“El ray” es uno de los pocos textos cora publicados de la variante meseño, que cuenta con entre 4 000 y 5 000 hablantes. Verónica Vázquez señala que se trata de una historia inicialmente de origen europeo que ha ido evolucionando añadiendo elementos mesoamericanos a la leyenda europea de Tristán. Habla de un niño que mata una serpiente devoradora de hombres y le corta la lengua para tener pruebas de su acto, representando así también los mitos culturales Cora del niño, una flecha y una serpiente que se encuentran en otras historias de Cora, con las que Vázquez se relaciona. estudios de cosmología de Cora. Ella describe cómo el texto, de unos 8 minutos de duración, fue grabado tal como lo narraba Juan Flores de Chimaltitán en el camino a la Mesa del Nayar para celebrar la Semana Santa en una sesión espontánea de narración de cuentos realizada para una audiencia mixta de viajeros. Vázquez incluye una descripción de la ortografía práctica utilizada, sus correspondencias con la fonología Cora y explica otras convenciones utilizadas en la transcripción, análisis y traducción, así como una breve presentación de las características de la sintaxis y morfología de Meseño Cora pertinentes al texto.
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Vázquez Soto, V., Flores, J., & López, I. de J. (2011). "El ray". Una probadita de la narrativa y la gramática del cora meseño. Tlalocan, 16. https://doi.org/10.19130/iifl.tlalocan.2009.204
La narrativa del grupo cora que habita en la zona noreste del estado de Nayarit, México, fue primeramente recopilada de manera excepcional para su tiempo por Konrad Theodor Preuss (1912). Posteriormente, Eugene Casad (1984) presentó dos textos glosados gramaticalmente como un apéndice a su gramática del cora mariteco. Además, Casad (1989) publicó un relato en el volumen XI de Tlalocan. Ambos autores recopilaron voces de la zona de Jesús María, que en la variante meseña se expresa como Chuíisite. Tanto Preuss como Casad documentaron narraciones de lo que se ha denominado la variante mariteca del cora; los chuíisiteeka son los maritecos de la región habitada por la población cora en la sierra nayarita. Más adelanté yo recopilé con ayuda de Joel Flores Gerónimo varios relatos de la zona meseña yáuhki’ena en la población de Presidio de Los Reyes, Nayarit. Uno de estos relatos titulado “El Conejo” se publicó en la Revista de Literaturas Populares en el 2002. Esta es la documentación textual publicada hasta la fecha para el cora, una lengua de la familia yutoazteca de la rama sureña que cuenta con aproximadamente 17 000 hablantes.
Debo hacer hincapié en que el cora, como casi todas las lenguas originarias de América, está en serio peligro de desaparecer. De manera francamente impresionista, sin contar con un trabajo dialectal serio y sistemático, considero que existen seis variantes del cora; donde los dialectos mayoritarios son el mariteco, el meseño y el tereseño. Cada una de estas variantes mayoritarias debe tener entre 4 000 y 5 000 hablantes. Los dialectos minoritarios son el francisqueño, el presideño y el corapeño, que no cuentan con más de 1 000 hablantes. Sólo contamos con una gramática del cora mariteco (Casad, 1984) hablado en Jesús María, un vocabulario pequeño del cora meseño, cora-español, español-cora (McMahon y Aiton de Mac-Mahon, 1959), los diferentes artículos publicados por Eugene Casad sobre el cora mariteco, y por Verónica Vázquez sobre el cora meseño, así como los materiales textuales publicados mencionados al inicio de este artículo. Por eso es tan urgente documentar, analizar y producir materiales en cada una de las variantes para estudiar seriamente esta lengua yutoazteca, y tener la esperanza de hacer programas de revitalización lingüística.
Desde 1998 me he dedicado a recopilar literatura oral de diferentes poblaciones de habla meseña, los yáuhki’eka. Para ello ha sido necesario recorrer la sierra meseña y descubrir a los contadores de cuentos más excepcionales por su estilo y por su humor. He documentado con la ayuda de Joel Flores Gerónimo, en una primera etapa, y de Isabel de Jesús López y Diego Flores, en una segunda etapa, muchos relatos contados por personas mayores de 60 a 80 años, así como por niños entre las edades de 8 a 10 años.
El cuento que a continuación se presenta fue emitido por una voz meseña. Se recopiló con la ayuda de Diego Flores e Isabel de Jesús López en la comunidad de Santa Cruz del Guaybel el 11 de abril del 2001, unos cuantos días previos a la celebración de la semana santa cora en la Mesa del Nayar, sin duda alguna, la población más importante de la región meseña, que en cora meseño lleva el nombre de Yáuhki’e. El narrador es Juan Flores, originario de la ranchería de Chimaltitán, que en su camino a la Mesa del Nayar para celebrar la semana santa como autoridad indígena y con un cargo en el gobierno indígena de la Mesa, nos ofreció una jornada narrativa en Santa Cruz del Guaybel a un público muy variado; niños, adultos, inclusive, viajeros y turistas que se dirigían a la Mesa y a Jesús María para presenciar una de las fiestas más célebres de la cultura cora, que es la Semana Santa. El cuento fue grabado de manera espontánea in situ cuando Juan Flores narró dos relatos en una tarde que alcanzó a ver el anochecer. Además del valor de narrativa espontánea de este cuento, el texto se presenta por primera vez para la variante meseña de la lengua cora con glosas gramaticales. Este glosado gramatical implica un esfuerzo y una investigación de varios años sobre esta variante del cora para empezar a entender la riqueza expresiva y los rasgos gramaticales y tipológicos más notables de esta lengua.
El título de esta narración en cora meseño es “El ray”, que en español corresponde a “El rey”, y tiene una duración de ocho minutos y diez segundos. El cuento fue grabado en una grabadora minidisc de alta calidad, y actualmente ya está digitalizado. Igualmente se cuenta con formato de video para esta jornada narrativa. El cuento trata de una versión refuncionalizada por la cultura cora de un cuento anónimo de caballería donde Tristán mata a un dragón y le saca el corazón como prueba de su hazaña, pues más adelante en la narración un mayordomo tratará de hacerse pasar por el héroe de la historia, y así obtener el objeto de deseo que es la princesa (Barber, 1996).2 La necesidad de empezar mencionando que la historia es de origen occidental obedece a mostrar que las culturas originarias del continente nos han estado escuchando desde hace siglos, y que su oído ha dado lugar a diferentes versiones donde se ha creado una combinación muy particular entre motivos occidentales y motivos propiamente mesoamericanos. En este sentido los narradores orales no se pueden caracterizar como meros ejecutores, sino como verdaderos creadores de otra representación cultural y literaria. En el relato del cora meseño es un niño el que mata con una de sus flechas a una víbora que come gente, y también le corta la lengua para más tarde tener la prueba de su hazaña. El simbolismo mítico de la cultura cora se representa en este cuento con la trilogía del niño, la flecha y la serpiente.
El personaje de un niño como el héroe de la historia es un simbolismo que se repite continuamente en los cuentos coras. De acuerdo con los etnólogos, etnógrafos e historiadores de la cultura cora, que especialmente han estudiado a fondo al grupo mariteco (Valdovinos y Neurath, 2007: 60), este niño es Ha’atsikan (Háatsikan en cora meseño), el héroe cultural cora. Alcocer y Neurath (2007: 35) retomando a Preuss conciben a Ha’atsikan como el niño que representa a la estrella de la mañana que mata a la serpiente que vive en el mar. Cada día, la estrella de la mañana mata a la serpiente con su flecha, luego la serpiente es ofrecida al dios solar como alimento. Así, el astro diurno logra transformar la energía destructora de la serpiente en bendición.
De manera que el niño representa al héroe cultural de los coras que va matando a los enemigos del universo con sus flechas y su arco. Los participantes del mitote están relacionados con este personaje, pues son los hermanos mayores dentro de su grupo de parentesco. De hecho, háatsi en cora meseño o ha’atsi en cora mariteco significa ‘hermano mayor’. En uno de los cantos del mitote se desarrolla la trama donde Ha’atsikan mata a la serpiente que sale del lago (Valdovinos, 2008). En la simbología cora, la serpiente está relacionada con el mundo acuático, con el abajo o inframundo. En los cantos del mitote, la serpiente matada por Ha’atsikan es devorada por un águila que con las alas extendidas representa el cielo diurno. Las flechas en el caso de Ha’atsikan aparecen como la materialización de un saber o técnica supradesarrollada, pues según la historia de su vida, siendo un niño de apenas cinco días, sabía cazar con su arco y su flecha a la perfección (Valdovinos, 2008). Para Alcocer (2007: 14), las flechas, tomando como referencia obligada a Preuss con base en sus estudios filológicos, son los objetos mágicos (como una jícara, una flecha, o una pequeña pirámide de madera) que sirven para garantizar la continuidad de los dioses y del mundo. De igual manera Alcocer y Neurath (2007: 40) mencionan que en los textos rituales registrados por Preuss, las flechas y las jícaras eran originalmente propiedad de los dioses; fueron ellos quienes las trajeron consigo en su salida del inframundo. La tarea de los hombres consiste en renovarlas, pues los dioses necesitan estos objetos para mantener funcionando el mundo. Para estos autores (Alcocer y Neurath, 2007: 46) todas las flechas coras llevan los símbolos de la Estrella de la Mañana, Ha’atsikan. La Estrella de la Mañana es la protagonista de la lucha cósmica entre las fuerzas luminosas y los mostruos siderales nocturnos. La flecha es una metonimia de la estrella de la mañana.
“El ray” es, entonces, una nítida creación de una lectura de la simbología cora que con el disfraz inocente de un cuento transmite a los miembros de la cultura meseña símbolos escenciales para mantener funcionando el mundo de manera equilibrada. Les recuerda a su héroe cultural Haatsikan, los identifica con el poder de las flechas y les hace presente la amenaza de la serpiente. En esta atmósfera de tanta profundidad, el narrador del cuento encuentra varios momentos para incluir el humor que también es una característica de la narrativa del cora meseño. El detalle más chusco de este relato cora, de acuerdo con las carcajadas del público que escuchó este cuento, es que el cachorrito del niño, un perro, vomita la lengua de la víbora en el banquete de bodas de un viejito que se hace pasar por el héroe de la historia. Finalmente al niño se le da la mano de la hija del rey, y le otorgan una casa de cinco pisos, el concepto cora de un palacio o un castillo. De nuevo aparece un simbolismo de la cultura cora que es el número cinco, siempre recurrente en mitos, rituales y literatura oral. Es el número cabalístico para los coras, aunque su representación es aún incierta. Recuérdese que Valdovinos (2008) menciona que Ha’atsikan a los cinco días de nacido sabía utilizar a la perfección el arco y las flechas.
Los motivos y el contenido de este cuento aparecen en otros relatos de lenguas mesoamericanas. Gracias a la revista Tlalocan contamos con evidencia convincente para hacer paralelismos de la simbología narrativa en Mesoamérica, ya sea refuncionalizada, o bien propia de las culturas originarias del continente. En el volumen IX de Tlalocan publicado en 1982 aparece un artículo que analiza una danza dialogada huave “La cabeza de la serpiente”, así como un texto zapoteco. En la danza huave un Flechador vence a la Serpiente, y en el cuento zapoteco una culebra se acuesta en un río y provoca que el río se desborde. Para deshacerse de ella echan cerdos, gallinas, toros e inclusive un niño bastardo, pero no lo logran hasta echar a unos recién casados. Después la culebra baja hasta Tehuantepec y en ese lugar una persona que representaba a un nahual y un rayo fue el que la mató. Por otro lado, en el volumen XIII de Tlalocan publicado en el 2001 aparece un relato chontal cuyo título en español es “Cuento de los niños perdidos”, donde se habla al final de la narración de un rey que le pide a un niño que mate a un águila que se anda comiendo a la gente. Le pide, además, que le corte la lengua a ese animal para darle a su hija en matrimonio. El lector va a apreciar los paralelismos de la danza huave, el cuento zapoteco y el cuento chontal con “El ray” del cora meseño, pues es recurrente la símbología de la serpiente, el flechador, la amenaza del cosmos, sea por comer gente o desbordar ríos, así como la prueba de la hazaña que es cortarle
la lengua a la figura destructiva.
Como todos los cuentos coras de la región meseña este relato se caracteriza por su estilo dialógico, su humor, su ternura y suspenso muy particulares. De manera curiosa no ha sido clasificado como parte de uno de los géneros narrativos que hasta ahora he recopilado. Para el narrador como para los hablantes de cora meseño que lo han escuchado, este cuento no pertenece al género ñíukari hí’iwáhkari ‘palabra de juguete’, ni al género ñíukari ti míme’ekan ‘palabra antigua’ (Vázquez, en prensa). Es otro género que aún no ha sido ubicado en la literatura oral cora del grupo meseño por sus narradores y oyentes. Hay muchos relatos más que están en este género y esperan una clasificación, no se trata de una excepción narrativa, más bien se trata de una investigación que espera una respuesta dentro del análisis de la literatura oral del cora meseño. Tal vez el resultado de la búsqueda sea que este género de relatos no tiene una denominación en cora meseño.
Convenciones de transcripción, glosado y traducción al español
El texto analizado está transcrito siguiendo una ortografía práctica utilizada, en parte, en el material didáctico producido por la Secretaría de Educación Pública para presentar cartillas y libros de contenido en cora para la alfabetización bilingüe. Todo el material ha sido producido mayoritariamente en cora mariteco; aunque los hablantes del cora meseño rechazan generalmente este tipo de material por no estar elaborado en su variante, sin embargo, no presentan un rechazo notable a las convenciones de escritura. Junto con mi grupo de colaboradores coras meseños y hablantes de las comunidades de Presidio de los Reyes y Santa Cruz del Guaybel que se han interesado por aprender a escribir y leer en su variante, hemos llegado a un acuerdo de escritura práctica que difiere solamente en un signo ortográfico de la escritura práctica utilizada por la Secretaría de Educación Pública en sus materiales didácticos. El acuerdo de ortografía práctica ha sido un trabajo de varios años, y los hablantes parecen estar muy contentos con ella, y sobre todo les parece fácil leer y escribir su lengua con la ortografía a la que se llegó por un consenso. Sigo la escritura práctica con la esperanza de que mis productos de investigación, en particular, los textos, sean accesibles a los hablantes de cora meseño, para los niños en la escuela, para la alfabetización de adultos en lengua cora, y para los múltiples espacios en que esta variante del cora se puede revitalizar.
La ortografía práctica para transcribir el cuento utiliza la comilla (’) para representar el cierre glotal, la semivocal labial se escribe con w, la vibrante simple retrofleja lleva el signo de r, la fricativa alveoplatal retrofleja se escribe con x, la africada alveolar se representa con ts, la africada palatal con ch, la nasal palatal con ñ. Existe una oclusiva laminal no necesariamente palatalizada que se representa seguida de una coma (t,). Las oclusivas labializadas se marcan como kw, pw, tw. La única desviación de la escritura práctica mariteca es la fricativa glotal que en vez de representarse con una j se representa con h. Para este cuento, en particular, utilicé la doble rr para representar una vibrante múltiple que no existe en la fonología del cora y es un claro préstamo del español. En cuanto a las vocales, en cora meseño existen las cinco vocales del español, claro, con timbres y alófonos diferentes, sobre todo hay que destacar que la e del cora meseño es por lo general una e abierta. Entonces, la ortografía práctica en las vocales es: a, e, i, o, u. La sexta vocal es una vocal alta central comúnmente conocida como i herida que se representa con la grafía i. La longitud vocálica se marca con dos vocales. El rasgo glotal de las vocales se representa fonológicamente como una vocal rearticulada del tipo a’a, esta vocal rearticulada tiene alófonos de vocal glotal cortada en muchos contextos, pero la escritura práctica decidió seleccionar la rearticulada para la representación fonológica. Toda esta representación en escritura práctica obedece obviamente a un análisis fonológico del cora meseño. He decidido marcar el acento en cada palabra. Por un lado, porque mi análisis del sistema métrico todavía no es convincente y, por otro lado, porque existen varias palabras de acento léxico no predecible, al igual que hay afijos tónicos, un sistema de acento morfológico, que le ganan el acento a toda la palabra tanto verbal como nominal. Además cuando hay un grupo de clíticos me pareció pertinente marcar el acento en el clítico que gana el acento.
Para la transcripción del texto utilicé el programa denominado Transcriber, el cual me permitió separar cláusulas que a menudo coinciden con las pausas prosódicas señaladas por este programa. Esta separación de constituyentes no es siempre sistemática de acuerdo con el programa Transcriber, pues en ocasiones el narrador logra emitir un largo fragmento de texto sin hacer ninguna pausa, lo cual es muy típico del habla espontánea. Pero, al menos, en muchas ocasiones la separación de cláusulas, los constituyentes en tópico o en foco coinciden con las pausas y los contornos entonacionales marcados por Transcriber, y esto permite tener evidencia prosódica para el análisis sintáctico y de estructura de la información.
La primera línea del texto es la representación en escritura práctica basada en un análisis fonológico, a reserva del acento rítmico para el que todavía no cuento con un análisis convincente. La segunda línea es la representación morfémica don-de el guión “-” separa morfemas, el signo de “=” separa clíticos, muchos de ellos son enclíticos o proclíticos, y los más flotantes como el ni interrogativo o el wi enfático pueden ser enclíticos como proclíticos. Los guiones bajos “_” en la tercera línea se usan para expresar un significado en español que se expresa en varias palabras, pero que en cora meseño tienen correspondencia con un solo morfema. El signo de interrogación “?” en una glosa expresa que aún no cuento con el análisis gramatical o semántico para asignarle una glosa a ese morfema.
Al igual que muchas lenguas mesoamericanas, el cora meseño no tiene las mismas categorías semánticas y gramaticales del español. El uso de infinitivos para las glosas de una raíz verbal en cora meseño es una simple convención, pues esta lengua no cuenta con ninguna forma no finita como infinitivos, gerundios, o participios.
Finalmente, en la traducción libre al español he tratado de reflejar al máximo las categorías gramaticales, semánticas y pragmáticas del cora meseño. Igualmente he tratado de conservar los titubeos propios de la literatura oral producidos por el narrador en cora meseño; las “aparentes” equivocaciones y titubeos se señalan entre corchetes rectangulares “[…]”. Es decir, la edición del texto no se ha alterado, ni corregido, ni se han eliminado fragmentos de la emisión natural del narrador. Se han respetado todos los detalles de esta narración espontánea in situ en la versión que aquí se presenta. Eso provoca que en ocasiones la traducción libre al español suene contradictoria. Un ejemplo podría ser la siguiente cláusula del cuento, de aquí en adelante seguiré el número de cláusula en el cuento para destacar los fenómenos que me interesa discutir:
2.
hápui
tá’awa’a
rray
hiyé’eche
hapui
ta’awa’a
rray
hi-ye’e-che
entonces
por_ahí
rey
narr-deic.prox-vivir
entonces por ahí vivía aquí un rey.
Como se puede apreciar en la traducción libre al español entonces por ahí vivía aquí un rey, el ‘ahí’ y el ‘aquí’ en la misma emisión parecerían contradictorios, pero esto no es así, pues en la literatura oral, el narrador empieza un cuento con una idea y la va anclando espontáneamente en su narrativa. Por otro lado, también he tratado de conservar al máximo el español regional nayarita de los hablantes del cora. Es decir, no he editado la traducción al español a una variante más culta. De nuevo ilustro un ejemplo de esta manera de proceder donde aparece un verbo del cora meseño que se expresa en español de la región nayarita como ‘alistar’:
72.
tí’iruiri
ri’i
t,í’uru
ti’i-ru-iri
ri’i
t,i’-ø-u-ru
pl-posrfl-flecha
bien
ap-s3sg-cmp-alistar
había alistado muy bien sus flechas.
Rasgos sintácticos generales
Orden básico de constituyentes, estructura de la información y tipos de concordancia
En esta sección el lector encontrará una descripción de los rasgos sintácticos más representativos del cora meseño que aparecen en el cuento. La descripción no pretende ser exhaustiva, se debe tomar sólo como una guía para que el lector interesado en la sintaxis de esta variante del cora pueda entender los rasgos sintácticos presentes en el texto.
El orden de constituyentes básico es de verbo final. Esta conclusión difiere de la propuesta de Casad (1968: 168) para el cora mariteco, donde afirma que esta variante del cora es una lengua de verbo inicial VSO. En un estudio previo (Vázquez, 2004) y en otro en preparación (Vázquez, en preparación) argumento todas las evidencias para afirmar que el orden de constituyentes básico en cora meseño es de verbo final, toda desviación a este orden obedece a razones pragmáticas. El texto aquí presentado nos permite observar el orden de constituyentes básico en cora meseño.
S
V
18.
há’ati
hé’eche
ha’ati
he’e-che
persona
deic.dist-vivir
Vivía allá una persona
A
V
27.
rray
pu
taha’utá’iteeka’a,
rray
=pu
ta-ha’u-ta’i-tee-ka’a,
rey
=s3sg
op1pl-¿?-mandar-caus-perf
El rey nos mandó,
O
V
5.
t,áite
pu
híki’in
t,aite
=pu
hi-ki’in
gente
=s3sg
narr-comer_cosas_vivas
Se tragaba a la gente
En el ejemplo en (18) tenemos un orden SV, es decir, un sujeto de verbo intransitivo; mientras que en el ejemplo en (27) tenemos un orden AV, un agente de verbo transitivo; finalmente en (5) tenemos un orden OV, un objeto de verbo transitivo. La prueba convincente de que estas emisiones representan una cláusula simple sin frases nominales desplazadas a posición de tópico o foco contrastivo (Vázquez, 2004) queda muy claro en los ejemplos (27) y (5), los cuales llevan un enclítico de sujeto en segunda posición que sirve para marcar con gran claridad los límites de cláusula. Este enclítico de segunda posición nos indica que la cláusula inicia con el primer constituyente anterior al enclítico, que sirve además como anfitrión de este enclítico. Se trata entonces de cláusulas simples con una sola frase nominal dentro de cláusula, la estructura sintáctica ideal para demostrar orden de constituyentes en una lengua. Estas cláusulas en la estructura de la información del cora meseño tienen una función pragmática. En cora meseño, el orden básico coincide con el foco oracional (Lambrecht, 1994), donde toda la información de la cláusula contiene información nueva (Vázquez, 2004). Este es el caso de la cláusula (18) que introduce tanto a un nuevo referente como a una nueva acción, o bien de la cláusula (5) que hace pragmáticamente el mismo tipo de función.
Es muy claro en el texto que varias cláusulas muestran un orden de verbo inicial, pero este orden de constituyentes es el resultado de procesos pragmáticos para señalar fundamentalmente antitópicos (Lambrecht, 1994), es decir, frases nominales dislocadas a la derecha que muestran sujetos u objetos pospuestos. Estos constituyentes dislocados a la derecha sirven para hacer cambio de tópico, reactivar tópico, o introducir un nuevo referente, también llamado foco estrecho (Lambrecht, 1994 y Vázquez, 2004) de un solo constituyente. El texto contiene una gran riqueza para observar los rasgos de la estructura de la información en cora. Los constituyentes, expresiones o palabras resaltados en letras cursivas en la primera línea y la segunda línea del texto indígena son los elementos que estoy discutiendo en mi análisis.
V
S
69.
háapu
ha
rí
hiye’ebá’atasin
kú’uku’u
haapu
ha=
=ri
hi-ø-ye’e-ba’a-ta-sin
ku’uku’u
entonces
spau3sg=
=ya
narr-s3sg-deic.prox-venir-fuego-irr
víbora
Entonces ella ya viene por aquí alumbrando, la víbora.
En el ejemplo (69) se cambia de tópico a través de una dislocación a la derecha del sujeto de la cláusula, que es el sustantivo kú’uku’u ‘víbora’. Este sujeto pospuesto está fuera de cláusula, y la marcación de sujeto dentro de la cláusula se hace gracias al proclítico ha= de tercera persona singular, y del prefijo ø- de tercera persona singular. Además de la evidencia de una estructura sintáctica distinta, el contenido del cuento permite confirmar que hay un cambio de tópico, pues en las cláusulas precedentes, el niño es el tópico principal, y poco a poco se van introduciendo acciones que hace la víbora, hasta que finalmente en la cláusula (69) se expresa explícitamente este participante de la narración con un sustantivo a través de lo que llamamos un sujeto pospuesto o una dislocación de un constituyente a la derecha.
V
S
87.
hixíe
mewaré’eka’a
mi
ku’uku’u
hixie
me-ø-wa-re’eka’a
mi
ku’uku’u
parece
loc.allí-s3sg-cmp-estar_tirada.ssg
top
víbora
Parece que allí está tirada la víbora.
El procedimiento de cambiar de tópico a través de un sujeto pospuesto se observa también en la cláusula (87), pues las cláusulas precedentes habían introducido un nuevo referente en el cuento, que es el viejito que se va a hacer pasar como el héroe de la historia. Para reactivar el tópico del referente que representa la ‘víbora’ se disloca a la derecha el sustantivo kú’uku’u, pero ahora con una marca explícita mi, que se trata de un antiguo artículo definido, de acuerdo con Casad (1968), que en cora meseño se ha gramaticalizado por completo como una marca de tópico, y sólo se utiliza para marcar constituyentes dislocados a la izquierda como los tópicos, o bien, constituyentes dislocados a la derecha como los antitópicos, o sujetos y objetos pospuestos. Noten que varias cláusulas como (18), (27) y (5) no muestran la presencia de artículos en el texto en cora meseño, aunque la traducción al español me obligue a usar artículos. Es claro que esta variante del cora carece de artículo, este determinante se ha gramaticalizado por completo como una marca de tópico, como dije anteriormente, propia de constituyentes dislocados a la izquierda o a la derecha.
El cora meseño cuenta con varios tipos de concordancia de persona. Voy a ilustrar dos de estos tipos que aparecen en el cuento: la concordancia canónica gramatical (Corbett, 2006) y la concordancia anafórica (Bresnan y Mchombo, 1987).
27.
rray
pu
taha’utá’iteeka’a,
rray
=pu
ta-ha’u-ta’i-tee-ka’a,
rey
=s3sg
op1pl-?-mandar-caus-perf
El rey nos mandó,
En este ejemplo el controlador es el sustantivo rray que funciona como sujeto de la cláusula, el rasgo de marcación de persona sujeto se desplaza y se marca de manera redundante en el enclítico =pu de segunda posición. En (27), tanto el controlador rray como el blanco =pu coexisten dentro de la cláusula y, por ello, no hay anáfora, y determinamos que se trata de una concordancia canónica.
La concordancia anafórica está más lejos de lo que se considera actualmente como concordancia canónica (Corbett, 2006), pues implica que el controlador está dislocado fuera de la estructura de cláusula, y deja una huella en el blanco que se mantiene al interior de cláusula. Ya ilustré un ejemplo de este tipo de concordancia en la cláusula (87), donde la dislocación a la derecha del sustantivo kú’uku’u ‘víbora’ que funciona como sujeto de la cláusula deja una huella en el blanco que es la frase verbal a través de la marcación con un prefijo de tercera persona singular, que es la marca cero ø-. Esto implica que hay una relación anafórica entre el prefijo ø- y el sustantivo kú’uku’u ‘víbora’, pues ambos están en estructuras sintácticas lejanas; el prefijo dentro de cláusula y el sustantivo fuera de cláusula en una posición dislocada a la derecha.
87.
hixíe
mewaré’eka’a
mi
kú’uku’u
hixie
me-ø-wa-re’eka’a
mi
ku’uku’u
parece
loc.allí-cmp-estar_tirada.ssg
top
víbora
Parece que allí está tirada la víbora.
La concordancia anafórica de persona no sólo es propia de la relación gramatical de sujeto, es aún más característica en cora meseño de la relación gramatical de objeto primario. El ejemplo en (12) ilustra tanto la concordancia anafórica de sujeto como la de objeto primario.
O
V
V
S
12.
xáantaru’u
ti’áite’e
para
meh
rahé’ika
hí
kú’uku’u
xaantaru’u
ø-ti’ai-te’e
para
meh=
ra-he’ika
hi
ku’uku’u
soldados
s3sg-mandar-caus
para
sbr3pl=
op3sg-matar.opsg
top
víbora
Mandó a muchos soldados para que ellos mataran a la víbora.
En este ejemplo en la cláusula principal tenemos una concordancia anafórica de sujeto con el prefijo de tercera singular ø-que aparece en el verbo ‘mandar’ y refiere al participante ‘rey’ que apareció en cláusulas precedentes. Por ello, hay anáfora porque el sustantivo ‘rey’ ya no está presente en la cláusula (12), sino que está ausente, y apareció en fragmentos anteriores. En la cláusula subordinada aparece un prefijo de objeto primario de tercera persona singular ra- en el verbo incrustado hé’ika ‘matar’ que mantiene una relación anáforica con el constituyente dislocado a la derecha que en este caso se trata de un objeto pospuesto, el sustantivo kú’uku’u ‘víbora’, claramente como antitópico con el marcador de tópico hi. Noten, además, que en el caso de la relación gramatical de objeto primario, la marca de persona nunca es del tipo de concordancia canónica gramatical, sino que siempre es de tipo anafórico, pues en la cláusula principal el objeto es el sustantivo xáantaru’u ‘soldados’, y cuando aparece antes del verbo en su posición canónica de OV no dispara la marca de objeto en el verbo. A esto se debe que la frase verbal sólo lleve el prefijo de sujeto, y un sufijo causativo, pero no lleva marca de objeto primario.
Este mismo análisis que plantea que los objetos en posición canónica antes del verbo no disparan marcas de concordancia gramatical se confima en (28), donde en la cláusula subordinada el objeto gramatical kú’uku’u ‘víbora’ va antes del verbo, y el verbo no tiene marca de objeto primario, sólo la marca de aspecto completivo wa- y el sufijo de irrealis -n.
O
V
28.
para
ti
kú’uku’u
wahé’ikan
únabe
para
ti=
ku’uku’u
wa-he’ika-n
unabe
para
sbr3sg=
víbora
cmp-matar.opsg-irr
evid
para que él mate una víbora, dicen que lo sabe hacer.
En cora meseño tanto la concordancia canónica gramatical como la anafórica son propias de los prefijos de sujeto y de los enclíticos de segunda posición. En cambio, los prefijos de objeto primario sólo muestran concordancia de tipo anáforico cuando la frase nominal objeto está fuera de cláusula, ya sea porque se trate de un objeto dislocado a la derecha como antitópico, o de un objeto dislocado a la izquierda como tópico.
Alineamiento y marcación de argumentos
El cora meseño tiene un alineamiento nominativo-acusativo donde el agente de un verbo transitivo y el sujeto de un verbo intransitivo comparten la misma marcación (Dixon, 1994). En cambio, el paciente de un verbo transitivo lleva otra marca. En el ejemplo (34) del cuento, el agente de un verbo transitivo como he’ika ‘matar’ se marca con el prefijo de primera persona singular ne-. De igual manera, el sujeto de un verbo intransitivo en la cláusula (98) como el verbo estativo pa’u, que denota un concepto de propiedad3 ‘ser rojo’, también marca su argumento sujeto de primera singular con el prefijo ne-. En consecuencia, en cora meseño el agente de transitivos y el sujeto de intransitivos comparten la misma marca. En contraste, en la cláusula (54) el paciente de un verbo como ‘despertar’ en su derivación causativa his-te, que es transitiva, marca el paciente, o el objeto primario de primera singular con el prefijo na-.
34.
puh
néh
nená
ñí’u
tipwá’a
tin
neraahé’ika
puh
neh=
ne-na
ñi’u
tipwa’a
tin=
ne-ra-a-he’ika
pues
sbr1sg=
1sg-enf
evid
a_ver_si
report=
s1sg-op3sg-cmp-matar.opsg
Pues yo ¡claro que sí! (lo hago) ¿verdad? A ver si la mato.
98.
puh
hée
kási
nepá’u
puh
hee
kasi
ne-pa’u
pues
sí
mira
s1sg-ser_rojo
Pues sí ¡Mira! Estoy rojo.
54.
mwéepe
náahisten
mweepe
na-a-his-te-n
s2sg
op1sg-cmp-despertar-caus-irr
Tú me despiertas
En lo que respecta al alineamiento de objeto, el cora meseño es una lengua de objeto primario (Dryer, 1986), pues el paciente de un verbo monotransitivo como seih ‘ver’ es el que recibe la codificación de este argumento en el verbo a través del prefijo de objeto primario para tercera persona singular ra-, como lo muestra la cláusula (66). En cambio, cuando tenemos un verbo bitransitivo vía una derivación aplicativa como en la cláusula (184) tui-re’e ‘dar la mano en matrimonio de una muchacha’, es el beneficiario el que recibe la marcación de objeto en el verbo, tomando el mismo prefijo de objeto primario para tercera persona singular ra-. En este último ejemplo es necesario aclarar que ra-no entra en referencia cruzada con ‘la mano de la muchacha’, que sería el paciente del bitransitivo, sino con el animado ‘niño’ que corresponde al segundo objeto con rol de beneficiario (Vázquez, 1996).
En cuanto a la marcación de argumentos, el cora meseño tiene varias estrategias. Cuando hay necesidad de establecer relaciones anafóricas dado que las frases nominales, los sustantivos, o los pronombres libres están ausentes o en posiciones dislocadas de tópico o antitópico, el cora meseño marca sus argumentos a través de la serie de prefijos de sujeto y de objeto primario. Es lo que en la literatura tipológica se conoce como marcación de núcleo gracias al trabajo seminal de Nichols (1986). Ya he mostrado múltiples ejemplos de esta marcación de núcleo; la cláusula (34) marca tanto al sujeto como al objeto primario a través de estos prefijos.
34.
puh
néh
nená
ñí’u
tipwá’a
tin
neraahé’ika
puh
neh=
ne-na
ñi’u
tipwa’a
tin=
ne-ra-a-he’ika
pues
sbr1sg=
1sg-enf
evid
a_ver_si
report=
s1sg-op3sg-cmp-matar.opsg
Pues yo ¡claro que sí! (lo hago) ¿verdad? A ver si la mato.
La segunda estrategia muy frecuente para la marcación de la relación gramatical de sujeto es a través de clíticos, ya sea enclíticos de segunda posición como en la cláusula (5), proclíticos pausales como en la cláusula (11), o bien proclíticos subordinadores que además de marcar el nivel de cláusula compleja señalan la flexión del sujeto de la cláusula incrustada, como en (13). Estos ejemplos muestran una de las características tipológicas más notables del cora meseño, pues cuenta con una multiplicidad de recursos para marcar el sujeto. El sistema de marcas de sujeto se trata verdaderamente de un grupo lujoso de elementos para marcar esta función gramatical en la lengua.
5.
t,áite
pu
híki’in
t,aite
=pu
hi-ki’in
gente
=s3sg
narr-comer_cosas_vivas
Se tragaba a la gente
11.
tiiihtá
hin
hayéin
tin
mu’u
rí
mú’iti
nikái
tiiihta
hin=
hayein
tin=
mu’u=
=ri
mu’iti
=nikai
cuando
report=
evid
report=
spau3pl=
=ya
muchos
=evid
Cuando dicen que así a ellos, ya a muchos ¿nos consta verdad?
13.
péro
ka
mú
mahtá
meh
hirahé’ika
pero
ka=
=mu
m-ahta
meh=
hi-ra-a-he’ika
pero
neg=
=s3pl
s3pl-conj
sbr3pl=
narr-op3sg-cmp-matar.opsg
Pero ellos no (lo hicieron) y que ellos no la mataron.
De manera muy interesante, este sistema lujoso para marcar al sujeto, también se presenta en la narrativa como en la conversación natural en las conjunciones coordinantes. Las cláusulas siguientes muestran que la conjunción está también flexionada para la marca de sujeto, en (32) el prefijo m- marca una tercera persona plural, y en (33) el prefijo h- marca una tercera persona singular. Esto se manifiesta con todo el paradigma de persona. Evidentemente con tal obsesión para marcar el sujeto en tantos blancos, no es difícil rastrear la continuidad de tópico discursivo cuando se trata de un sujeto. Por ello, quisiera afirmar que el cora es una lengua profundamente nominativa (Vázquez, en preparación).
32.
mahtá
me’íhna
hí’itixa
m-ahta
me’ihna
hi’i-tixa
s3pl-conj
dem
narr-decir
Y ellos, esos, empezaron a decir.
33.
hahtá
xaa
tiro’uró’uka’ane…
tin…
h-ahta
xaa
ti-r-o’-u-r-o’-u-ka’ane
tin=
s3sg-conj
luego.afec
cond-o3sg-dat-rrm-o3sg-dat-rrm-animarse
comp=
Pues luego sí requete se animó… que…
Quisiera concluir esta sección diciendo que la relación gramatical de objeto sólo puede marcarse a través de la serie de prefijos de objeto primario caracterizados por una concordancia anafórica, o bien de sustantivos en posición canónica de objeto cuando preceden inmediatamente al verbo, como se discutió en la sección de orden de constituyentes, estructura de la información y tipos de concordancia.
Considero que la explicación de la morfología del cora meseño se puede observar y entender a través de las glosas gramaticales en el texto. Extenderme en el aspecto morfológico de la lengua rebasa la esfera de este artículo.
Los dejo con “El ray”, no sin antes expresar mi admiración por todo lo que se puede aprender y encontrar sobre la gramática de una lengua en ocho minutos y diez segundos de habla espontánea. De allí la importancia de realizar estudios gramaticales, semánticos y pragmáticos basados en un corpus de habla espontánea en sus diferentes géneros, que garanticen buenos trabajos con datos confiables y de la mejor calidad, que sería imposible haber obtenido solamente a través del método de elicitación. También por esta razón reitero mi agradecimiento a todos mis colaboradores hablantes de cora meseño, y mi interés en seguir documentando esta lengua para entender las sutilezas que aún son un misterio para el analista.
EL RAY
1.
hahtáwa’a
tiiitái
hayén
háru
h-ahta-wa’a
tiiitai
hayén
háru
s3sg-conj-dos
lo_que_sigue
evid
pero
Y otra vez el que sigue dicen que así va, pero
2.
hápui
tá’awa’a
rray
hiyé’eche
hapui
ta’awa’a
rray
hi-ye’e-che
entonces
por_ahí
rey
narr-deic.prox-vivir
entonces por ahí vivía aquí un rey.
3.
haípu
nu’u
hahtá
há’awa’a
kú’uku’u
pu
nú’u…
haipu
=nu’u
h-ahta
ha’awa’a
ku’uku’u
=pu
=nu’u
entonces
=evid
s3sg-conj
por_ahí
víbora
=s3sg
=evid
Y entonces dicen que por ahí había una víbora, dicen que…