Introducción
La formación de colectivos por sufijación presenta múltiples alternativas de derivación ya que se cuenta con alrededor de 23 opciones de sufijos colectivizadores. Ante esta cantidad de posibilidades surge la pregunta de si existen factores que determinen la elección del sufijo que deriva una base en colectivo. Además, es factible que se presente una rivalidad entre sufijos ya que todos tienen la misma función colectivizadora. Con el propósito de analizar el comportamiento de los sufijos nominalizadores de colectividad, se conformaron dos bases de datos: la primera, a partir de los nombres colectivos registrados en el Diccionario inverso de la lengua española (DILE); la segunda, con los sustantivos colectivos registrados en la plataforma Morfolex. El método analítico utilizado es el propuesto por Zacarías (2016b) que incorpora una visión onomasiológica, la cual da prioridad al significado sobre la forma.
Existen pocos estudios con visión onomasiológica que ahonden en los sufijos colectivizadores de forma particular, más allá de las descripciones que aparecen en la gramática. Se pueden citar los trabajos de Moreno de Alba (2013) o Rainer (2022), que abordan el aspecto semántico de los sustantivos colectivos, así como los estudios profundos que ha realizado Zacarías (2015, 2016a, 2018) en lo que se refiere a los sufijos colectivizadores. El Diccionario etimológico de los sufijos españoles (y de otros elementos finales) de Pharies (2002) puede resultar un apoyo para esta investigación por el estudio que realiza de los sufijos en general.
En esta investigación se busca un acercamiento a las características morfológicas y semánticas de los sustantivos colectivos con el propósito de identificar aquellas que sean relevantes para la elección de uno u otro sufijo en la formación de estas palabras. Con este fin, se crearon dos corpus para ser analizados: el primero (DILE), reúne colectivos localizados en el Diccionario inverso de la lengua española (Bosque y Pérez, 1987); el segundo (Morfolex colectivos), incorpora sustantivos colectivos provenientes de la base de datos Morfolex.
1. Sufijos colectivos en español
De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española (en adelante NGLE), “Los nombres colectivos designan en singular conjuntos homogéneos de personas, animales o cosas” como por ejemplo: familia, rebaño, gentío, enjambre, arboleda, chamacada, peonaje, indiada, jauría, andamiaje. Se les considera un subgrupo de los sustantivos contables y desde el punto de vista morfológico se distinguen en COLECTIVOS LÉXICOS, es decir, no poseen estructura morfológica como jauría, manada, ejército, orquesta; o COLECTIVOS MORFOLÓGICOS, que se forman con los sufijos de sentido abundancial como pedregal, plumaje, caballada (RAE-ASALE, 2010b, §§ 12.3.1a-12.3.1b). El colectivo formado por derivación tiene como característica que solamente acepta sufijos para otorgar a la base de clase individual el sentido de colectividad sin perder sus valores sémicos (Quintana, 2001, p. 55). Existe una importante variedad de sufijos que confieren el sentido de conjunto o colectividad a los sustantivos individuales. En su obra Notas de gramática dialectal (El Atlas Lingüístico de México) Moreno de Alba expone rasgos morfosintácticos del español mexicano obtenidos por medio de encuestas a hablantes de distintas regiones y diferentes condiciones sociales, culturales, educativas, de edad y de género lo que le permitió construir un atlas lingüístico que caracteriza fenómenos morfosintácticos del español mexicano, incluyendo algunos rasgos casi exclusivos del dialecto mexicano. Uno de sus apartados está dedicado a los COLECTIVOS y en esta sección explica las alternancias que registran los sufijos -ada, -aje, -erío, -al, -ar, -era, -edo, de los cuales dos son tratados particularmente: -ada y -erío. De -ada señala que para algunos estudiosos del español americano es el sufijo más productivo; en cuanto a -erío menciona que los derivados que se refieren a personas o animales llevan un matiz de ironía, displicencia e incluso un sentido despectivo. Además, observa que la unión de -erío a bases terminadas en consonante “es más frecuente en el español americano que en el europeo, en el cual los pocos casos en que se emplea tienen bases terminadas en vocal”, por lo que Moreno de Alba concluye que -erío podría considerarse un sufijo característico del español americano (2013, pp. 59-63).
Además de los sufijos señalados por Moreno de Alba, la NGLE consigna los siguientes sufijos: -ía, -ería, -erío, -ío -ario, -eda, -iza, -ambre, -dura, -amen, -ción, -zón, -miento, -ado, -mento, -menta (RAE-ASALE, 2010b, §§ 6.3.1, 6.3.2, 6.3.3, 6.3.4b, 6.3.4c y 6.3.4d). Por lo que concierne a esta investigación, los sufijos de interés son aquellos que documenta Moreno de Alba por ser los más utilizados por los hablantes del español en México, además de que presentan alternancia entre ellos y, presumiblemente, rivalidad; también se consideran aquellos sufijos colectivizadores localizados en la base de datos de la plataforma Morfolex y que se presentarán más adelante. Adicionalmente, se incluye el sufijo -iza no considerado por Moreno de Alba, pero ampliamente estudiado y caracterizado por Zacarías (2015, 2018).
Esta investigación tiene como objetivo determinar los factores que inciden en la elección de un sufijo determinado, así como describir los esquemas de formación y sus rivalidades.
En la segunda sección de este artículo se presenta una breve discusión teórica acerca de los colectivos y su formación, así como el modelo analítico de esquemas rivales propuesto por Zacarías (2016b) seguido en esta investigación. En la tercera sección se presenta el análisis del corpus formado a partir de la base de datos de Morfolex. La cuarta sección presenta las conclusiones de esta investigación.
2. Modelo analítico: esquemas rivales
De acuerdo con Zacarías, en la formación de palabras del español existe una disponibilidad múltiple de esquemas que con frecuencia comparten un mismo campo conceptual, lo que deriva en una rivalidad o competencia cuando los hablantes tienen que seleccionar alguno de ellos (2016b, p. 13). En ocasiones es factible que exista más de una estructura posible para crear nuevas palabras o que coexistan dos o más derivados con significados similares. La descripción de los esquemas rivales aporta mejores descripciones de los procesos de formación de nuevas palabras, ya que se toman en cuenta diferentes factores que se describen más adelante.
Para la caracterización de los esquemas de formación de sustantivos colectivos y el tema de la rivalidad adopto esta propuesta de Zacarías que incorpora el punto de vista onomasiológico para el estudio de la formación de palabras, en el cual se da prioridad al significado sobre la forma; esto implica que se prioriza el análisis del significado para comprender el proceso de formación de las palabras. Además, este modelo considera factores lingüísticos y extralingüísticos para describir los esquemas de formación y las competencias o rivalidades que surgen entre ellos. Los factores estructurales que propone Zacarías son: categoría de la base, significado de la base, forma de la base, significado del derivado y forma del derivado; por lo que se refiere a los factores extralingüísticos o contextuales considera los siguientes: diacrónicos, diatópicos, diastráticos, diafásicos y oponibilidad paradigmática (2016b, pp. 25, 34-35).
2.1 Factores estructurales
Tomar en cuenta estos factores en un análisis de esquemas de formación de palabras permite acercarse a las características morfológicas y semánticas tanto de la base como del derivado; la comprensión de las propiedades de la base puede llevar a identificar aquellas que sean relevantes para la elección de uno u otro sufijo, mientras que la identificación de las propiedades del derivado ayuda a determinar si las características de éste influyen en la preferencia de elección del sufijo. La categoría de la base define a qué tipo de base se adjuntan los afijos; puede tratarse de un sustantivo, un adjetivo, un verbo, por ejemplo. Como significado de la base se consideran las connotaciones o rasgos semánticos de las bases a las que se adjuntan los afijos, mientras que la forma de la base considera los siguientes parámetros: terminación, número de sílabas y posición del acento (Zacarías, 2016b, p. 36). Los factores estructurales relacionados con los derivados también son determinantes en el proceso de formación de palabras, especialmente el significado del derivado, ya que es en los matices semánticos de la palabra derivada en donde se presentan muchas rivalidades y dobletes o tripletes. No puede dejarse a un lado la importancia de la forma del derivado en el proceso formativo, ya que parámetros como el número de sílabas, el género, la posición del acento o la terminación del derivado pueden determinar la selección del afijo.
2.1.2 Factores contextuales
El uso de la lengua se ve condicionado por diferentes factores contextuales. La forma como los hablantes utilizan una lengua no es uniforme, sino que varía por factores que pueden ser de orden personal, sociocultural, geográfico, entre otros. Entre los factores más importantes que determinan el empleo diverso de una misma lengua, y que son los que se toman en cuenta para este análisis, se encuentran el diacrónico, el diatópico, el diastrático, el diafásico y la oponibilidad paradigmática. A continuación, se presenta una breve descripción de cada uno de ellos.
La importancia de estos factores radica en que contemplan las situaciones discursivas en las que se hace uso de un esquema formativo. El análisis de los factores contextuales es complejo, ya que implica consideraciones sociales, culturales, temporales y espaciales; sin embargo, aporta elementos complementarios que contribuyen a explicar los esquemas rivales en la formación de palabras. El factor diacrónico da cuenta de los cambios que experimentan las palabras derivadas a través del tiempo. La constante evolución del lenguaje ocasiona que algunos esquemas formativos se descarten y sean sustituidos por otros o que algunos vocablos cambien su significado. Como ejemplo de un cambio morfológico se puede citar la palabra murciélago que es la que se acepta actualmente como forma correcta. La primera palabra para referirse a este animal fue murciego, evolucionó a murciégalo y, a través del tiempo, los hablantes la transformaron en la actual murciélago. Un cambio semántico se ejemplifica con la palabra azafata que, de acuerdo con el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española (NTLLE), en 1726 se refería al “oficio de la Casa Real que sirve una viuda noble la cual guarda y tiene en su poder las alhajas y vestidos de la Reina” (RAE, 1992). Un cambio de esquema formativo se ejemplifica con la desaparición de los sufijos colectivizadores -edo y -ero en la formación de nuevos sustantivos colectivos. El factor diatópico considera las diferencias entre esquemas rivales ocasionadas por situaciones espaciales o geográficas. Zacarías (2016b, p. 39) menciona como ejemplo “la rivalidad entre competencia y competición que se explica diatópicamente; competencia en México, competición en el dialecto peninsular”. El factor diastrático está relacionado con los diferentes estratos de la lengua; puede asociarse con el nivel social y cultural de los hablantes. Dentro del componente social se podrían incluir el género, la etnia, la edad; y dentro del cultural, el nivel de estudios. De acuerdo con Moreno de Alba (2013, p. 61), el sufijo -ada para formar sustantivos colectivos “es más usual en hombres que en mujeres, en jóvenes que en viejos y en cultos que en iletrados”. El factor diafásico se refiere a los registros lingüísticos que pueden presentarse en el contexto en que se produce el discurso, involucra los conceptos de lenguaje formal e informal, por ejemplo. Finalmente, la oponibilidad paradigmática explica la coexistencia de dos palabras derivadas con la misma base, distinto afijo y diferente paradigma léxico. Cada una de estas palabras derivadas aporta un matiz que es necesario en el sistema lingüístico y por tanto es posible oponerlas. La oponibilidad paradigmática es un factor determinante en la explicación de los esquemas rivales.
Este modelo analítico posibilita un acercamiento a los procesos formativos de palabras desde una perspectiva más amplia, que proporciona mayor información acerca de los esquemas de formación de palabras aportando mejores y más adecuadas descripciones en el conjunto de sufijos.
Junto con los factores ya mencionados anteriormente, se considera también la productividad de cada sufijo desde el concepto que propone Almela (1999) y que define como la capacidad de un elemento (cualquiera que este sea) para formar nuevas palabras, así como su disposición para crear piezas léxicas derivadas. Comenta Almela que un término equivalente puede ser el de vitalidad (p. 44). El concepto de productividad es relevante en esta investigación ya que es un indicador de la preferencia de los hablantes para elegir uno u otro sufijo en la creación de nuevas palabras, lo que constituye un factor contextual importante.
El presente trabajo se inserta dentro del modelo descrito junto con otros, como los de Benítez (2020), en los que se analiza la rivalidad entre los sufijos nominalizadores de cualidad en el español de México, y la rivalidad entre los sufijos que forman adjetivos relacionales (Benítez, 2024); el de Esquivel (2017), que estudia la productividad y las restricciones de aplicabilidad de los sufijos que forman gentilicios; y el de Vázquez (2020), acerca de la rivalidad entre sufijos agentivos.
3. Análisis
Si todos los sufijos mencionados en el apartado 2 conllevan una misma función, que es formar sustantivos colectivos, necesariamente se presentarán restricciones en su uso, así como rivalidades. Con el fin de describir los esquemas de formación de los colectivos, así como las restricciones y rivalidades en dicha formación, se conformó un corpus a partir de los neologismos colectivos registrados en la base de datos de Morfolex. En los siguientes apartados del artículo se exponen la metodología utilizada para conformar el corpus, el análisis realizado a dicho corpus y los resultados obtenidos.
3.1 Conformación del corpus Morfolex colectivos
La construcción del corpus inició con la selección de todas las palabras formadas por adjunción de alguno de los siguientes sufijos: -ada, -aje, -al, -eda, -edo, -era, -ería, -erío, -ero, -ío, -iza, lo que resultó en un conjunto de 373 palabras. Posteriormente, se localizaron dentro de este grupo de 373 palabras los sustantivos colectivos, obteniendo así un corpus de 130 colectivos. Es necesario mencionar que los sufijos analizados en este proyecto se seleccionaron con base en dos criterios: 1) son los que propone Moreno de Alba en su investigación por ser los más utilizados por los hablantes del español en México, 2) son los sufijos que forman colectivos registrados en la plataforma Morfolex. Aunque existen otros sufijos productores de colectivos como -ambre, -dura, -amen (pelambre, armadura, velamen), no se toman en cuenta para este trabajo por su bajo rendimiento.
3.2 Análisis del corpus Morfolex colectivos
Los sufijos que forman colectivos en su mayoría son polisémicos, es decir, tienen la posibilidad de formar palabras con significados distintos al de colectivo; es por ello que presento una serie de gráficas que muestran la proporción de colectivos para cada sufijo, así como el porcentaje de las otras acepciones posibles.
3.2.1 Sufijo -ada
Este sufijo presenta las siguientes acepciones:
-
suf. Forma sustantivos derivados de otros sustantivos que significan conjunto. Yeguada, arbolada.
-
suf. Forma sustantivos derivados de otros sustantivos que inidican contenido. Cucharada, camionada..
-
suf. Forma sustantivos derivados de otros sustantivos que señalan periodo. Domingada, temporada.
-
suf. Forma sustantivos derivados de otros sustantivos que indican golpe. Nalgada, trompada.
-
suf. Forma sustantivos derivados de otros sustantivos que indican acción, a veces con matiz peyorativo. Calaverada, españolada.
-
suf. Forma sustantivos derivados de otros sustantivos que señalan abundancia o exceso. Chubascada, parrillada.
-
suf. Forma sustantivos derivados de verbos de la primera conjugación. Con frecuencia denotan acción y efecto. Cuereada, remendada.
De las siete acepciones posibles de -ada, en la base de datos de Morfolex encontramos derivados de únicamente dos acepciones: a) Colectivos (chamacada, bufalada); b) Acción y efecto (abrillantada, desplumada). De 106 términos formados por el sufijo -ada, el 10% son colectivos (11 palabras) y 90% refieren acción (95 palabras).
Gráfica 1: Proporción de colectivos formados por el sufijo -ada
3.2.2 Sufijo -aje
Las acepciones del sufijo -aje son las siguientes:
-
suf. Forma sustantivos que expresan acción. Alunizaje, reciclaje, peregrinaje.
-
suf. Puede designar derechos que se pagan. Peaje, bodegaje, vasallaje.
-
suf. En ocasiones indica conjunto. Mueblaje, plumaje.
En la base de datos de Morfolex se localizan entradas con derivados que tienen el significado de conjunto o colectivo (boletaje, automovilaje) o de acción (pirataje, tamizaje). La acepción que se refiere a la designación de derechos que se pagan se encuentra ausente. En un grupo de 33 términos, 23 (70%) muestran acción y 10 (30%) son colectivos.
Gráfica 2: Proporción de colectivos formados por el sufijo -aje
3.2.3 Sufijo -al
A continuación se muestran las posibles acepciones del sufijo:
-
suf. En adjetivos, generalmente indica relación o pertenencia. Zodiacal, monacal.
-
suf. En sustantivos, indica el lugar en que abunda el primitivo. Guayabal, maizal .
Como se aprecia en las acepciones mencionadas, la acepción de colectivo no se encuentra entre ellas. El DLE no registra la de colectivo; sin embargo, se le considera esta cualidad en el Diccionario de afijos del español contemporáneo (Fábregas, 2024). De acuerdo con la NGLE (RAE-ASALE, 2010b), la relación entre los conceptos de lugar y conjunto se extiende a varios sufijos como -ario, -ero y -era; en el caso de -al sucede lo mismo, por lo que los registros que indican lugar donde abunda o existe el objeto a que se hace referencia los considero como colectivos. La frecuencia como colectivo es baja en el corpus Morfolex, ya que solo cuenta con cuatro registros entre los 51 términos localizados.
Gráfica 3: Proporción de colectivos formados por sufijo -al
3.2.4 Sufijo -ería
A continuación se muestran las acepciones del sufijo -ería:
-
suf. Significa pluralidad o colectividad. Balconería, latería.
-
suf. Indica condición moral, casi siempre de signo peyorativo. Santurronería, glotonería, tacañería.
-
suf. Señala oficio o local donde se ejerce dicho oficio. Tocinería, charrería, herrería.
-
suf. Acción o dicho. Piratería, tontería, bellaquería.
En el caso de este sufijo encontramos neologismos con las cuatro acepciones:
a) Pluralidad o colectividad (butaquería, peatonería), b) Condición moral (puritanería,discolería), c) Oficio o local donde se ejerce dicho oficio; lugar donde se comercia (pozolería, antojería), d) Acción (fisgonería, jotería). Sin embargo, de 82 neologismos solamente tres son colectivos.
Gráfica 4: Proporción de colectivos formados por sufijo -ería
3.2.5. Sufijo -erío
De los 38 neologismos registrados en Morfolex para este sufijo, el 100% corresponde a sustantivos colectivos. Es necesario señalar que el sufijo -erío no se encuentra definido en el DLE a pesar de que el mismo diccionario registra entradas formadas con este sufijo (cablerío, chismerío). La definición de -erío que considero para este análisis es la que propone Zacarías (2016 a, p. 45):
-
Forma sustantivos derivados de sustantivos. Indica colectivo o agrupacion de entidades animadas o inanimadas.
-
Señala locativos.
-
Indica actividad intensa.
El valor prototípico del sufijo -erío es el valor colectivo; mientras que el valor locativo y el valor intensivo son una ampliación del significado colectivo, ya que no se refieren a agrupaciones sino al lugar en donde abunda el primitivo o a una acción que se lleva a cabo intensamente. Estos tres valores del sufijo -erío conforman una red semántica. En el corpus Morfolex se registran dos valores del sufijo -erío diferentes al colectivo: chocerío (valor locativo) y ruiderío (valor intensivo), que para el objetivo de este análisis considero como colectivos dada su baja frecuencia.
Gráfica 5: Proporción de colectivos formados por sufijo -erío
3.2.6 Sufijo -iza
En la base de datos Morfolex se encuentran registrados 63 neologismos derivados con el sufijo -iza; la totalidad son sustantivos colectivos con diferentes acepciones. Las acepciones de -iza mostradas en la gráfica 6 corresponden a la definición del sufijo propuesta por Zacarías (2015, p. 260):
-
sufijo. coloq. Forma sustantivos femeninos derivados de sustantivos. Indica abundancia de alguna entidad.
-
Méx. Abundancia de alimento.
-
Indica una acción iterativa.
-
Serie de golpes.
-
Actividad intensa.
La razón de presentar esta definición es que el sufijo -iza que forma colectivos es diferente al sufijo que registra el DLE (-izo, -iza). Este último tiene marca de género y forma adjetivos derivados de adjetivos (rojizo, enfermizo) así como locativos (caballeriza, cobertizo), entre otros significados.
El sufijo -iza de esta investigación es un homónimo del sufijo -izo/-iza; forma sustantivos femeninos a partir de sustantivos e indica abundancia en su significado prototípico. Dado que la cantidad de palabras que se presentan para cada acepción de -iza es más representativa que en el caso del sufijo -erío en el apartado anterior, se muestran los porcentajes por cada acepción con la consideración de que el 100% son colectivos.
Gráfica 6: Proporción de colectivos formados por sufijo -iza
3.2.7 Sufijos -eda, -edo, -era, -ero, -ío
En cuanto a los sufijos -eda, -edo, -era, -ero, -ío, ninguno de ellos tiene presencia como productor de sustantivos colectivos en la base de Morfolex.
La siguiente tabla y posterior gráfica muestran la totalidad de sustantivos colectivos presentes en la base de datos de Morfolex y su distribución. Como se observa, los sufijos preferidos por los hablantes para formar colectivos son -iza (48%) y -erío (29%). Mientras que los sufijos -era, -eda, -edo, -ero e -ío desaparecen como esquemas de formación de colectivos.
SUFIJO
NÚM. DE
PALABRASPORCENTAJE
-iza
63
48%
-erío
38
29%
-ada
11
9%
-aje
10
8%
-al
5
4%
-ería
3
2%
-era
0
0%
-eda
0
0%
-edo
0
0%
-ero
0
0%
-ío
0
0%
TOTAL
130
100%
Gráfica 7: Distribución de sufijos en Morfolex
En la siguiente gráfica se muestra la proporción de colectivos por sufijo frente a otros neologismos formados con los mismos sufijos dentro de la base de datos de Morfolex.
Gráfica 8: Corpus de 373 palabras de Morfolex y la distribución de sufijos en colectivos u otros neologismos
3.3 Comparación de los corpus DILE y Morfolex
Como parte de esta investigación se realizó un análisis de los sustantivos colectivos que aparecen registrados en el Diccionario inverso de la lengua española (Bosque y Pérez, 1987), con el propósito de observar las variaciones en el uso de los sufijos con respecto al corpus Morfolex colectivo. El procedimiento de formación del corpus DILE colectivo fue el mismo que el del corpus Morfolex colectivo: se seleccionaron todas las palabras derivadas formadas por la adjunción de los sufijos -ada, -aje, -al, -eda, -edo, -era, -ería, -erío, -ero, e -ío, lo que resultó en una recopilación de 2 149 palabras. De esta totalidad, se seleccionaron los sustantivos colectivos obteniendo un corpus de 319 términos. Los resultados de comparar ambos corpus llevan a afirmar que hay un desplazamiento de algunos sufijos, como se puede apreciar en la siguiente tabla:
SUFIJO
DILE
COLECTIVOMORFOLEX
COLECTIVO
-ada
33 (10%)
11 (8%)
-aje
36 (11%)
10 (8%)
-al
97 (30%)
5 (5%)
-eda
12 (4%)
0 (
-edo
8 (3%)
0 (
-era
11 (3%)
0 (
-ería
64 (20%)
3 (2%)
-erío
22 (7%)
38 (29%)
-ero
12 ( 4%)
0 (
-ío
3 (1%)
0 (
-iza
21 (7%)
63 (48%)
Total de palabras
319 (100%)
130 (100%)
A continuación se analizan algunos puntos de la información obtenida por la comparación entre ambos corpus.
3.3.1 Cambios en los sufijos -al, -ería, -aje
Destaca el cambio que sufre el porcentaje de los sufijos -al (cafetal, ceibal, maizal), -ería (balconería, cubertería, retacería) y -aje (plumaje, cortinaje, ramaje) entre uno y otro corpus. Mientras que en el corpus DILE son los sufijos con mayor porcentaje (31%, 21% y 15%, respectivamente), en el corpus Morfolex colectivo tienen un porcentaje considerablemente más bajo (3%, 2% y 8% en el mismo orden).
El porcentaje más alto de colectivos formados con -ería y registrados en el corpus DILE está relacionado con animales (23%, cabrería, gusanería, pajarería); le siguen los colectivos que reúnen personas (20%, beatería, gitanería, negrería) y enseres domésticos (20%, ollería, sillería, cubertería). Podemos considerar que tanto los conjuntos de animales como de enseres más cotidianos ya han sido nombrados y por tanto no existe un vacío léxico. En lo que se refiere a los nombres en -ería que designan conjuntos de personas, con frecuencia adquieren una connotación irónica o despectiva, por lo que no sería difícil que se formasen nuevos colectivos con diferentes grupos de personas. Un ejemplo de ello son los neologismos registrados en el corpus Morfolex colectivo: peatonería y vandalería. Sin embargo, es evidente que el uso del sufijo -ería para formar nombres colectivos ha disminuido considerablemente.
En cuanto a -aje, la variación en el porcentaje no es tan sustancial como en los casos de -al y -ería. Desde el corpus DILE se observa una baja producción de este sufijo (13%), misma que persiste en el corpus Morfolex colectivo (7%). Puede observarse que -aje genera conjuntos muy similares a los producidos por el sufijo -ería (grupos de animales, grupos de personas), lo que podría explicar su baja ocurrencia en ambos corpus.
3.3.2 Cambios en los sufijos -eda, -edo, -era, -ero, -ío
Los sufijos -eda, -edo, -era, -ero, -ío muestran una muy baja productividad en el corpus DILE (-eda 4%, -edo 2%, -ero 3%, -era 2% e -ío 1%) y desaparecen por completo en el corpus Morfolex colectivo. En lo que se refiere a los sufijos -ero y -era, se debe mencionar que tienen una particularidad: muestran una relación entre los conceptos de lugar y conjunto como en basurero (terreno en donde se acumula la basura o conjunto de basura) o cucarachera (abundancia de cucarachas o nido de cucarachas). Es factible que al expresar diferentes nociones se prefieran otros sufijos cuya designación de conjunto sea inequívoca.
Los sufijos -edo y -eda comparten con -al y -ar el sentido abundancial que los hace adecuados para nombrar conjuntos de plantas o árboles (alameda, peraleda, arandanedo, robledo), un espacio ocupado en gran parte por el sufijo -al. El sufijo -ío muestra una productividad sumamente baja en el corpus DILE y ya no aparece en el corpus Morfolex colectivo. Principalmente forma colectivos que se refieren a personas en un sentido irónico o despectivo como gentío, mujerío, monjío.
3.3.3 El caso del sufijo -ada
La NGLE establece que con el sufijo -ada se forman, entre otros, sustantivos colectivos que denotan grupos humanos (RAE-ASALE, 2010b, § 6.3.4c). En el corpus DILE se encuentran colectivos como muchachada, indiada, judiada, mientras que en el corpus Morfolex colectivo se registran colectivos como paisanada, chamacada, maleanteada. Sin embargo, -ada forma también otros colectivos. En DILE están registrados 33 colectivos de los cuales 19 están relacionados con animales (becerrada, perrada, yeguada), seis, con personas (indiada, muchachada, pastorada), tres, con árboles (arbolada, pinada, enramada) y los cinco restantes, con objetos (parrillada, bancada).
Morfolex colectivo contiene 11 colectivos formados con -ada: cuatro se refieren a comida (hamburguesada, comalada, cazuelada, discada) y siete están relacionados con personas, la mayor parte del ámbito político en un sentido metafórico (bufalada, zopilotada, mapachada). Relacionado con la frecuencia de uso, -ada mantiene un porcentaje medio en ambos corpus (DILE 10%, con 33 colectivos y Morfolex 8%, con 11 términos colectivos).
3.3.4 La vitalidad de los sufijos -erío e -iza
En el caso del sufijo -erío, se puede observar una gran vitalidad en la formación de nuevos colectivos. De una frecuencia baja en el corpus DILE (7%), alcanza un porcentaje medio (28%) en el total de colectivos registrados en Morfolex colectivo. Este sufijo no se encuentra descrito en el DEL ni en otros diccionarios como el Diccionario de mexicanismos (DM) o el Diccionario de americanismos (DA) (RAE-ASALE, 2010a), pero sí en el Diccionario de afijos del español contemporáneo (DAEC) de Fábregas (2024). La definición que se considera en este trabajo para -erío es la propuesta por Zacarías (2016a, p. 45).
La NGLE (RAE-ASALE, 2010b, § 6.3.1) menciona que -erío, al igual que -ería, forma nombres que designan conjuntos y “con frecuencia adquieren connotaciones irónicas, humorísticas o despectivas, sobre todo cuando se refieren a conjuntos de personas o animales (mocerío, mosquerío, pobrerío)”. Más adelante también apunta que “el uso del sufijo -erío con valor colectivo, a menudo festivo o jocoso, es especialmente frecuente en la lengua coloquial de muchos países americanos”.
Acerca del sufijo -iza, la NGLE (RAE-ASALE, 2010b, § 6.3.3) establece que “está presente en nombres que designan golpes (cachetiza, golpiza, paliza, tranquiza, trompiza) y a veces también lugares (caballeriza, cabreriza, corraliza, porqueriza, vaqueriza)”. El importante aumento en la frecuencia de -iza, de 6% en DILE a 47% en Morfolex colectivo, indica la predilección que tienen los hablantes por este sufijo en la formación de neologismos colectivos.
3.4 Factores estructurales en Morfolex colectivo
En este apartado se definen los factores estructurales tanto de las bases como de los derivados con el fin de conocer cuáles son las restricciones que presenta cada esquema para ser elegido y para tratar de esclarecer la rivalidad entre esquemas de formación de los sustantivos colectivos. Los factores estructurales considerados para este análisis son: categoría de la base, significado de la base, forma de la base, significado del derivado y forma del derivado (Zacarías, 2010, 2016b). Tomando en cuenta estos factores, es posible acercarse a las características morfológicas y semánticas tanto de la base como del derivado; comprender las propiedades de la base puede llevar a identificar aquellas que sean relevantes para la elección de uno u otro sufijo, mientras que identificar las propiedades del derivado ayuda a determinar si la forma de éste influye en la preferencia de elección del sufijo.
3.4.1 Categoría de la base
En este rubro se determina a qué tipo de base se adjuntan los sufijos; puede tratarse de un sustantivo, un adjetivo, un verbo, por ejemplo. En el caso de los sufijos que forman colectivos, todos se unen a bases sustantivas para generar derivados sustantivos. Existen algunos casos en los que se unen a un adjetivo que puede ser recategorizado como sustantivo (viejo/ viejerío, infeliz/ infelizaje, pobre/ pobrerío), de manera que se puede afirmar que la base seleccionada por este conjunto de afijos es siempre un sustantivo y, por tanto, este factor no es determinante.
3.4.2 Significado de la base
Como significado de la base se consideran las connotaciones o rasgos semánticos de las bases. La mayor parte de los sufijos contemplados en este análisis se unen a bases sustantivas, concretas, simples, contables; aunque pueden señalarse algunas bases compuestas o derivadas como derechairo, chivahermano, paisano, ciudadano, así como algunos sustantivos incontables como ruido, tráfico, henequén. En ninguno de los casos se trata de un número significativo.
El 64% de las bases a las que se une el sufijo -ada se refiere a personas del ambiente político en forma metafórica (mapache/mapachada, zopilote/zopilotada, búfalo/bufalada), a su condición social o edad (chamaco/chamacada, maleante/maleanteada, paisano/paisanada); el 36% tiene relación con comida (cazuela/ cazuelada, comal/ comalada, hamburguesa/ hamburguesada). El sufijo -erío se une a bases sustantivas en un 72% (26 palabras) de los colectivos localizados en Morfolex colectivo mientras que el 28% (10 palabras) restante elige bases adjetivas que pueden ser utilizadas también como sustantivos (viejo/viejerío, pobre/pobrerío, ruco/ruquerío). Se trata del sufijo que se une a una mayor cantidad de adjetivos. Las bases sustantivas a las que se adjunta -erío denotan personas (mujer, niño, hombre) u objetos (pantalla, automóvil, manta); en un porcentaje menor (8%) las bases designan animales que se refieren a personas en sentido metafórico (chiverío, grillerío). En cuanto al sufijo -iza, la mayor parte de los 62 colectivos formados con este sufijo tienen como base un sustantivo que nombra personas (chamaco, morro, hípster), objetos (vacuna, cojín, tinaco), animales (buitre, cotorro) o comida (pozole, taco, chicharrón). En el 89% de ellos, la base es un sustantivo; el 11% restante tiene como base un adjetivo recategorizado como sustantivo (chamaco/ chamaquiza, chilango/ chilanguiza). El 80% de los colectivos formados por el sufijo -aje localizados en Morfolex colectivo tienen como base un sustantivo; todos ellos son primitivos a excepción de ciudadano. El otro 20% se construye con una base adjetiva (infeliz/infelizaje; godín/godinaje); el 70% de las bases de -aje se refieren a personas y el 30% a objetos. El afijo -al no se encuentra unido a bases que denotan personas; además tiene una marcada preferencia por los sustantivos no contables (tráfico/trafical, chatarra/chatarral, ruidero/ruideral) mientras que los tres colectivos formados por -ería tienen bases concretas, contables (butaca, peatón, vándalo).
Una vez analizado el significado de las bases a las que se unen lo sufijos colectivizadores se observa que existen algunas preferencias de los sufijos por algunas bases como es el caso de -al, que muestra preferencia por los sustantivos no contables y que no se une a bases que denotan personas; -erío no se une a bases que denotan alimentos; -iza parece no tener restricciones al igual que -ada. Por tanto, se puede inferir que este factor tiene un valor importante dentro del esquema de formación de colectivos.
3.4.3 Forma de la base
Analizar la forma de la base proporciona información acerca de cuáles son los factores que permiten que un sufijo y no otro se adhiera a esa base. Como parte de la forma de la base se consideran los siguientes parámetros: terminación, número de sílabas y posición del acento (Zacarías, 2016b, p. 36).
El 91% de las bases a las que se adhiere el sufijo -ada termina en vocal, el 82% son palabras graves; el 55% se trata de sustantivos trisilábicos y el 27%, de sustantivos bisilábicos. En cuanto a las bases del sufijo -erío, el 83% termina en vocal y el 17% restante termina en consonante líquida (l: automóvil/automovilerío; r: mujer/mujererío), oclusiva (t: tuit/tuiterío), o nasal (n: peatón/peatonerío); el 61% son bisílabas y el 82% son graves. Las bases a las que se une el sufijo -iza muestran las siguientes carcterísticas en su forma: 73% terminan en vocal; el 42% son trisílabas, el 39% bisílabas, 13% tetrasílabas además de dos palabras monosílabas (tuit, spot) y dos pentasílabas (chivahermano, zangoloteo) que representan 3%; el 76% son bases graves.
En el caso de los sufijos -iza y -erío se encontró que se adjuntan a algunas bases que contienen diptongos en la penúltima o en la última sílaba (cuete, buitre, momia, nieto, entre otros). El sufijo -ada solo tienen una base con diptongo en este corpus (cazuela/cazuelada), mientras que -aje, -al y -ería no se adjuntaron a ninguna base con diptongo. Como se puede observar, no parece haber restricciones determinantes en la forma de la base para la adjunción de los sufijos nominalizadores de colectividad. Se puede afirmar que las bases a las que se adjuntan preferentemente los sufijos colectivizadores son sustantivos graves, terminados en vocal, con tres sílabas; solamente en el caso del sufijo -erío se muestra una preferencia por las bases bisílabas, lo cual se comprende ya que este sufijo agrega tres sílabas a las bases que se adjunta.
3.4.4 Significado del derivado
Los sufijos -iza y -erío, en su valor prototípico, otorgan exclusivamente valor de colectivo a la base que se adjuntan; esta claridad semántica explica su alta productividad. A pesar de esta, -erío es menos productivo que -iza, probablemente como consecuencia de que -erío aumenta dos sílabas a las bases que terminan en vocal y tres cuando la base termina en consonante; mientras que -iza aumenta solo una en el caso de bases terminadas en vocal. Los otros sufijos colectivos (-ada, -aje, -al, -ería) muestran menor transparencia debido a su polisemia, lo que puede explicar su baja presencia en el corpus. El sufijo -ada forma, casi de manera exclusiva, derivados que denotan acción y efecto (descarrilada, cruzazuleada, mapachada); mientras que -aje produce más del doble de derivados que expresan acción (desmarcaje, pirataje, tamizaje) frente a los que expresan colectividad (comadraje, godinaje, vecinaje). El sufijo -al produce casi de manera exclusiva derivados que denotan relación o pertenencia (bacterial, decanatal, meniscal); y el sufijo -ería, con la mayor polisemia de estos sufijos, produce derivados que expresan oficio o lugar (65%), cualidad. (24%), acción (7%) y colectividad (4%)
Los sufijos -al y -aje cubren un espacio léxico y semántico en el que los nuevos elementos colectivos que han surgido no representan una cantidad significativa. Por otra parte, los derivados de -erío obtienen un sentido despectivo (diputaderío, peatonerío, viejerío), mientras que los derivados de -iza adquieren un sentido de abundancia, en ocasiones casi de “avalancha” (colchoniza, gritoniza, tuitiza). Además, existen diferentes matices en el significado del derivado de acuerdo con el sufijo que se adjunte a la base, como sucede en los siguientes ejemplos:2
-
Necesitamos más tiempo para poder vender ese boleterío que tenemos.
-
¡Lánzate a nuestra boletiza para el concierto de Odesza en la CDMX!
-
Sin meter las manos completamente al fuego, pero convencido de sus controles internos para la venta de boletaje, Julio Reyes, director administrativo corporativo del Grupo Omnilife - Chivas, descartó que el personal de taquillas se confabule con revendedores para expedir boletos.
Los tres ejemplos se refieren a un conjunto de boletos, sin embargo, en cada oración es posible determinar una diferencia con respecto a las otras dos. En la primera oración, el sentido de boleterío indica despectivamente una gran cantidad de boletos reunidos en un conjunto mientras que en la tercera oración, boletaje se refiere a la totalidad de los boletos reunidos en un conjunto de una forma neutra, sin matiz. En cuanto a la segunda oración, boletiza alude a una gran cantidad de boletos en un sentido festivo3 de “avalancha” o de oferta. Se puede inferir entonces que el significado del derivado también es un factor determinante en la selección del afijo y en la resolución de la rivalidad entre esquemas de formación de colectivos.
3.4.5 Forma del derivado
Los sufijos colectivos presentes en el corpus Morfolex colectivo, al ser graves ellos mismos, generan derivados graves con excepción de -al (sufijo agudo), que produce derivados agudos (trafical, henequenal). En cuanto a la cantidad silábica, -erío y -ería aumentan tres sílabas a la base mientras que -iza, -ada, -aje aumentan una sílaba si la base termina en vocal y dos si termina en consonante y -al solamente una. Podría pensarse que los menos productivos serían los sufijos que añaden más sílabas a la base como es el caso de -ería y -erío, que además llevan tilde por hiato; sin embargo, -erío es el segundo sufijo más frecuente en el corpus con derivados de mínimo cuatro sílabas, por lo que se puede inferir que la longitud del derivado no representa una restricción importante aunque siga habiendo una preferencia por las palabras de tres o cuatro sílabas. Los derivados de -iza son tetrasílabos en su mayoría (51%), lo que resulta esperable dado que el 47% de las bases a las que se une son trisílabas terminadas en vocal.
3.4.6 Sentido de los colectivos -iza, -erío y -ada en el español actual de México
Una vez identificados los sufijos de mayor vitalidad en el español actual de México (-iza, -erío y -ada) considero conveniente mencionar algunas características de estos afijos.
Ya en el apartado 3.2 se presentaron las definiciones de -iza y -erío propuestas por Zacarías, las cuales amplían el significado de estos sufijos con valores adicionales al de conjunto. Para -iza, se establecen los valores: abundancia de alguna entidad, abundancia de alimento, acción iterativa, serie de golpes y actividad intensa. Mientras que para -erío los valores que se proponen son colectivo, locativo e intensivo. Claramente se observa que el significado de colectivo o conjunto se expande a nuevas nociones como la abundancia o la acción. Adicionalmente, los tres sufijos forman derivados metonímicos cuando se unen a determinadas bases. A continuación presento algunas de las características de cada sufijo:
Sufijo -iza
De acuerdo con Rainer (2022), este sufijo ha tenido una gran extensión en el español de México y se ha identificado el sufijo como una peculiaridad mexicana. Por otra parte, Zacarías (2018, p. 153) señala paliza como el modelo a partir del cual -iza se convierte en un sufijo productivo para designar una serie de golpes. La base de estos derivados es el instrumento con el que se propinan los golpes en un sentido metonímico, por ejemplo, palo + -iza para designar “serie de golpes dados con un palo”. Este sentido metonímico del sufijo se presenta también cuando se adjunta a bases que se refieren a alimentos que se consumen en una reunión o evento: pozole + -iza; camarón + -iza; tamal + -iza. El alimento se convierte en la parte relevante que le da nombre al todo, es decir, al evento.
Una expansión más del significado colectivo de -iza es el metafórico que señala Rainer (2022, p. 120) cuando cita a Zacarías Ponce de León quien propone una extensión metafórica del sufijo con un significado comercial de oferta, cuya base es el producto que se promueve. Como ejemplos están colchoniza, tinaquiza, conciertiza.
Sufijo -erío
Como ya se mencionó anteriormente, el valor prototípico de -erío es el colectivo. Tiene además un valor locativo que, de acuerdo con Zacarías (2016a, p. 38), surge por metonimia de la idea de conjunto, ya que puede significar el lugar en donde se encuentra ese conjunto. Esto sucede en palabras como butaquerío, graderío, chocerío. El tercer valor, siguiendo la definición de Zacarías, es el intensivo, que se refiere a una acción realizada con intensidad, como ruiderío.
Sufijo -ada
Los significados que se registran en el DLE para este sufijo son: conjunto (vacada), contenido (cucharada), periodo (otoñada), golpe (pedrada), acción, en ocasiones en sentido peyorativo (trastada), abundancia (riada), acción y efecto (llamada).
Al analizar los neologismos colectivos formados con este sufijo, surge un pequeño grupo de palabras que están consideradas como colectivos, pero que tienen un sentido más bien abundancial-eventivo. Es el caso de comalada, hamburguesada, discada y cazuelada, que tienen un sentido metonímico en el que el alimento (hamburguesa) o el recipiente en el que se prepara un alimento (comal, disco, cazuela) son la parte relevante de una reunión o evento festivo.
3.4.7 Factores contextuales
Además de los factores estructurales que aportan información morfológica y semántica de los esquemas de formación, Zacarías, como ya se mencionó anteriormente, propone considerar factores contextuales que contemplan las situaciones discursivas en las que se hace uso de un esquema formativo. El análisis de los factores contextuales es complejo, ya que implica consideraciones sociales, culturales, temporales y espaciales; sin embargo, aporta elementos complementarios que contribuyen a explicar los esquemas rivales en la formación de palabras. De todos los factores contextuales mencionados en 2.1.2, el único que resulta determinante en esta investigación es la oponibilidad paradigmática.
De acuerdo con Scalise (1987, p. 181), una derivación queda bloqueada cuando ya existe una palabra con la misma base y el mismo significado. No sería lógico que existieran dos palabras o más que cubrieran el mismo paradigma léxico. La oponibilidad paradigmática explica la coexistencia de dos palabras derivadas con la misma base, distinto afijo y diferente paradigma léxico. Cada una de estas palabras derivadas aporta un matiz que es necesario en el sistema lingüístico y por tanto es posible oponerlas. Esta oponibilidad paradigmática es un factor importante en la explicación de los esquemas rivales y la formación de dobletes, que se tratan en el siguiente aparatado.
3.4.8 Dobletes y tripletes
Ya que no existe un único sufijo nominalizador de colectividad, sino que hay cuando menos doce afijos mencionados en este trabajo, se presenta la posibilidad de que se construyan colectivos que ofrezcan un significado similar con distintos afijos. Es decir, se forman dobletes o tripletes: varios sustantivos tienen la misma base, pero diferentes sufijos (cueterío/cuetiza, peatonaje/peatonería/peatonerío). Que diferentes sufijos puedan formar derivados de una misma base implica una competencia, una rivalidad entre sufijos. En el corpus Morfolex colectivo se encontraron diez dobletes y cuatro tripletes, que se muestran en la Tabla 3.
Base/Sufijo
-iza
-erío
-ada
-aje-
-al
-ería
automóvil
automovilería
automovilaje
boleto
boletiza
boleterío
boletaje
butaca
butaquerío
butaquería
chamaco
chamaquiza
chamaquerío
chamacada
chatarra
chatarriza
chatarral
chilango
chilanguiza
chilanguerío
ciudadano
ciudadanerío
ciudadanaje
corcholata
corcholatiza
corcholaterío
cuete
cuetiza
cueterío
diputado
diputadiza
diputaderío
godín
godiniza
godinerío
godinaje
peatón
peatonerío
peatonaje
peatonería
tráfico
trafiquerío
trafical
tuit
tuitiza
tuiterío
De los catorce casos de dobletes y tripletes, -erío participa en trece de ellos, ocho compartidos con -iza y cinco con -aje. Una explicación para que existan estas combinaciones es el factor contextual de oponibilidad paradigmática (Zacarías, 2016 b, p. 52) que establece que los dobletes o tripletes aportan diferencias de significado necesarias en el sistema lingüístico. Estas diferencias están dadas por matices en la semántica de los colectivos, como se observa en el siguiente ejemplo: godiniza/godinerío/godinaje.4
(4) Toda la godiniza uniformada marchaba alrededor de la Plaza de la Constitución y saludaba al balcón principal de Palacio Nacional.
(5) Sin duda esta escultura (El hombre del portafolio) se ha convertido en una referencia entre la comunidad, pues se camuflaba cada mañana entre “el godinerío”.
(6) Consideran no vulnerables frente a Covid19 a “Godinaje” con 2 vacunas.
Los tres colectivos se refieren a personas que trabajan en una oficina; se trata de la misma base, godín, (que de origen ya posee una connotación despectiva) con tres sufijos diferentes que otorgan un significado diferente. Esta diferencia se trata de un matiz que otorga diferente significado a la palabra; dicho matiz es proporcionado por el sufijo y es una diferencia semántica importante. Godiniza alude a una gran cantidad de oficinistas; godinerío se refiere despectivamente a oficinistas, en este caso agrupados en forma multitudinaria y desordenada; mientras que godinaje sugiere la totalidad de los oficinistas de una forma neutra, sin matiz. Respecto al término godín,Zacarías (2024) realiza una amplia investigación acerca de todas las derivaciones generadas a partir de esta base.
Como puede observarse en la tabla 3, los sufijos -iza y -erío son los que forman más dobletes e incluso tripletes; además son los sufijos con mayor frecuencia en la formación de neologismos colectivos. Se trata de sufijos que ya han sido estudiados y definidos ampliamente por Zacarías de forma individual (2015, 2016a, 2018). El objetivo de este trabajo fue analizarlos en la rivalidad que presentan como esquemas de formación de colectivos, ya que han resultado ser los más utilizados por los hablantes de español en México. Los resultados obtenidos arrojan que los factores determinantes en la selección de uno u otro sufijo son tanto estructurales: por ejemplo, -erío no se une a bases que denotan alimentos como sí lo hace -iza; como semánticos: -erío tiene un sentido despectivo, de desorganización, mientras que -iza da un sentido festivo o de “avalancha”.
4. Conclusiones
De acuerdo con los resultados obtenidos al analizar la estructura de las bases y derivados de los colectivos del corpus Morfolex colectivo, los sufijos preferidos por los hablantes del español de México para formar colectivos son -iza, -erío y -ada. Estos tres sufijos han ampliado sus significados a partir del prototípico colectivo o conjunto, añadiendo sentido de abundancia, intensidad, serie de golpes, locativo, lo que los convierte en sufijos versátiles en la formación de derivados con sentido de agrupación o profusión. Resalta, así mismo, el desplazamiento de algunos sufijos que han dejado de utilizarse (-eda, -edo, -era, -ero, -ío) y el aumento muy importante en la frecuencia de otros (-iza, -erío).
Una vez analizados los factores estructurales, se puede observar lo siguiente: en cuanto a la categoría de la base, se trata siempre de un sustantivo o un adjetivo recategorizado en sustantivo. Estos sustantivos son, en su gran mayoría, simples, contables, primitivos y concretos con mínimas excepciones, como tráfico (no contable), ciudadano (derivado) o chivahermano (compuesto). Estas características se presentan para todo el grupo de afijos analizados, por lo que podemos considerar que la categoría de la base no es determinante para seleccionar un afijo. Con respecto al significado de la base, todos los sufijos se adjuntan a sustantivos que denotan personas u objetos con excepción de -al, que se encuentra unido solamente a sustantivos que nombran objetos, con lo que se convierte en un sufijo restrictivo. Los sufijos -erío e -iza además se unen a bases que denotan animales, en su mayoría de forma metafórica para referirse a personas en un sentido despectivo. Los únicos sufijos que se unen a bases que designan alimentos son -ada e -iza, con una diferencia: las bases a las que se une -ada nombran el utensilio en el que se prepara el alimento (cazuela/cazuelada; comal/comalada; disco/discada); mientras que -iza elige bases que nombran un alimento (taco/taquiza; camarón/camaroniza; chilaquil/chilaquiliza). La excepción es hamburguesa, que prefiere el sufijo -ada al sufijo -iza, probablemente por una cuestión de fonética, ya que en hamburguesiza se producen dos sonidos sibilantes juntos dando como resultado una disonancia. Aquí encontramos algunos elementos que pueden resolver la rivalidad entre sufijos; -iza elige bases que significan alimento y -erío no tiene ninguna base de este tipo. El sufijo -ada se une a bases que están relacionadas con alimentos, específicamente bases que expresan el utensilio en el que se preparan los alimentos. Como se observa, el significado de la base puede ser un factor importante en la formación de colectivos. En cuanto a la forma de la base, todas las bases tienen prácticamente las mismas características, por lo que este factor estructural no es determinante para la adjunción de un sufijo.
Al analizar el significado de los derivados colectivos, se observa que en el corpus Morfolex colectivo existen dos grupos de sufijos: los polisémicos y los que otorgan exclusivamente la categoría de colectivo. En esta última categoría se encuentran -iza y -erío. Los sufijos -ada, -aje, -al y -ería, al ser polisémicos, reducen su frecuencia en la formación de colectivos, ya que también forman otro tipo de derivados.
En cuanto a la forma de los derivados, todos ellos adoptan el acento y el género del sufijo que los forma; la mayoría son términos de cuatro sílabas, considerando que derivan de bases de dos o tres sílabas y los sufijos aumentan una o dos sílabas a la base dependiendo si terminan en vocal o consonante.
Una vez revisados todos los factores estructurales es posible concluir que los factores determinantes en la selección de un sufijo colectivo son el significado de la base y el significado del derivado, ya que ninguno de los otros factores mostró alguna restricción significativa, como tampoco lo hicieron los factores contextuales. Existen dos variables a considerar: la polisemia de los sufijos y aquello que denota la base, es decir, su significado. Los sufijos con frecuencia más alta son los que tienen un solo significado: -iza y -erío, que solamente denotan colectividad, es decir, los no polisémicos. Con relación a aquello que denota la base, el sufijo -al no se adjunta a bases que se refieren a personas; de modo similar, los únicos sufijos que se unen a bases que denotan alimento son -ada e -iza, con la diferencia de que -ada se une a bases que aluden al recipiente en el que se prepara el alimento, mientras que -iza se refiere al alimento en sí mismo. En este sentido, se puede concluir que cada sufijo posee un ámbito especial sin perder su plano génerico.


