presente entre los asistentes, siempre estaba ahí.
Carl Jung, Recuerdos, sueños, pensamientos (Barcelona: Seix Barral, 1989), 143.
Véase Henry Corbin, Acerca de Jung. El buddhismo y la sophia (Madrid: Siruela, 2015), 157.
Con seguridad bajo la influencia de la lectura de Johann Jakob Bachofen (1815-1887): “El matriarcado: una investigación sobre la ginecocracia en el mundo antiguo según su naturaleza religiosa y jurídica”, en Andrés Ortiz-Osés, ed. Mitología arcaica y derecho materno (Barcelona: Anthropos, 1988).
Véase Kaj Noschis, Monte Veritá, Ascona et le génie du lieu (Lausana: Presses polytechniques et universitaires romandes, 2011).
Cercano al Munich Kosmiker (“Círculo cósmico de Munich”), dirigido por Alfred Schuler (1865-1923), que buscaba la salvación del hundimiento de la civilización contemporánea causado por la racionalización y desmistificación del cristianismo a través del despertar de una “religiosidad de estilo pagano”.
Eranos era también el nombre de la Festschrift o volumen en honor de Hugo von Hofmannsthal (1874-1929), poeta, dramaturgo, narrador y ensayista austriaco), en su cincuenta aniversario (1924). También es posible que el nombre de Eranos, que R. Otto sugirió a Olga Fröbe, haya sido tomado del llamado Círculo de Eranos de Heidelberg, fundado en 1904 y del que fueron miembros destacados Max Weber y el historiador Ernst Troeltsch. Véase Blanca Solares, “Rudolf Otto: la experiencia religiosa de lo sagrado”, en Homo religiosus, edit. Blanca Solares (Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Antropológicas-FCPyS, UNAM, 2018), 67-84.
Andrés Ortiz-Osés. Hermenéutica de Eranos. Las estructuras simbólicas del mundo (Barcelona: Anthropos-Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 2012).
Erik Hornung, “Das Abenteuer Eranos” (2015), Eranos Ascona, consultado en abril 30, 2024, <https://www.eranos-ascona.ch/abenteuer_eranos.html>.
Véanse los temas tratados en el conjunto de los volúmenes de Eranos de esos años. Destacan la libertad y la creatividad, la simpatía, la renovación del hombre, la utopía, tradición y modernidad, la polaridad de la vida. Se continúa insistiendo en el estudio de la noción de arquetipo en el volumen dedicado a Jung ahora en su 75 aniversario (1950).
Ortiz-Osés, Hermenéutica de Eranos, 107.
Ibíd., 185.
Los aportes de Durand son centrales en estos años en la medida en que amplía los temas tratados enfatizando su carácter simbólico-mediador. Véase: ibíd., 106.
Véase Garagalza “El descubrimiento del lenguaje en la filosofía moderna”, en Luis Garagalza, El sentido de la hermenéutica. La articulación simbólica del mundo (Barcelona: Anthropos-UAM, 2014), 125-140.
Ídem.
Hans-Georg Gadamer, Verdad y método (Salamanca: Sígueme, 1991), 467.
A los campos del saber reunidos ahí, la historia de las religiones, psicología, antropología cultural, la literatura y las artes, se sumaron desde 1946, a través de la figura de Adolf Portmann (1897-1982), la biología, matemáticas y física.
En Francia, la mayor repercusión del pensamiento de Eranos es notoria a través de Gilbert Durand, fundador del Centro de Estudios de lo Imaginario en la Universidad de Grenoble, y sus continuadores, Philippe Walter y el filósofo Jean-Jacques Wunenburger, presidente actual de la Red Internacional de Estudios del Imaginario (CRI2I).
Los instrumentos producidos por el hombre (el avión, el auto o la pantalla televisiva, por ejemplo) no solo son una prolongación de sus posibilidades corporales (Leroi-Gourhan), sino resultados o vehículos del inquietante imaginario que los moviliza y que para nada escapan de su mixtificación (el “vuelo mágico”, el “Gato con botas”, el “altar” del hogar).
Véase Richard Harvey Brown, “Del teatro de la guerra como teatro: algunos aspectos posmodernos de la guerra”, Revista de Estudios Sociales, 12 (junio de 2002), 29-40.
Originalmente publicado en alemán en 2001: Der verborgene Geist von Eranos. Unbekannte Begegnungen von Wissenschaft und Esoterik. Eine alternative Geistesgeschichte des 20. Jahrhunderts [El espíritu oculto de Eranos. Encuentros desconocidos de ciencia y esoterismo. Una historia espiritual alternativa del siglo XX].

Apéndice 1

Nota bibliográfica sobre el Círculo de Eranos en español y vertientes afines a la hermenéutica simbólica en México

Círculo de Eranos I: Arquetipos y símbolos colectivos. Presentación de Andrés Ortiz-Osés. Epídosis de A. Ortiz-Osés, F. K. Mayr y R. Pannikar. Barcelona: Anthropos, 1994.

Kerényi, Karl. “Hombre primitivo y misterio” Neumann, Erich. “La consciencia matricial y la luna” Scholem, Gershom. “El bien y el mal en la Cábala” Hillman, James. “El sueño y el inframundo”

Círculo de Eranos II: Los dioses ocultos. Proemio de Carl G. Jung. Presentación de Andrés Ortiz-Osés. Barcelona: Anthropos, 1997.

Neumann, Erich. “El hombre creador y la transformación” Eliade, Mircea. “El creador y su sombra” Durand, Gilbert. “La noción de límite en la morfología religiosa” Kawai, Hayao. “Los dioses ocultos en la mitología japonesa” Zuckerkandl, Victor. “Cantar y hablar”

Círculo de Eranos III: Hombre y sentido. Presentación de Andrés Ortiz-Osés. Epílogo de Blanca Solares. Barcelona: Anthropos-UNAM, 2010.

Jung, Carl G. “Sobre los arquetipos del inconsciente colectivo” Otto, Walter F. “El sentido de los misterios eleusinos” Zimmer, Heinrich R. “La madre india del mundo” Hadot, Pierre. “La figura de Sócrates” Layard, John. “La construcción del hombre en Malekula”

Apéndice 2

Sobre Eranos

Ortiz-Osés, Andrés. Hermenéutica de Eranos. Las estructuras simbólicas del mundo. Proemio de Eugenio Trías. Apéndice de Gilbert Durand. Barcelona: Anthropos-Universidad Autónoma Metropolitana, 2012.

Revista Anthropos, núm. 57 (1986). Andrés Ortiz-Osés. Número monográfico dedicado al autor y sus vínculos con Eranos.

Revista Anthropos, núm. 153 (1994). El Círculo de Eranos. Una hermenéutica simbólica del sentido. Número que incluye temas y autores de Eranos (1933-1988).

Suplementos Anthropos, núm. 42 (1994). Análisis y lectura del almacén simbólico de Eranos. Número monográfico de los Anuarios de Eranos (1933-1988).

Verjat, Alain, et. al. El retorno de Hermes. Barcelona: Anthropos, 1989. Ortiz-Osés, Andrés, y Patxi Lanceros (dirs.). Diccionario de la Existencia. Barcelona: Anthropos-UNAM, 2006.

Ortiz-Osés, Andrés, Blanca Solares y Luis Garagalza. Claves de la existencia. El sentido plural de la vida humana. Barcelona: Anthropos-UNAM, 2013.

Apéndice 3

Trabajos afines a la hermenéutica simbólica en México

En México, la falta de cátedras de mitología ha impedido en buena medida una hermenéutica simbólica. Sin embargo, entre algunas de las más destacadas aplicaciones de esta vertiente al análisis de la cosmovisión precolombina se pueden citar: Laurette Séjourné, Pensamiento y religión en el México antiguo; Miguel León Portilla, La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes; Mercedes de la Garza, El universo sagrado de la serpiente entre los mayas; Yólotl González Torres, El culto a los astros entre los mexicas. Diccionario de mitología y religión de Mesoamérica; Patrik Johansen, Festejos, ritos propiciatorios y rituales precolombinos; Alfredo López Austin, Tamoanchan y Tlalocan. El conejo en la cara de la luna, Los mitos del tlacuache; Guilhem Olivier, Tezcatlipoca. Burlas y metamorfosis de un dios azteca; María del Carmen Valverde, Balam. El jaguar a través de los tiempos y los espacios del mundo maya; Julio Amador, Símbolos de la lluvia y la abundancia en el arte rupestre del desierto de Sonora; Martha Ilia Nájera, Los Cantares de Dzitbalché en la tradición religiosa mesoamericana; Blanca Solares, Madre terrible. La diosa en el México antiguo.

En el campo de las humanidades hay que citar los trabajos del filósofo Mauricio Beuchot, Hermenéutica, analogía, símbolo, mito y filosofía y Las dos caras del símbolo: el ícono y el ídolo; las incursiones en la mitología griega de David García Pérez, Prometeo. El mito del héroe y del progreso. Estudio de literatura comparada, y en la mitología persa el de Shekoufé Mohamadi, Siyawash en el espejo del mito: raíces y resonancias.

En el campo de la antropología simbólica: Manuel Lavaniegos, Horizontes contemporáneos de la hermenéutica de la religión.

Para las “Fuentes de producción y documentación sobre hermenéutica simbólica. En Europa, EUA y España, véase Luis Garagalza y Rui Ribero, “Hermenéutica simbólica: materiales y focos”, en Anthropos, núm. 57, 54-56.