Poesía y economía en la Saga de Egill
Resumen

El presente artículo analiza la relación entre poesía y economía en la Saga de Egill, hijo de Grímr el calvo, extenso texto de prosímetro producido en Islandia en la primera mitad del siglo XIII. El estudio discute el papel de la versificación como actividad económica, así como la información relativa a las actividades de producción, consumo e intercambio referidas en los distintos poemas insertos en la saga. Además, considera la relación entre la información sobre el aspecto material de la vida expuesto en la prosa de la saga y su contraparte en verso. El análisis indica que son generalmente congruentes, dando a la audiencia en este aspecto una impresión general de uniformidad narrativa e ideológica.

Abstract

This paper analyses the relationship between poetry and economics in Egils saga Skalla-Grímssonar, a long narrative work in prosimetrum form composed in Iceland during the first half of the 13th Century. The study assesses the role of versifying as an economic activity as well as it provides information about production, consumption and exchange in the poems of the saga. Furthermore, it considers the relationship between the material aspects of life as displayed both in the saga prose and in its poetry. The analysis suggests that both are generally congruent, and thus the saga provides the audience with a sense of narrative and ideological unity in regard to these economic matters.

Palabras clave:
    • poesía;
    • economía;
    • sagas;
    • Islandia.
Keywords:
    • poetry;
    • economics;
    • sagas;
    • Iceland.

Introducción

La Saga de Egill, hijo de Grímr el calvo (en lengua original, Egils saga Skalla-Grímssonar) es uno de los más extensos y conocidos textos del género saga, tanto entre la crítica especializada como por el público lector.1 Catalogada por la crítica como perteneciente al subgénero de Íslendingasögur,2 se puede datar con bastante firmeza al segundo cuarto del siglo XIII. Su autoría es formalmente anónima, aunque existen fuertes indicios de su asociación con el famoso erudito y magnate islandés Snorri Sturluson o con su entorno cercano.

En setenta y ocho capítulos,3Egla (como se conoce a la saga en forma abreviada), narra la vida de dos generaciones de emigrantes noruegos que se asientan en Islandia. Su primer tercio se centra en la vida de Þórólfr Kveld-Úlfsson, especialmente en su cambiante relación con la monarquía noruega. Las dos restantes partes giran en torno a la vida de su sobrino, Egill Skalla-Grímsson, un granjero, poeta y guerrero islandés, que continúa los conflictos de su tío con los monarcas escandinavos, pero participa además en numerosas expediciones a las Islas Británicas y a territorios bálticos. Además, los asuntos locales de la recién colonizada Islandia, cobran en esta segunda parte de la saga un creciente papel. Este último aspecto es característico de las Íslendingasögur y, de hecho, se considera a nuestra saga el primer ejemplar fundamental del subgénero, así como uno de los más tempranos. El tema del primer asentamiento en Islandia es característico de las Sagas de Islandeses, aunque en nuestra saga se encuentra particularmente desarrollado. La literatura islandesa posee incluso un tratado completo sobre el tema, el llamado Libro de la Colonización (Landnámabók), de indudable interés literario y discutida utilidad histórica (García López, “Arqueología y Texto”). Resultan también recurrentes los temas propiamente vikingos: navegación, comercio y saqueo, que emparentan a la saga con textos de otros subgéneros (como las sagas de reyes y las sagas legendarias), y presentan cierta diferencia con el más frecuente mundo de conflictos locales islandeses de las Íslendingasögur, caracterizadas por una disminución del interés en los temas guerreros y heroicos.4

La Saga de Egill pertenece además a otros dos subgrupos de sagas. Es la mayor de las “Sagas del fiordo de Borg” (Borgfirðingasögur), un grupo de cinco historias cuya acción en buena medida ocurre en esa zona suroccidental de la isla, donde posiblemente hayan sido compuestas.5 Además, se la considera una entre las de “Sagas sobre poetas” (Skáldsögur), que, predeciblemente, narran en gran medida la vida de un maestro de la versificación.6 El Egill Skalla-Grímsson histórico, un hombre que vivió en el siglo X de nuestra era, fue según la tradición un gran poeta. La saga le atribuye la mayor parte de los versos incluidos en ella, al margen de lo certera que sea esa atribución, asunto que no nos ocupará y que ha sido largamente discutido por la crítica especializada.7 A lo largo de este texto, consideramos a la saga en su conjunto como un producto de las primeras décadas del siglo XIII, cuando fue compuesta. Desde esta perspectiva, los versos están incorporados (sea por creación propia de su creador, o reutilizando un material genuinamente pre-existente) en una narrativa de prosa compuesta en la edad media central.8 En consecuencia, no consideraremos a la poesía de forma dependiente ni autónoma de la prosa, sino a priori como integrada con ella dentro de una obra literaria. Lo que nos interesa es el grado y naturaleza de esa integración.

Particularmente, nos interesa en este trabajo examinar los versos insertos en la saga (siguiendo la forma de prosímetro característica del género) en su relación con la vida económica, aspecto poco explorado en los estudios sobre ella. Puntualmente, nos preguntaremos si el material poético continúa, amplía o contradice la abundante información económica presentada en la prosa, e intentaremos dar una explicación contextual a la relación entre ambos elementos. Ante todo, sin embargo, es preciso hacer un breve repaso sobre la Saga de Egill en su contexto histórico y literario de producción.

Contexto

Es habitual entre los especialistas entender a la Saga de Egill como un producto de la sociedad en fuerte tensión de su fecha de composición. Está datada tentativamente c. 1220-1240, y sin duda ante quem 1250, considerando el fragmento manuscrito más temprano.9 Esas son las turbulentas décadas conocidas como la “Era de los Sturlungar”, en las que un grupo de hombres pertenecientes a media docena de familias poderosas (entre ellas, la que nombra al período) se disputan el control de Islandia, figuras conocidas como hǫfðingjar (“caudillos”) o stórgoðar (“grandes jefes”).10 La isla carecía de autoridad central desde su fundación, y la aparición de los dominios territoriales (ríki) controlados por los caudillos era un fenómeno relativamente reciente en la mayor parte de la isla; el antiguo sistema de lazos personales entre jefe (goði) y seguidor (þingmaðr, literalmente “hombre de asamblea”) seguía vigente legalmente, y operaba aun en la práctica en algunas regiones no alcanzadas por los dominios, como el noroeste de la isla. En la zona del fiordo de Borg, donde se compuso y transcurre buena parte de nuestra saga, el dominio construido por Snorri Sturluson era central en la lucha por el poder regional y nacional. Si bien sus fortunas fueron cambiantes, el hijo de Sturla fue una figura influyente desde los primeros años del siglo XIII hasta su muerte en septiembre de 1241, y su legado fue objeto de una compleja disputa en las décadas subsiguientes.11

Snorri o alguno de sus asociados es quizás directamente responsable de la composición de la Saga de Egill, tesis que ha sido defendida en numerosas ocasiones, de forma más acabada y reciente por Torfi Tulinius (The Enigma of Egill).12 Más allá de esta atribución, es indudable que la saga comparte numerosos intereses con aquellos de la elite social, literaria y política islandesa de la época, aspirantes a aristócratas y frecuentemente vasallos (a veces díscolos, como el propio Snorri) del rey noruego, Hákon el viejo Hákonarson, quien reinó desde 1217 hasta su muerte en 1263 y quien finalmente logró la sumisión de los islandeses a su corona (a partir de 1262; el proceso se completa en 1264, ya bajo el reinado de su hijo Magnús). Nuestra saga enfatiza particularmente la complicada relación entre los granjeros más ricos de Islandia (y ancestros de los letrados que componían las sagas) y la monarquía noruega, tema que, si bien es común en muchas Íslendingasögur, tiene aquí un rol particularmente preponderante. Por ende, no resulta sorprendente constatar que la saga constituye una mina de información sobre las bases materiales del poder local y, por ende, que se presta particularmente bien a un estudio de la materia económica. En paralelo a su interés por la monarquía, se enfoca también en la relación entre granjeros ricos y subordinados dentro de Islandia, otro de los elementos cruciales de interés social y político en la época de composición. En este sentido, existe consenso entre la crítica que la saga (como muchas otras sagas; ver, entre otros, Jakobsson, “Our Norwegian Friend”) utiliza el tiempo de acción (en el siglo X) para tratar problemáticas de la época de composición tres siglos después, perspectiva que también adoptamos en este estudio.

Estructura literaria y el papel de la poesía

Como se dijo más arriba, la saga se divide en dos grandes arcos narrativos. Existe consenso de que, en buena medida, la primera parte (llamada usualmente “Þórólfs saga”, en referencia a su protagonista) prefigura elementos que serán repetidos en la segunda, la “Egils saga” propiamente dicha (Sand Sørensen, “Komposition og Værdiunivers i Egils saga”). Probablemente pese aquí la influencia de las lecturas bíblicas de hecho, la saga ha sido leída como un texto que funciona como espejo negativo de la hagiografía (Grønlie, The Saint and the Saga Hero), presentando las vidas de dos figuras seculares y, en el caso de Egill especialmente, muy alejados de un comportamiento virtuoso.

El papel de la poesía en ambas secciones es muy divergente: la primera sección casi no presenta versos insertos en la prosa, mientras que éstos abundan en la segunda. La Saga de Egill tiene en total sesenta y tres poemas. Estos se dividen en los tres poemas extensos (Hǫfuðlausn, Arinbjarnarkviða y Sonatorrek) y sesenta composiciones que son en su mayoría lausavísur (“Estrofas sueltas”), además de fragmentos breves de algunos poemas más extensos, como los dos poemas sobre escudos, que pertenecen al estilo de drápa (un tipo de encomio muy elaborado, al que pertenecen los poemas 54 y 56).13 Estos poemas menores se llaman según su numeración en la edición estándar, pues la mayoría no tienen nombre registrado.

La historia centrada en Þórólfr y la generación anterior a Egill, que ocupa los primeros treinta capítulos (si consideramos el nacimiento del protagonista el punto de división) solamente presenta tres poemas: uno recitado por el padre de Þórólfr, Kveld-Úlfr y dos por su hermano, Skalla-Grímr. Estos constituyen apenas una vigésima parte de los poemas cortos de la saga. Es además llamativo que los tres poemas extensos aparecen después del cierre del primer gran arco narrativo de la saga, que ocurre con la muerte de Þórólfr en el capítulo vigésimo segundo. En este sentido, esta primera sección de la saga, que abunda en escenas de fuerte interés para el estudio de la economía, es muy magra en su evidencia poética: como veremos abajo, en esta sección solamente el poema 3 es relevante al respecto.

La segunda parte, que ocupa cincuenta y cuatro capítulos, posee en cambio abundante poesía: en ella se mencionan los tres poemas extensos y el 95% restante de los poemas breves. Esto no debería sorprender, puesto que la Saga de Egill propiamente dicha es, en gran medida, una historia sobre uno de los mayores poetas de estilo tradicional del norte medieval. Usualmente llamados “escaldos” o “escaldas” en nuestra lengua, a partir del término skáld (término que simplemente significa “poeta”), estos hombres y (en menor medida) mujeres, dominaban un arte complejo, caracterizado por un gusto marcado por la formalidad y que utilizaba un vocabulario propio, así como por sus frecuentes alusiones a la mitología precristiana. Si bien no entraremos en detalle sobre las características del género y los problemas específicos de la poesía escáldica (referimos al lector hispanohablante a Porter, “Poesía escáldica”), es importante resaltar que la gran mayoría de estos versos se encuentran preservados como inserciones en la prosa de las sagas, que las utilizan bien para avanzar la narrativa y añadir dramatismo, o bien para corroborar lo narrado a partir de su atribución a algún poeta antiguo (O’Donoghue, Skaldic Verse). Resulta necesario remarcar que nuestro uso de la poesía es aquí como fuente para un estudio de antropología histórica a partir de una saga, y no como un objeto en sí mismo.14

La poesía como problema económico. El ejemplo de Hǫfuðlausn

Pese a que existe abundante bibliografía sobre la poesía en la saga, no conocemos trabajos sobre su relación con el aspecto económico, a excepción de un texto de William Sayers (“Poetry and Social Agency in Egils saga”), sobre el que volveremos en seguida. Resulta claro al lector que algunos poemas tienen una fuerte impronta en ese sentido, especialmente en lo que hace al intercambio. Así, de los tres poemas extensos, Hǫfuðlausn (“Rescate de la cabeza”) se presenta como una compensación o veregildo para conservar la vida, mientras que Arinbjarnarkviða (“Poema para Arinbjǫrn”) es en sí mismo un regalo para el mejor amigo del protagonista. Solamente el poema Sonatorrek (“Irreparable pérdida de los hijos”), lamento de Egill sobre sus vástagos ahogados trágicamente, no presenta información de importancia para nuestro estudio. Las abundantes lausavísur (“estrofas sueltas”, en muchos casos compuestas como respuesta inmediata a un acontecimiento) y otros poemas menores también presentan gran cantidad de elementos de interés económico.

Esta situación plantea una serie de problemas teóricos. El principal es si la poesía en sí misma puede considerarse como un bien económico. Este es el punto de vista de Sayers mencionado arriba: ese autor plantea la transferencia de poesía como una actividad puntualmente generadora de lazos sociales, en un lugar semejante al don. Su lectura puede filiarse en una lectura de raíz formalista en la que cualquier actividad interactiva que implique toma de decisiones es pasible de pensarse como económicamente pertinente, lo que a nuestro entender amplía el objeto hasta que pierda toda especificidad: cualquier actividad social en la que existe algún margen de libertad de acción sería entonces pasible de ser leída en clave económica.15

Para circunscribir el problema de modo que resulte pertinente, adoptamos en este trabajo una perspectiva derivada de la antropología económica sustantivista y neomarxista para interpretarlo.16 Si consideramos que pertenece al dominio de la economía la producción, la circulación y el consumo de bienes creados a partir del trabajo, la poesía en sí no constituye un objeto de análisis económico. Un poema no es un bien escaso, puesto que como cualquier forma de conocimiento puede reproducirse sin agotarse.17 Además, la poesía era considerada en el medioevo islandés como una importante rama del conocimiento.18 Pero el proceso de producir poesía (en sí distinguible del resultado de ese proceso, es decir, los poemas) puede considerarse económico: el servicio del poeta es efectivamente considerado en las sagas como un trabajo. Buena parte de los escaldos eran generosamente recompensados por aquellos aristócratas para quienes trabajaban. Este patronazgo no era una relación comercial o asalariada, pero cualquier poeta de corte daba por sentado que su patrón iba a compensarlo pecuniariamente por sus versos. Prueba de ello son algunos poemas dirigidos a patrones tacaños que retaceaban su generosidad, como el famoso Vellekla (“Escasez de oro”) dedicado irónicamente por Einarr Helgason a su señor, el jarlHákon Sigurðarson (Goeres, The Poetics of Commemoration, 85-86).

Esta distinción entre el poema en sí y el servicio de componerlo y recitarlo resulta, por ejemplo, fundamental para entender Hǫfuðlausn (Egils saga 68, 185-192). En una memorable escena de la saga, Egill está prisionero y va a ser ejecutado por su enemigo, el rey Eiríkr hacha sangrienta, en su corte de York. Egill, ya condenado, pide al rey tiempo para componerle un poema, y con gran maestría logra componer la extensa e ingeniosa obra en solamente una noche.19 El contenido temático del poema es un encomio genérico a las virtudes típicas de los aristócratas: valentía, generosidad y mesura, pero la proeza de componer rápidamente un poema tan extenso (veinte estrofas) y técnicamente difícil (es un drápa, el tipo de poema más elaborado) le otorga un valor especial. Egill recita el poema ante toda la corte, intentando conseguir que su antagonista se sienta obligado a repagar la obra con algo muy valioso: la cabeza del poeta, que ya depende de su buena voluntad. Y lo logra.

La motivación del rey Eiríkr para perdonar a Egill es mostrarse como superior, y por ende como siempre más magnánimo que cualquier otra persona, como corresponde a un hombre de su posición. En este caso la escena funciona como un intercambio agonístico de dones, en la más clásica tradición maussiana:20 Egill logra un trabajo enorme, lo recita como un don personalizado para el destinatario. Eiríkr lo acepta, y reciproca a Egill con lo más valioso que tiene a su disposición: la propia cabeza del poeta. Eiríkr conserva su dignidad y superioridad, que se hubiese perdido de cumplir la sentencia: un don no devuelto con creces humilla al receptor. La corte, que presencia la escena, sirve a la vez para dar resonancia pública al intercambio, elemento crucial de los dones competitivos, y de elemento que presiona al monarca a aceptar el juego de generosidades mutuas.

Esta lógica es frecuente en otros relatos medievales nórdicos, como Auðunar þáttr vestfirzka (“Episodio de Auðunn de los fiordos del oeste”, objeto de un detallado análisis en Miller, Audun and the Polar Bear) y el muy semejante, Gjafa-Refs þáttr (“Historia de Refr, el de los regalos”, que combina elementos de fairytale sobre una trama muy semejante al anterior. Chesnutt, “The Content and Meaning”, 101), pero aquí el regalo no toma la forma de un bien precioso, sino de un servicio excepcional. Esta variante, de hecho, puede sin embargo hacerlo más excepcional: los bueyes que regala Refr y el oso que regala Auðunn son bienes literalmente perecederos. El poema de Egill es un regalo que sobrevive en el tiempo, y llena de gloria a su destinatario. Su poder es el del renombre y la memoria, como en los mejores dones.

Elementos de interés económico en los poemas de Egils saga

En cualquier caso, muchísimo más importante que cualquier valor económico de los poemas en sí mismos o del servicio de componerlos y recitarlos, son las referencias internas a la producción, el intercambio y el consumo, así como al mundo de representaciones y valores asociados a estos aspectos, en un sentido amplio preferido por una posición teórica de base sustantiva, que evita la reducción anacrónica a sus aspectos estrictamente mercantiles. Es precisamente sobre estos aspectos en que centraremos nuestro análisis a partir de ahora.

De los sesenta poemas breves en la saga, una buena parte no posee información de interés sobre el asunto que aquí nos ocupa.21 Otros apenas contienen referencias marginales que esencialmente reproducen lo que se narra en la prosa.22 A este grupo pertenecen los números 8-10 y 44-47, que conforman dos escenas muy similares, de festines fallidos que terminan en gran violencia, tema que el lector reconocerá de otras literaturas medievales germánicas (como en la parte final del Nibelungenlied, o la inicial de Beowulf). Existe también un conjunto de poemas en donde la única información económicamente relevante es la habitual referencia a la generosidad de alguien, usualmente el destinatario, un tópico convencional en el género escáldico.23 Si se considera todo este grupo, dos tercios de la poesía breve en la saga no tiene información propia relevante. A este grupo corresponde sumar el poema 5, en donde Egill, apenas un niñito, recuenta de modo poético los dones que el granjero Yngvarr le ha dado como recompensa por componer su primer verso (el poema 4), mientras que el poema 7 es centralmente una versificación de lo que se cuenta en la prosa sobre la necesidad que tiene el joven Egill de poseer un barco.

De cualquier modo, esto significa que un tercio de los poemas breves, una veintena de textos, son aún relevantes para nuestros intereses. El nivel de profundidad de este interés varía mucho: en algunos casos, es apenas una palabra interesante que suma a lo que la prosa no relata. En ciertos casos, este interés se centra en alguna palabra o expresión que suplementa o confirma algo que en la prosa no se relata explícitamente. El mejor ejemplo es el poema 25 (Egils saga 56, 156) en el que Egill acusa al terrateniente Ǫnundr, con quien tiene una disputa por la herencia de unas fincas, de síngirnð (avaricia), única mención del término en toda la obra. Lo que resulta sorprendente, considerando el buen número de personajes con actitud codiciosa que se presentan en la saga, empezando por el propio Egill. De acuerdo con el Dictionary of Old Norse Prose, este término compuesto es inusual y proviene principalmente de textos de matriz eclesiástica, y se encuentra presente también con las ortografías síngirnd y síngirni.24 En verso, según lista el Lexicon Poeticum, solamente lo encontramos en Hugsvinnsmál, la versión nórdica de los Dísticos de Catón. Esto sugiere entonces influencia de la cultura clásica, puesto que el término usual para avaricia en los géneros locales de temática secular sería ágirnð o ágirni. Sin embargo, es posible que el uso de síngirnð responda simplemente a las necesidades aliterativas del poema, que demandan una palabra que comience en la letra ese. En cualquier caso, no deja de ser significativo que un término usado en literatura cristiana aparezca en un poema atribuido a Egill (quien vivió antes de la cristianización), puesto que esto sería anacrónico. Resulta por ende más razonable atribuir el poema a la fecha de composición de la saga, es decir al siglo XIII, cuyo objetivo es realzar el drama entre dos hombres codiciosos.25

Adentrándonos en poemas ya más sustanciales en sus referencias a la economía, tenemos el poema 3, pronunciado por Skalla-Grímr, padre de Egill, para reprender a sus perezosos peones, que se demoran en llegar a la forja. Estos versos contienen una noción de crucial importancia, pues allí se establece claramente que el trabajo es la fuente de la riqueza. El poema comienza con los versos mjǫk verðr ár, sás aura, ísarns meiðr at rísa / váðir vidda bróður veðrseygjar skal kveðja, que se pueden traducir como “muy temprano debe levantarse el árbol de hierro, aquel que debe saludar al hermano del mar26 [con] la tela que absorbe viento, por dinero”. El uso característico de heiti y kenningar torna críptica a esta frase,27 pero si consideramos que el “árbol” aquí equivale a hombre (y por ende “árbol de hierro” indica “herrero”), que el “hermano del mar” es el viento, y que la “tela que absorbe viento” es un fuelle, el significado es claro: el herrero debe estar temprano usando el fuelle, si quiere obtener dinero. La asociación entre esforzarse en el tiempo (es decir, trabajar) y enriquecerse se hace aquí explícita. Los versos siguientes, en los que el granjero explica cómo usa su martillo sobre el metal al rojo añaden a esta imagen de laboriosidad, que caracterizan al padre del protagonista a lo largo de la saga: en consonancia, el capítulo 29 comienza Skalla-Grímr var iðjumaðr mikill (“Skalla-Grímr era un hombre muy industrioso”. Egils saga 29, 75), describiendo sus muchos talentos en detalle.

La asociación entre trabajo y riqueza aparece en contradicción con lo que se enuncia en la decimoséptima estrofa del poema extenso Arinbjarnarkviða. Allí se atribuye el origen de la riqueza a dos figuras divinas, Njǫrðr y Freyr. A estos dioses, los vanir,28 se atribuye la prosperidad de Arinbjǫrn (Freyr ok Njǫrðr at féar afli, “[debía] A Freyr y Njǫrðr el incremento de su riqueza”. Egils saga 78, 264). Es imposible, sin embargo, atribuir una causa a esas diferencias, dado que pueden representar tanto variaciones debidas a épocas de composición diferentes como dos puntos de vista que coexistían en una misma época. En este sentido, la datación de cada poema resultaría decisiva, pero no existe consenso sobre el espinoso problema de la edad de los versos insertos en la saga. Lo único certero es que las atribuciones de la riqueza tanto al trabajo como a un origen sobrenatural (un don divino) son frecuentes en el pensamiento medieval, y en esto la saga no resulta inusual, pese a que no haya en ella un desarrollo profundo sobre la problemática.29

El sexto poema, también pronunciado por Skalla-Grímr, forma parte de la escena en donde el colono rechaza un hacha que le envió como regalo el rey noruego Eiríkr. El poema declara la inutilidad funcional del objeto. Reordenado a una sintaxis normal, el poema comenzaría, precisamente, resaltando ese carácter defectuoso: margar flǫsur liggja í eggju ýgs undvargs, “muchos defectos se encuentran en el filo del terrible lobo-de-heridas” (Egils saga 38, 97).

Estos versos pueden entenderse como un acto destinado a convertir un bien ornamental y costoso (se lo describe como inn virðiligsti gripr, “la joya más valiosa”, Egils saga 38, 95) en una herramienta. Skalla-Grímr destruye el hacha intentando utilizarla en tareas pesadas y de este modo construye un argumento para ofenderse ante un regalo. Aquí la saga juega, como en otras ocasiones, con el tema del “don envenenado”, cuya apariencia es generosa pero su intención es hostil.30 El poema certifica esa estrategia: resignificar el regalo permite a Skalla-Grímr rechazarlo ni reciprocar sin quedar en falta.

Más adelante, el grupo de poemas que conciernen al ya mencionado conflicto con Ǫnundr presenta bastantes elementos de interés. El poema 26 retoma la acusación de latrocinio dirigida por Egill a su oponente, utilizando aquí el hápax compuesto arfljúgr (“mentiroso de herencia”, Egils saga 56, 159). Luego amenaza con tomar revancha mediante rán, un término que indica un saqueo o toma forzosa de bienes. Lo que sin embargo parece más interesante es la sugerencia de que la tierra es equiparable al oro, que se insinúa en los dos complejos versos finales. Allí se lee “nos disputamos mucha tierra de la serpiente, el oro” (vér deildum fjǫl foldar / foldværingja, goldin. Egils saga 56, 159), un juego de palabras difícil de traducir entre la idea de que la disputa es sobre tierra y sobre oro, pero que juega con la habitual imagen poética germánica del oro como “la tierra del dragón”.31 Lo inusual es que esta disputa es centralmente patrimonial, y la distinción entre herencias familiares y bienes muebles solía ser muy marcada en estos pueblos, tal como hace años reconociera Gurevich (“Wealth and Gift Bestowal” y “Semantics”). En el poema 28 (Egils saga 56, 163) el protagonista pide a los dioses paganos (Freyr, Njǫrðr, Þórr y Óðinn) que castiguen al rey noruego, quien decidió la disputa en favor de Ǫnundr, por robar su riqueza: esto quizás eslabona con el tema de las divinidades como las responsables de la riqueza que ya mencionamos en Arinbjarnarkviða, puesto que si dan la riqueza, también podrían quitarla.

Otro grupo de poemas que conciernen un conflicto entre el personaje principal y un antagonista, en este caso un violento guerrero berserkr, Ljótr.32 Este grupo, los poemas 37-41 (Egils saga 64, 202-206) también añaden información de interés a lo narrado en el cuerpo del texto. Un ejemplo es el inusual epíteto dirigido a Ljótr, hodda beiðir (“demandante de tesoros acumulados”, Egils saga 64, 204) en el poema 40. Allí Egill explicita la asociación entre la villanía de los berserkir y su naturaleza a la vez destructiva y adquisitiva (Merkelbach, Monsters in Society, 109). En el siguiente poema, el héroe se elogia a sí mismo por la hazaña de derrotar a Ljótr y dice que no demandará una recompensa por ello. La prosa confirma esto, pues se dice que los tesoros del derrotado quedan en manos de los paisanos a los que Egill está ayudando (Egils saga 64, 206). Esto debe ser comprendido en el marco de un episodio que presenta al protagonista bajo una luz heroica, defendiendo a inocentes de un enemigo con tintes monstruosos. Además, las gentes a las que defiende son parientes de su amigo Arinbjǫrn, por lo cual el episodio (incluyendo el rechazo de la recompensa) sirve para mostrar cómo la amistad entre ambos va más allá de la reciprocidad equilibrada,33 que caracteriza a la vinátta (alianza o amistad formal) islandesa, y se extiende a sus familiares.

De hecho, esta especial amistad es motivo de varios poemas que Egill dedica a su amigo (poemas breves 19, 20, 35, 43 y 51, además del extenso Arinbjarnarkviða). Es notable que en el poema 43 se sugiere que la generosidad del noruego está en la raíz del elemento central de su poder como jefe (oddvita ríki, Egils saga 67, 213). Esta caracterización se comprende mejor si se la compara con lo dicho en Arinbjarnarkviða. Allí, Egill recurrentemente alaba la generosidad de Arinbjǫrn, añadiendo la ya discutida explicación de que su riqueza proviene de los vanir paganos. Pero, además, el poeta enuncia que Arinbjǫrn no ama la riqueza, utilizando en la vigésimo segunda estrofa el epíteto fégrimmr (“el que odia la riqueza”, Egils saga 78, 266). El tópico aquí es parecido al de epítetos como “enemigo de los anillos”, “destructor del oro” y semejantes, que refieren a la práctica de los líderes de repartir metales valiosos, en ocasiones dividiéndolos en pedazos entre sus seguidores. Estos términos caracterizan a la poesía escáldica y a textos semejantes en otras lenguas germánicas arcaicas, pero además funciona remarcando el contraste entre el alabado y el propio Egill, cuyo amor por el oro es un tema reiterado en la saga.

Si avanzamos a la última parte de la saga, se nos muestra a Egill ya llegando al fin de su vida y asentado en la granja familiar en Borg, heredada de su ya fallecido padre. Estas escenas refuerzan los paralelismos que hace la saga repetidas veces entre los miembros de esa familia. Tal como ambos Þórólfr, tío y sobrino, se asemejaban en valentía e hidalguía, el carácter hosco y antisocial une a Skalla-Grímr y a Egill. En este contexto, el poema 54 enmarca un segundo episodio que gira alrededor de un regalo exasperante, y que presenta paralelos con la escena del hacha destruida por Skalla-Grímr.

En este caso, un Egill ya anciano quiere matar a un joven poeta con el que trabó amistad, el ya mencionado Einarr skálaglamm34 Helgason, quien le ha dejado como regalo un escudo profusamente decorado. El broquel había sido obsequiado anteriormente a Einarr por su patrón, el monarca noruego, lo que explica parte de la furia de Egill: su familia y la casa real nórdica se encuentran fuertemente enemistados.35 Pero, además, el costo del arma es grande, lo que sugiere una humillación para Egill, puesto que Einarr deja el escudo y se marcha sin dar margen para que el anciano contrapreste apropiadamente. La solución de Egill es recurrir, nuevamente, a declamar un poema como contradón, recurso común en la saga (por ejemplo, los poemas 19-23 para el rey inglés Æthelstan, el poema 5 para el colono Yngvarr, y el extenso Hǫfuðlausn para el rey Eiríkr). Desafortunadamente, la saga solamente conserva los primeros versos del poema de encomio (drápa), por lo que es imposible analizar su contenido. En cualquier caso, la estrategia funciona, pues el conflicto entre ambos se desvanece. La saga nos dice que “Egill y Einarr mantuvieron su Amistad mientras ambos vivieron” (Egill ok Einarr heldu vináttu sinni, meðan þeir lifðu báðir; Egils saga 78, 273).

Poco después, Egill recibe de un visitante noruego un escudo como regalo y compone otro poema, llamado Berudrápa (“Encomio del Escudo”). Tan incompleto como el anterior, su presentación se da en una escena que presenta un marcado contraste con la del regalo de Einarr. Aquí, el anciano poeta está feliz: en primer lugar, el regalo no tiene conexión con sus antagonistas, sino que ha sido enviado por un amigo, el hersir Þorsteinn.36 Por otro, el donante no parte inmediatamente, dando plazo a Egill a componer un poema de agradecimiento: la saga dice explícitamente que “avanzado el invierno, Egill compuso un encomio sobre el regalo del escudo” (eptir um vetrinn orti Egill drápu um skjaldargjǫfina. Egils saga 79, 275). Por último, quizás exista además una diferencia de calidad entre ambos escudos. El primero termina desmantelado dentro de una cuba para suero de leche (sýruker, Egils saga 78, 273), remarcando su bajo estatus, y su valor se reduce a sus ornamentos dorados, es decir, a su aspecto puramente material. El segundo conserva tanto su forma como su función como don, y se lo llama un ágætagripr (“joya de gran valor”, Egils saga 79, 275). Desafortunadamente, no podemos comparar el contenido de ambos encomios, puesto que están incompletos, pero tal vez sea un indicio entre la calidad de ambos contradones poéticos que el primero carece de nombre, mientras que el segundo posee una designación propia, utilizando vocabulario técnico, puesto que el primer elemento del nombre, Bera, es un apelativo poético para escudo (el término cotidiano es skjǫldr).

Entre estas escenas opuestas se encuentra un episodio de interés, que incluye el poema 55. Allí, Egill se queja de que su yerno utilizó sin permiso atavío de seda que pertenece al anciano, remarcando que todavía no le ha transferido su herencia. El enojo de Egill parece justificado: no solamente se han dañado las ropas, que el joven ha usado para asistir a la reunión anual asamblea general del país (el Alþing), sino que las ha dañado en el proceso. Además, esa prenda tiene gran valor sentimental para el protagonista de la saga, puesto que era un regalo de su amigo Arinbjǫrn. El poema expresa las emociones de Egill, pero nos interesa puesto que su malestar deriva en parte de la reducción de un bien de valor sentimental a un mero bien de lujo. Es probable que, además, tan exótica prenda hubiese sido fácil de reconocer, y su aparición en la principal instancia de la vida social, jurídica y política de la isla pueda haber sido interpretada como un political statement sobre la sucesión. La saga no lo dice explícitamente, pero el poema llama a la acción del yerno con la palabra svik (Egils saga 79, 274), término que significa no solamente “engaño” en general, sino que incluye un matiz específico connotando “traición”.

El último poema de interés, el quincuagésimo séptimo, es también una queja pronunciada por Egill. Su blanco ahora es su sobrino, Þorgeirr, quien no comprendió la intención del viejo poeta cuando intervino en un conflicto entre el joven y un vecino pendenciero llamado Steinarr (quien también tenía conflictos con el hijo de Egill, Þorsteinn). Los versos que abren el breve poema, spandak jǫrð með orðum endr Steinari ór hendi, (“Yo previamente seduje con palabras las tierras de Steinarr fuera de su control”, Egils saga 84, 293), es al mismo tiempo jactancia de la habilidad discursiva de Egill y una afirmación de su habilidad para intervenir exitosamente defendiendo las tierras de su familia. En este aspecto, refuerza un tema central de la saga, el éxito de la rama hosca de la familia (la línea que pasa de Kveld-Úlfr a Skalla-Grímr y de allí a Egill) para colonizar y controlar sus territorios en Islandia. Pero también es signo de una transformación que se da entre el modo en que Skalla-Grímr controlaba sus dominios y el que utiliza su heredero. Si Skalla-Grímr se destacaba por su laboriosidad y su cercanía con sus subordinados, Egill es más centralmente hábil en aquellos terrenos donde pesan las palabras, sean los versos o las disputas judiciales: su trabajo ya no es tanto establecer dominios como defenderlos. Si le sumamos la defensa a través de la violencia (reivindicada, por ejemplo, en el poema 30), tenemos en Egill ya rastros de una figura bastante más aristocratizante que su parco y rústico padre.

Conclusiones

Si consideramos la cantidad e importancia de la poesía en esta extensa saga, su contenido de interés económico puede parecer relativamente menor. En general, el papel del verso es acompañar, refrendar o amplificar los temas de la prosa, con alguna excepción puntual, como el notable poema de Skalla-Grímr sobre el papel del trabajo en la creación de riqueza. Esta situación se deriva a nuestro entender de dos factores principales: en primer lugar, de la propia naturaleza estilística de la poesía escáldica, que suele priorizar forma sobre sustancia, y abunda en tópicos prestablecidos, lo que dificulta su lectura desde un punto de vista sociológico.

Un segundo factor es que la poesía en la Saga de Egill funciona en varias ocasiones como una ventana al mundo interior del protagonista, de modo más notable en el lamento Sonatorrek(Harris, “Sacrifice and Guilt in Sonatorrek” y Tulinius, “The conversion of Sonatorrek”). Esto contribuye a que aquellas actividades económicas más mundanas, como el comercio, no aparezcan prácticamente mencionadas en verso, mientras abundan en la prosa. Lo significativo es que dos de las actividades pecuniarias más cargadas de sentimentalidad y sociabilidad, el intercambio de dones y la herencia sí tienen en los versos un lugar preponderante, y en esto están en consonancia con su fuerte importancia en la prosa. Por el contrario, resulta un tanto sorprendente que las referencias a las actividades de saqueo, tan frecuentes en la prosa, estén escasamente representadas en la poesía.

Esto sugiere que la ideología de la saga no tiene un tinte especialmente guerrero: las actividades militares características de los hombres de la era vikinga (en la que se desarrolla la acción) no aparecen idealizadas, pese a que la temática bélica sea frecuente en la poesía escáldica en general. La consecuencia económica más evidente de esas actividades (el reparto de botín) aparece minimizada en los poemas de la saga. Como vimos, el verso nos recuerda que Skalla-Grímr enriquece por su esfuerzo, que le permite asentarse en un país virgen y repartir tierras. Mientras que la riqueza de Arinbjǫrn, que permite su voluntad, deriva de la voluntad divina. Sin embargo, tenemos ocasiones en donde se conmemora la violencia de determinadas disputas, por ejemplo, en los poemas del duelo con Ljótr. Pero en estos casos el asunto aparece bastante divorciado de las actividades económicas: no hay en los versos ninguna celebración de adquirir bienes de modo violento, una de las actividades esenciales de un incursor vikingo. Además, los poemas sobre riquezas de origen regio también suelen aparecer bajo una luz hostil, lo que no resulta sorprendente en una saga centrada en buena medida en el conflicto entre la familia que la protagonisa y la monarquía: aquí, poesía y prosa se integran nuevamente

En resumen, podemos decir que la imagen global aquí trazada sugiere que la poesía en Egils saga considera que los modos de circulación de bienes sociables, dones y transferencias de herencia, son la pieza central de su representación de la vida económica. En consonancia con la prosa, los versos ofrecen una historia de lazos construidos por la reciprocidad y familias duraderas, materialmente construidas sobre el trabajo y la herencia: en este aspecto, la saga confirma una vez más la clásica tesis de Theodore Andersson (“The Displacement of the Heroic Ideal”) que muestra un desplazamiento desde el ideal heroico guerrero (presumiblemente dominante en el tiempo de acción de la saga) hacia una sociedad donde la dominación política pacífica y la patrimonialización eran más importantes (como efectivamente ocurría en la sociedad islandesa del siglo XIII temprano, que compuso la saga). Se entiende así por qué los versos de Egla, quizás compuestos (en alguna medida) por un poeta y guerrero de la era vikinga, sirven principalmente para presentar más bien un relato de colonos defensores de sus derechos, como los que abundaban en Islandia en la fecha de composición de la saga, antes que de incursores o conquistadores, figuras dominantes en el tiempo de la narrativa.37

Notas al pie:
  • 1

    Prueba de su centralidad es que, incluso considerando el modesto desarrollo de los estudios medievales nórdicos en Iberoamérica, contamos con una traducción castellana ya desde 1983, que ha sido recientemente reeditada (Bernárdez, Saga de Egill). Existen además numerosas traducciones, en la mayoría de las lenguas occidentales.

  • 2

    Literalmente “Sagas de Islandeses”, obras que narran la vida de los tempranos pobladores de la isla noratlántica alrededor del cambio de milenio. Sobre este tipo de sagas, consultar en nuestra lengua Manrique Antón (“Las sagas de islandeses”).

  • 3

    Según la edición estándar, publicada por Sigurður Nordal como segundo tomo de la serie Íslenzk Fornrit. Citamos esta edición a lo largo de todo este artículo, según capítulo y número de página; los poemas los citamos por nombre (para los tres poemas extensos) o número (para los poemas breves). Todas las traducciones al castellano son propias.

  • 4

    El trabajo clásico al respecto es de Andersson (“The Displacement of the Heroic Ideal”).

  • 5

    Las otras son la Hœnsa-Þóris saga (“La saga de Þórir, el de las gallinas”), Bjarnar saga Hítdœlakappa (“La saga de Bjǫrn, campeón de los hombres de Hítardalr”), Gunnlaugs saga ormstunga (“La saga de Gunnlaugr lengua viperina”) y Heiðarvíga saga (“La saga de los asesinatos del páramo”). Existe consenso sobre que Egils saga es una de las más tempranas del grupo, y sin duda la de datación más fiable.

  • 6

    Aquí comparte nuevamente grupo con las mencionadas narrativas sobre Gunnlaugr y Bjǫrn, pero se suman dos sagas más: Hallfreðar saga y Kormaks saga (sagas de Hallfreðr y Kormakr, respectivamente). Es probable que estas dos últimas sagas antecedan a Egla y la hayan influido. Puede considerarse también dentro del grupo a la muy tardía y semi-caballeresca Víglundar saga, escrita c. 1400.

  • 7

    Resulta particularmente útil al respecto la bibliografía compilada por el proyecto Wikisaga de la Universidad de Islandia. Listando temáticamente, aparecen bajo la etiqueta “poesía” un total de 108 artículos a la fecha, la inmensa mayoría dedicados a la Saga de Egill.

  • 8

    Esta posición tiene la ventaja de evitarnos tomar una decisión sobre el probablemente irresoluble problema de la relación entre prosa y verso en las sagas como ya apuntaba hace más de medio siglo Hallberg (Old Icelandic Poetry, 106).

  • 9

    El principal manuscrito es AM 132 fol., Möðruvallabók, c.1350. Ese manuscrito tiene una prosa un tanto abreviada respecto de lo que se observa en los fragmentos previos, aunque no presenta modificaciones sustanciales en este aspecto. Sin embargo, se recortan u omiten varios poemas, que en ocasiones se encuentran perdidos o han sido solamente preservados en manuscritos posteriores, como AM 461 4to y AM 453 4to, así como numerosas copias en papel realizadas a partir de ellos. Sobre estas cuestiones, consultar el estudio preliminar de Sigurður Nordal a la edición estándar de la saga (Egils saga, XCV-CIV).

  • 10

    La bibliografía sobre el período es abundante. Un estudio de referencia detallado y reciente sobre el desarrollo político islandés medieval es el de Karlsson (Goðamenning; sobre la concentración del poder, 264-365; sobre la relación entre la elite, su control del aparato eclesiástico y la literatura de sagas, 429-458). Cabe aclarar que stórgoðar es una designación historiográfica moderna, mientras que hǫfðingjar es frecuente en la documentación, aunque su sentido es bastante amplio.

  • 11

    Los estudios compilados en Sveinbjarnardóttir y Þórlaksson (Snorri Sturluson and Reykholt) dan un panorama actualizado y pormenorizado sobre Snorri y su dominio, centrado en la hacienda de Reykholt.

  • 12

    A partir de un análisis estilístico cuantitativo, dos textos recientes de Þorgeirsson (“Snorri versus the Copyists” y “How similar are Heimskringla and Egils saga?”) sugieren también una autoría compartida entre Egla y dos obras atribuidas a Snorri Sturluson, Heimskringla y la Edda prosaica.

  • 13

    Es posible que buena parte de las lausavísur provengan de poemas abreviados (Poole, Viking Poems, 3-23).

  • 14

    En este sentido, el presente artículo resulta un complemento de un estudio extenso sobre el tema basado en la prosa de la saga a partir de nuestra tesis doctoral, que se encuentra en preparación (Barreiro, Independent Farmers, Greedy Kings).

  • 15

    Sobre la crítica sustantiva y marxista a la posición formalista, debate clásico de la antropología económica del siglo pasado, consultar Trinchero y Balazote (De la economía política a la antropología económica, 149-170).

  • 16

    Ambas escuelas produjeron una amplia serie de estudios, y en mayor o menor medida resultan integrales a la mayor parte de la antropología económica actual. Una buena introducción a la historia y problemáticas de esa disciplina es el volumen de Cligget y Wilk (Economies and Cultures).

  • 17

    En este sentido, nos alejamos de la posición de Torfi Tulinius (The Enigma of Egill), asociada al modelo teórico de Pierre Bourdieu, a través de la extensión de la categoría (económica) de capital a aspectos culturales, como la poesía, excepto en un sentido metafórico. Si consideramos capital a aquellos bienes que permiten incrementar la productividad del trabajo en la producción de otros bienes (y, por extensión, a las relaciones sociales que eso de allí derivan), deben ser escasos y su valor mensurable en términos absolutos y precisos, y no solamente relativos. En este sentido, es inexacta una comparación, por ejemplo, entre la tierra o las herramientas y el saber poético, más allá de que éste último sirviese, por ejemplo, como medio de demostrar o conseguir una posición social elevada.

  • 18

    Los tratados sobre conocimiento poético en lengua vernácula son varios. Además de la famosa Edda de Snorri Sturluson (que, pese a su abundante información mitológica, fue compuesta como un manual para entender y componer poesía escáldica), hay que destacar las dos obras conocidas como el Tercer Tratado Gramatical (modelado a partir de obras de Prisciano y Donato) y el Cuarto Tratado Gramatical (adaptado a partir de textos de Alexander de Villa Dei y Eberardo de Béthune). Ver Clunies-Ross (A History of Old Norse Poetry and Poetics, 141-205).

  • 19

    El propio título del poema puede entenderse como un juego de palabras: si bien literalmente se traduce por “rescate de la cabeza”, también puede leerse como “sentencia principal” o “sentencia del que está al mando” (dada la amplitud semántica tanto de hǫfuð como de lausn).

  • 20
  • 21

    Estos son los poemas 1- 2, 11-18, 23-24, 27, 29, 31-33, 36-39, 42, 50, 58-60.

  • 22

    O viceversa: es perfectamente posible que algunos episodios en prosa se basen en poemas pre-existentes, pero a lo largo de este estudio consideramos a la saga como una obra literaria en prosa que utiliza al verso como recurso y no como un retelling en prosa de obras preexistentes. Si bien el consenso actual de la crítica es que el primer criterio es generalmente preferible (y esto incluye a los estudios recientes sobre Egils saga), sabemos que existe al menos un ejemplo de saga (Vǫlsunga saga) que fue construida en gran medida a partir de la prosificación de material poético. Sobre la relación entre prosa y verso en las sagas, resulta fundamental la obra de O´Donoghue (Skaldic Verse).

  • 23

    A este grupo pertenecen los poemas 4, 19-22, 34-35 y 51-53.

  • 24

    El mismo diccionario lista tres instancias de un término relacionado, sínkgirni, también en obras religiosas. La forma adjetiva (sínkgjarn) aparece en algunos textos seculares, como la Gautreks saga, una saga legendaria.

  • 25

    Además, resulta curioso notar que la saga no condena el deseo de adquirir bienes. Esta paradójica actitud entre influencia terminológica y literaria de la literatura religiosa, y un universo de valores distantes de lo esperable en textos cristianos ha sido advertida por Grønlie (The Saint and the Saga Hero).

  • 26

    Es posible interpretar viddi como nombre propio Viddi, sinónimo poético para la divinidad marítima, el jǫtunn Ægir o incluso como un término genérico para jǫtunn. Las ambigüedades inherentes de la poesía escáldica tienden a obligar a una cuota de decisión considerable en la interpretación. En este caso, sigo la interpretación más tradicional de la crítica.

  • 27

    Dos figuras poéticas características de la poesía germánica vernácula.

  • 28

    La familia de dioses asociadas centralmente al deseo, la prosperidad y la reproducción (Bernárdez, Los mitos germánicos, 71-72, 167-194; Bernárdez, Mitología nórdica, 79-119).

  • 29

    Sobre las teorías económicas medievales, consultar Wood (Medieval Economic Thought); con respecto a las representaciones específicas sobre el trabajo, Lis y Soly (Worthy Efforts, 99-222).

  • 30

    La similitud entre el vocabulario del don y el del envenenamiento en las lenguas germánicas fue notada hace casi un siglo por Marcel Mauss en un breve ensayo de 1924 (reeditado en inglés en Mauss, “Gift, Gift”). No es novedad aclarar que el tema del carácter socialmente agresivo de ciertos dones ocupa un lugar preponderante de su famoso Ensayo sobre el don.

  • 31

    La imagen es antigua y compartida en las literaturas germánicas tempranas (Lionarons, The Medieval Dragon).

  • 32

    El término indica un guerrero violento y exaltado, que usualmente aparece como causante de problemas en la literatura medieval nórdica. El significado del nombre es discutido por la crítica debido a las dificultades para interpretar el primer elemento ber-, siendo interpretado como “camisa de oso” o “sin camisa”. En cualquier caso, esa distinción no parece relevante para nuestros fines.

  • 33

    Tomo el concepto de la conocida tipología de Sahlins (Stone Age Economics, 191-220).

  • 34

    Curioso apodo, que significa algo así como “tintineo de monedas”. Skál, aquí en genitivo plural, tiende a significar “cuenco”, pero también se utiliza como una balanza para pesar bienes valiosos. Usualmente esta segunda interpretación se utiliza para el apodo de Einarr (por ejemplo en inglés, Tinkling-Scales). En rigor, la referencia a las monedas es indirecta, pues sería lo que resuena al colocarse en la balanza, quizás una referencia a su carácter adquisitivo.

  • 35

    El conflicto ha sido analizado en detalle en Barreiro (“Two Enraging Gifts”).

  • 36

    El título se refiere a un aristócrata terrateniente autónomo, cuyas tierras no son un beneficio real.

  • 37

    Sobre los anacronismos en Egils saga, ver Capelle y Kramarz-Bein (“Zeithorizonte der Egils Saga”).

Bibliografía (Fuentes primarias)
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Diccionarios y recursos digitales
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  • Helgason, Jón Karl y Svanhildur Óskarsdóttir (eds.), Wikisaga, Reykjavík: Háskóli Íslands, 2020. Accessible en [https://wikisaga.hi.is/]
  • Sigurðardóttir, Aldís et al., ONP: Dictionary of Old Norse Prose, Copenhague: University of Copenhagen, 2020. Accessible en [https://onp.ku.dk/onp/onp.php]
Bibliografía secundaria
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Historial:
  • » Recibido: 30/12/2020
  • » Aceptado: 29/03/2021
  • » : 03/06/2021» : 2021Jan-Jun

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