La amistad en <em>La doncella Teodor</em>
Resumen:

En el artículo se analiza la relación entre la hermosa y sabia esclava Teodor y su amo el Mercader a partir de los postulados clásicos acerca de la amistad. El análisis devela que la relación de los personajes se fundamenta en el cuidado, la gratitud y la reciprocidad entre ambos, todo ello funciona para caracterizar a la doncella como un ser bondadoso y, más importante, virtuoso, lo cual reafirma su condición de sabia.

Abstract:

The article analyzes the relationship between the beautiful and wise slave Teodor and her lord the Merchant based on the classic postulates about friendship. The analysis reveals that the relationship of the characters is based on care, gratitude and reciprocity between the two, all of which works to characterize the slave as a kind and, more importantly, virtuous being, which reaffirms her condition as wise.

Palabras clave:
    • amistad;
    • clásicos;
    • virtud;
    • sabiduría;
    • gratitud.
Keywords:
    • friendship;
    • classics;
    • virtue;
    • wisdom;
    • gratitude.

“¿Para qué te procuras un amigo?”. Para tener por quién poder morir, para tener a quién acompañar al destierro, oponiéndome a su muerte y sacrificándome por él (Séneca, Epístolas, I, 9 10)

La historia de una hermosa, humilde y sabia esclava, Teodor, gozó de una larga vida literaria. Su origen se remonta a una versión árabe aparecida en Las mil y una noches(Menéndez Pelayo, Orígenes de la novela, 95-96). Hacia los siglos XIII o XIV se encuentran las primeras versiones castellanas dentro de un grupo de manuscritos perteneciente a los Bocados de oro donde la obra aparece como un capítulo añadido, a partir de los cuales la historia continúa su adaptación y fijación en ediciones para la imprenta a finales del XV (Gómez Redondo, Historia de la prosa, 487).1La doncella Teodor gozó de gran popularidad2 y tuvo una historia editorial caracterizada por un sinfín de adaptaciones que atraviesan siglos y territorios (Baranda e Infantes, Narrativa popular, 19-20).3

Una serie de características sobresalientes explican la prolongada trayectoria de esta obra: los rasgos positivos de la protagonista quien no sólo aprovecha los saberes que su señor pone a su disposición sino que los utiliza para salvarlo de la miseria después de perder sus haberes en un naufragio; la tensión creada en la corte debido a la exorbitante suma por la que Teodor es ofrecida al rey; el examen al que ésta es sometida por parte de los principales sabios de la corte para comprobar su conocimiento;4 el subsecuente triunfo de la doncella quien se erige como la más sabia; la exposición de un cúmulo de saberes propios de la época mediante el citado examen, con lo cual se alcanza la función didáctica de este tipo de obras. Precisamente la posibilidad de actualización de los saberes en distintas épocas y espacios es una de las razones de su supervivencia a lo largo de los siglos. Entre los elementos más destacables está la relación de cuidado, generosidad y reciprocidad de la protagonista y su señor, la cual puede ser analizada desde la perspectiva de los postulados teóricos de la amistad. De ello me ocuparé en las siguientes líneas.

La amistad es objeto de una profunda reflexión y se teoriza en torno a ella en textos clásicos como Ética a Nicómaco, de Aristóteles, principalmente libros VIII y IX; Cicerón, Lelio o Sobre la amistad; y en algunas Epístolas de Séneca. La conceptualización aparecida en tales obras es el punto de partida para el estudio de la amistad en distintas épocas, particularmente en la Edad Media se retomó aunque interpretada bajo el hálito de la religión:

With the advent of Christianity, the Fathers of the Church remodelled Cicero’s idea of the natural friendship and elaborated new theories aimed at providing a divine justification for the world and for nature. St Ambrose (c. 339-97), for instance, together with other Christian writers of the fourth and fifth centuries, rescued the Stoic point of the view by adopting it as a philosophical bridge between the two classical concepts of philia and agape, […]. Admittedly, Greek ideas legitimately entered the Christian doctrine only after having been filtered through the Evangelic perception of amicitia as a form of generous love (Liuzzo Scorpo, Friendship in Medieval Iberia, 18).5

Además de lo citado arriba, una razón específica para analizar el tema de la amistad en La doncella Teodor a partir de los postulados clásicos es que “the greater emphasis dedicated to the ancient doctrines constitutes a fundamental premise to fully understand the characteristics of the thirteenth-century Iberian production, […]. In particular, echoes of Aristotle’s works —once they were translated from Greek into Arabic, mostly between 1126 and 1198” (Liuzzo Scorpo, Friendship in Medieval Iberia, 20).

En términos generales, la amistad es considerada una necesidad natural del hombre y un bien superior: “la amistad es una virtud o algo acompañado de virtud y, además, es lo más necesario para la vida. En efecto, sin amigos nadie querría vivir, aunque tuviera todos los otros bienes; incluso los que poseen riquezas, autoridad o poder parece que necesitan sobre todo amigos” (Aristóteles, 1155a 5). Cicerón exhorta “a anteponer la amistad a cualquier otra cosa: no hay nada tan conforme a la naturaleza y tan conveniente a cualquier situación, sea favorable o desfavorable” (V 17). Se trata de un bien casi tan importante como la sabiduría: “la amistad no es otra cosa que un acuerdo pleno en todas las cosas divinas y humanas en combinación con el afecto y el cariño: no sé si puede haber algo mejor que le haya sido dado al hombre por los dioses inmortales, excepción hecha de la sabiduría” (Cicerón, V-VI 20). En todo caso, el saber adquiere sentido pleno en la amistad, así lo declara Séneca: “precisamente me complazco en aprender algo a fin de enseñártelo; ni doctrina alguna me deleitaría, por más excelente y saludable que fuese, si tuviera que conocerla solamente yo. Si la sabiduría se me otorgase bajo esta condición, de mantenerla oculta y no divulgarla, la rechazaría: sin compañía no es grata la posesión de bien alguno” (I, 6 4).

La amistad es un bien reservado principalmente a los hombres buenos que Cicerón describe de la siguiente manera: “los que se comportan y viven dando pruebas de su lealtad, integridad, equidad y generosidad, sin dar muestras de malos deseos, ni pasiones viles, ni arrogancia, y son constantes” (V 19). Se trata, pues, de hombres virtuosos. Aristóteles coincide en que la amistad perfecta “es la de los hombres buenos e iguales en virtud; pues, en la medida en que son buenos, de la misma manera quieren el bien el uno del otro, y tales hombres son buenos en sí mismos; y los que quieren el bien de sus amigos por causa de éstos son los mejores amigos” (1156b 5). Se concluye que la amistad es un bien supremo que consiste en un acompañamiento en la virtud, en el afecto y en la benevolencia: “la amistad nos ha sido dada por la naturaleza como ayuda para las virtudes, no como compañera de los vicios, para que, ya que la virtud sola no puede alcanzar las más altas cimas, las alcance unida y asociada a la amistad” (Cicerón, XXII 83).

La amistad cuyo fundamento es la virtud y el cuidado tiene lugar en La donzella Teodor mediante la relación de ésta y su señor. El diálogo que sostienen después del naufragio, cuando el Mercader “se falló tan perdido y en tierras estrañas que no sabía darse remedio a la grandíssima pobreza en que avia quedado” (33),6 va revelando poco a poco la amistad que los une. El primer punto a destacar es la configuración de los personajes con características positivas, como se ve, por ejemplo, en la actitud del Mercader frente a la desgracia, pues considera que la pérdida de la riqueza se debe a: “los grandes pecados que yo he hecho e cometido a Nuestro Señor Dios” (33). Sin embargo, dentro de la obra no se encuentra información que confirme una mala naturaleza de este personaje, al contrario, existe una serie de acciones que lo caracterizan de buena manera: compra y educa a la doncella porque la supone de cierto rango (creyendo que era fijadalgo) y no movido por su enorme belleza como en principio lo hará el rey Miramamolín;7 no duda de su sabiduría, así lo comprueba su solicitud de consejo, su disposición a llevar a cabo el plan de venta de la doncella y la confianza en el éxito de éste, lo cual contrasta con la necesidad de los personajes de la corte de examinarla.8 Esas acciones, aunque sutiles, lo van configurando como un hombre bueno o, como es necesario a la amistad, virtuoso. La humildad con la que responde a la desgracia al considerarla consecuencia de sus actos refuerza su buena naturaleza. Por su parte, al momento del naufragio de la doncella sólo se sabe que “se dio tanto a la virtud y estudio que sobrepujó a todos los hombres e mugeres que en aquel tiempo fuesen, assi en sciencia como en música y otras infinitas maneras de arte” (33). Sus demás cualidades se irán desvelando a lo largo de la historia. Destaca, en todo caso, que se trata de personajes con características positivas, indispensables para la amistad.

De los tratados clásicos citados líneas arriba, se desprende como un elemento fundamental de la amistad la compañía en las situaciones difíciles de la vida: “¿es en la prosperidad o en la desdicha cuando los amigos son más necesarios? En ambas situaciones son buscados, pues los desgraciados necesitan asistencia, y los afortunados, amigos con quienes convivir y a los cuales puedan favorecer, porque quieren hacer el bien” (Aristóteles, 1171a 20). Existe acuerdo en que el verdadero amigo se probará en los momentos de dificultad:

¡Qué penoso, qué difícil le parece a la mayoría la participación en las desgracias de los demás! No es fácil encontrar personas que desciendan a ellas, aunque con toda razón decía Enio:

Un amigo cierto se descubre en situaciones inciertas.

En cambio, hay dos circunstancias que dejan en evidencia la ligereza y la poca solidez de la mayoría: despreciar al amigo en la prosperidad y abandonarlo en las desgracias. Así que quien en ambas situaciones es capaz de mantenerse sólido, constante y firme en la amistad, ese debe ser considerado un tipo de hombre extraordinariamente infrecuente y casi divino (Cicerón, XVII 64).

Aristóteles no duda en aconsejar que “el mejor tiempo para llamar [a los amigos] es cuando a costa de una pequeña molestia, pueden sernos de gran utilidad” (1171b 20), ya que su sola compañía y su atenta escucha es ayuda suficiente: “uno podría preguntarse si, compartida con el amigo la desgracia, como si se tratara de una carga, hace menor la pena, o no es esto, sino su presencia, que es grata, y la conciencia de que se duelen con nosotros. Pero dejemos de lado el problema de si la pena es aliviada por una u otra de estas causas; en todo caso, lo que hemos dicho ocurre evidentemente” (Aristóteles, 1171a 30). Séneca recomienda: “comparte con tu amigo todas tus cuitas, todos tus pensamientos” (I, 3 3).

La búsqueda de los amigos en los momentos difíciles es una de las características que también aparece en Teodor, pues el Mercader no duda en develar su corazón a la doncella, le comparte su sentir ante la desgracia y le muestra su preocupación por la pérdida de la riqueza y su posible separación:

ya sabéys como corre sobre mí fortuna en tal manera que no me ha quedado cosa de quanto solía tener de todos mis thesoros y averes. No tengo cosa que venda ni empeñe, y esto es por los grandes pecados que yo he hecho e cometido a Nuestro Señor Dios, de manera que ya no me queda otra cosa sino vos. Por lo qual, hija e señora, será forçado que vos aya de vender; e Dios sabe quanto por ello me pesa; empero ya vos conocéys que yo no puedo más hazer (33-34).

La respuesta de la doncella es la esperada de una verdadera amiga, además de escuchar con atención se duele sinceramente de la situación: “la donzella Teodor, como esto oyó hablar a su señor, vuo dello muy gran tristeza e pesar, e abaxó sus ojos a tierra e comiençó de llorar, e estuvo así vna gran pieça que no fabló” (34). El auténtico amigo siente con mayor intensidad los pesares y las alegrías, pues una de sus cualidades más destacadas es la empatía, por ello su presencia en la adversidad es fundamental: “ver a los amigos es grato, especialmente para el desgraciado, y viene a ser una especie de remedio contra el dolor (porque el amigo, si tiene tacto, puede consolarlo con su presencia y con sus palabras, ya que conoce el carácter y lo que le agrada o disgusta)” (Aristóteles, 1171b 5). En efecto, después de escuchar y dolerse de su pena, Teodor alienta al Mercader: “Esforçad, señor mío, e no toméys cuytado de cosa alguna, e tened buena esperança en Nuestro Señor Dios, que él vos ayudará e os dará buen consejo con que salgáys deste trabajo e de la gran pobreza en que agora estáys, e no curéys de más pensar sobre esto, que Dios os porná cobro” (34). Teodor cumple una de las principales tareas del amigo: consolar y alentar en los momentos de aflicción pues “no es propio de un amigo ser para con éstos tal como ellos son para consigo mismos, sino que más bien hay que esforzarse en lograr levantar el ánimo abatido del amigo y llevarlo a un esperanza y a unas ideas mejores” (Cicerón, XVI 59).

Un elemento más de la amistad entre los personajes es la solicitud de consejo, se trata de un aspecto práctico propio de la amistad y es una de sus máximas:

La primera ley de amistad que hay que sancionar es ésta: podemos pedir a los amigos cosas honestas y hacerlas por ellos sin necesidad de que nos las pidan, con el máximo interés y sin asomo de duda; debemos también atrevernos a dar consejo libremente. En la amistad ha de valorarse la autoridad de los amigos que saben aconsejar, y debe ofrecerse para amonestar abiertamente e incluso agriamente, si hace falta, y se la debe obedecer cuando se ofrece (Cicerón, XIII 44).

El Mercader no duda en solicitar el consejo de la doncella principalmente porque conoce su buen seso, pero, desde la perspectiva de la amistad, su petición responde también a la confianza debida al amigo: “Por que mucho ruego, fija mia señora, que vos me queráys consejar de lo que a vuestro entendimiento más le parescerá que yo deua hazer. Que según la mucha sciencia vuestra yo tengo gran confiança que con vuestro consejo yo seré remediado e hauré manera con que me pueda mantener e salir de mis trabajos” (34). Por su parte, la doncella aconseja no sólo para responder a la confianza depositada en su conocimiento, sino por la gratitud debida al Mercader: “E desque vuo bien pensado e mirado en su entendimiento el cobro que podía dar a su señor, el qual la hauía criado e gastado con ella de sus thesoros en la mostrar todo lo que sabía, alçó la cabeça e díxole…” (34). El deseo de reciprocidad impulsa a Teodor a ofrecer la mejor solución para la desgracia del Mercader:

levantadvos luego e ydvos para los joyeros e trahedme composturas e afeytes con que se afeytan las mugeres, e trahedme paños de fina color para que me vista, e vestirlos he e componerme he con ellos. E después que yo sea afeytada e compuesta, levarme heys al rey Miramamolín Almançor, e dezidle que me queréys vender. E quando él os preguntare qué es lo que por mi queréys, […] dezid que queréys por mi diez mill doblas de buen oro vermejo. E si el rey se maravillare del precio […], dezilde así: —Señor, no se maraville Vuestra Alteza porque […] verdaderamente mucho más vale de lo que yo os demando por ella (35-36).

El consejo abarca un completo plan para vender a la doncella por una suma extraordinaria que se logrará si vence a los más grandes sabios de la corte y de este modo remediar la pobreza del Mercader. La amistad se comprueba en el afán puesto en la planeación y el éxito de la venta, lo cual configuran a Teodor como una mujer sí inteligente y también bondadosa, cualidad inherente al amigo. Sobre este aspecto, en la obra la práctica de la bondad se materializa primero en la excelencia del consejo y después en la responsabilidad que tiene la propia doncella en lograr la venta. En la teoría de la amistad el deseo de bien no es suficiente entre los amigos, es indispensable que éste se demuestre activamente: “tampoco es posible ser amigo sin estar primero bien dispuesto, pero los que poseen tales sentimientos no por eso quieren más, porque sólo desean el bien de aquellos para quienes tienen benevolencia, pero no participan en ninguna acción con ellos ni se molestarían por ellos” (Aristóteles, 1167a 5-10). La bondad de la doncella trasciende el consejo y se magnifica en el hecho de que el éxito de la venta es responsabilidad absolutamente de ella, pues sólo si comprueba su sabiduría obtendrá la suma que salvará de la miseria al Mercader. El valor y la humildad mostrados por Teodor en la corte frente al trato duro y déspota de los sabios examinadores, a quienes vence uno a uno, se explica porque su propósito principal es aliviar la pobreza de su señor y compensarlo, de esta manera, por haberla proveído de cuidados y saberes. Siguiendo a Cicerón, del amigo se espera hasta el sacrificio:

No es ciert[o] que se deba amar a un amigo en la misma medida que a uno mismo. Así es, ¡cuántas veces hacemos por los amigos cosas que jamás haríamos por nosotros mismos! Rogar y suplicar a gente ruin, reñir duramente a alguien, enfadarse mucho con él. Lo que en nuestros asuntos sería poco honroso, se hace honrosísimo en los de los amigos. Hay muchas situaciones en las cuales los hombres buenos ceden mucho de su beneficio y toleran que se les arrebate para que, en vez de ellos, los disfruten sus amigos (XVI 57).

El duro interrogatorio; el desdén sufrido; el pleito con Abraham, el trovador, son muestra del sacrificio de Teodor por su señor y son prueba innegable de su generosidad, todo lo cual la hacen una buena amiga: “The young girl, Teodor, represents the perfect model of a wise, well-educated, discreet, generous and loyal friend. In the story, she acted with no fear or reserve in order to save the merchant to whom she was generously attached and grateful for the education and protection that he had offered her” (Liuzzo Scorpo, Friendship in Medieval Iberia, 33).

Es pertinente precisar en este punto que la dificultad en que se encuentran los personajes, si bien toca a la doncella no es propiamente su problema; la riqueza era del Mercader y, en consecuencia, la pobreza también lo es. Puede decirse, de manera cruda, que Teodor es un objeto que sólo cambiará de dueño y con ello se solucionará la situación para ella. El propósito del plan es beneficiar completamente al Mercader, no se trata sólo de remediar: de verdad busca la mejoría de su señor, eso explica el cuidado puesto en cada detalle; eso le da sentido al exorbitante precio propuesto y eso justifica el planteamiento del desafío en la corte, cuyo éxito depende por completo de su conocimiento. Sobre la suma, en ningún momento se presenta alguna negociación entre los personajes para que algo le corresponda a ella. Una vez lograda la venta, se supone, Teodor se quedará con el rey Miramamolín y el Mercader habrá recuperado con creces lo invertido en ella.

Sin embargo, la condición de desigualdad entre el Mercader y Teodor no obsta para que haya una amistad entre ellos, pues tales relaciones también se contemplan en las teorías amistosas, principalmente en Aristóteles, quien reflexiona sobre la “otra clase de amistad fundada en la superioridad, como la del padre hacia el hijo, y en general, la del mayor hacia el más joven, y la del hombre hacia la mujer, y la de todo gobernante hacia el gobernado” (1158b 10). Ese tipo de amistades se fortalecen y perduran gracias a la reciprocidad, es decir, cuando “los hijos dan a los padres lo que les deben como a sus progenitores, y los padres lo que deben a sus hijos, la amistad de tales personas será buena y duradera” (1158b 20). Se considera que “la amistad de los padres hacia los hijos y la de los hombres hacia los dioses son como una inclinación hacia lo bueno y superior, puesto que los padres han realizado los mayores bienes, al ser la causa de la existencia y crianza de sus hijos, y luego, de su educación. Tal amistad encierra más placer y utilidad que la amistad entre extraños, en la medida en que su vida tiene más en común” (1162a 5). Este es un tipo de amistad que también se materializa en Teodor: el Mercader ha fungido como un padre sustituto de la doncella, le ha brindado cuidado y educación; resulta significativo que se dirija a ella como “fija mía”. En todo caso, la tutoría es también un tipo de amistad:

tutorship resembled friendship in numerous aspects, at least as far as duties and moral requirements were concerned. For this reason, warnings and prohibitions directed to both tutors and friends were mainly the same. In particular, both legal treatises and didactic collections warned about avoiding the dangers of human vices and emphasized the indispensability of testing the counterparts’ loyalty and virtuous. Whenever those parameters were met, the language of friendship appeared (Liuzzo Scorpo, Friendship in Medieval Iberia, 192).

De igual forma, es posible hallar en textos medievales definiciones de amistad cuyo fundamento es simplemente la reciprocidad. Por ejemplo, don Juan Manuel reflexionó en torno a esta relación humana y definió el “‘Amor de debdo’, que es la amistad que nace cuando un hombre recibe de otro un gran bien desinteresado (crianza, casamiento o heredamiento) por el cual adquiere un compromiso de amor para siempre. Está relacionado con el sentimiento de agradecimiento y débito que supone el esfuerzo realizado por la otra parte” (Villa Prieto, “La amistad en la mentalidad medieval”, 201).9 La categoría ofrecida por don Juan Manuel parece adecuada para describir la relación entre Mercader y doncella, por lo que se puede concluir que este tipo de amistad, por más utilitaria que parezca, sí se contempla en los tratados dedicados a esta relación humana.

En conclusión, un hecho inminente en la amistad es la correspondencia, ya sea en el afecto, en el cuidado o incluso en los favores recibidos, todo lo cual configura la “amistad ética” esa que “no procede de convenios, sino que obsequia el afecto en todo lo que cabe, y considera justo recibir tanto o más de lo que se da, como si en lugar de dar, hubiera prestado algo que, al cambiar las condiciones del acuerdo, habilita una reclamación que se debe cumplir” (Aristóteles, 1162b 30). En el caso de Teodor: “the protagonist is portrayed as her lord’s best friend, not because she felt obliged or because she was victim of a natural subjugation dictated both by her fender and social inferiority, but rather because she acted out of pure love, generosity and devotion” (Liuzzo Scorpo, Friendship in Medieval Iberia, 37).

En síntesis, la amistad es un bien supremo propio de hombres buenos/virtuosos. Los amigos buscan favorecerse mutuamente, se regocijan recíprocamente con su bienestar, la compañía del amigo ayuda al perfeccionamiento moral del individuo pues su conducta virtuosa es ejemplo y meta a seguir. La presencia del amigo intensifica los placeres y aminora las penas, es en estas últimas donde los verdaderos amigos se prueban, así que no se debe dudar en buscar refugio en su compañía. Muchas de las condiciones que definen a la amistad caracteriza la relación entre los protagonistas de La doncella Teodor: ambos son seres buenos y solidarios, se preocupan y confían el uno en el otro. En el caso particular de la doncella, el agradecimiento, la solidaridad, la empatía, el sacrificio por su señor la definen como una perfecta amiga, es decir, aquella que busca el máximo bien desinteresado del amigo. La amistad entre Teodor y el Mercader pasa por distintas gradaciones en la obra: ella escucha, se conduele, consuela, ofrece una ayuda activa frente a la tribulación de su señor; lo más importante es que usa su sabiduría para recompensarlo por el cuidado proporcionado y, además, lo salva de la pobreza. Finalmente, en todas las amistades (las verdaderas, las utilitarias o las temporales) aparece un elemento fundamental: la igualdad en el afecto y la búsqueda del bien del amigo. Esto último marca la relación entre Mercader y doncella: el cuidado y la devolución de bienes los hace buenos y afianza su amor.

Notas al pie:
  • 1

    Una descripción minuciosa de la historia textual de La doncella Teodor, desde su origen árabe hasta las versiones castellanas, así como un estudio comparativo muy completo de las versiones conocidas de la obra se encuentra en el libro de Pino Valero, La doncella Teodor, un cuento hispanoárabe, específicamente en el capítulo II. Nieves Baranda y Víctor Infantes hacen lo propio en “Introducción” dentro de Narrativa popular en la Edad Media.

  • 2

    “Compared to similar Castilian texts from this period, the HDT fared quite well. The number of manuscript copies attest to popularity of the text during the later Middle Ages. The HDT circulated in least five manuscripts produced during fifteenth century. With the advent the printing, it entered in a new phase of reception. Although several textual changes were introduced during the first decades after de invention of the press, it became one of the most frequently reprinted texts in Early Modern Castile” (Rivera y Rogers, “Introduction”, vi).

  • 3

    Por ejemplo, en su artículo González-Barrera informa que “en el continente americano, su difusión es de tal magnitud que incluso se recoge una versión maya en el Chilam Balam. [...] Su vida literaria alcanzaría la lengua portuguesa, con una primera traducción a cargo de Carlos Ferreira en 1792. […] Porque su éxito editorial se prolongaría hasta bien entrado el siglo XIX con casi una docena de nuevas impresiones. Incluso existe una versión brasileña que deriva de una portuguesa, publicada en Lisboa” (“La historia de la doncella Teodor”, 30-31).

  • 4

    “The question-answer structure becomes a useful vehicle for assessing expertise in given topic. In the Middle Ages, this type of intellectual engagement formed an essential part of the instructional environment of the University. Learning entailed a process of disputation and verbal conflict, which in turn established a student’s mastery of a particular body of knowledge. The teacher or master (magister) traditionally engaged students in a series of verbal confrontations that sought to validate the disciple’s ability to assume the role of master. The process distinguished those who met the requirements from those who failed to achieve the expected level of expertise” (Rivera y Rogers, “Introduction”, xiii). Para profundizar en el análisis de la estructura de preguntas-respuestas de La doncella Teodor se puede consultar el texto de Marta Haro Cortés, Los compendios de castigos del siglo XIII, específicamente las páginas 127-141.

  • 5

    Para reforzar esta idea sirva decir que el libro de Cicerón fue la base de algunos tratados medievales ocupados del tema, por ejemplo, resultó una influencia determinante para las ideas de san Agustín respecto a la vida en comunidad religiosa: “Para Agustín la amistad era de gran importancia en su vida, por ser un hermoso bien. Encontramos [ejemplos suyos donde aparecen] varias características de la amistad, como la constancia, la incondicionalidad y el goce de ella. Además, podemos descubrir que Agustín distinguía diferentes tipos de amistad: la amistad juvenil, la amistad mundana de adultos y la amistad relacionada con la religión, que Agustín llama ‘la verdadera amistad’. Finalmente, ya que él en la cita de Contra los académicos, hablando de Alipio, hace referencia a una definición de amistad, encontramos ya algo de una teoría de la amistad. Esta definición la encontró Agustín en un pequeño libro del retórico, abogado y político romano Cicerón, titulado Lelio o de la amistad, que ha citado varias veces en sus obras” (van den Berg, “De amistades juveniles”, 199).

  • 6

    Las citas de La donzella Teodor están tomadas de la edición de Walter Mettmann, señalo entre paréntesis la página a la que corresponden.

  • 7

    Cuando Teodor es ofrecida al rey, éste “miró mucho a la donzella e mandó que se tirasse el manto que traýa puesto sobre los ojos, e que alçasse el velo e lo pusiesse sobre la cabeça. E la donzella tirólo luego e fizo quanto el rey le mandó. E allí vido el rey la gran fermosura e beldad que la donzella tenía” (38).

  • 8

    “Como se maravilló el rey de las cosas que dixo la donzella Teodor que sabía fazer, por la qual razón mandó luego que llamasen a todos sus sabios para disputar con ella” (40).

  • 9

    Se encuentra también el “‘Amor verdadero’. Es la amistad cuyo amor ha sido probado en grandes hechos y peligros demostrándose su autenticidad, la bondad del amigo, su ayuda, su consejo y su disposición” (Villa Prieto, “La amistad en la mentalidad medieval, 201).

Bibliografía
  • Aristóteles, Ética a Nicómaco. Ética Eudemia, trad. de Julio Pallí Bonet, Madrid: Gredos, 1985.
  • Baranda, Nieves y Víctor Infantes, Narrativa popular de la Edad Media. La doncella Teodor, Flores y Blancaflor, París y Viana, Madrid: Akal, 1995.
  • Berg, Hans van den, “De amistades juveniles a una espiritualidad de la amistad: el concepto de amistad en San Agustín”, Ciencia y Cultura, 36, 2016, 193-212.
  • Cicerón, Sobre la vejez. Sobre la amistad, edición de María Esperanza Torrego, Madrid: Alianza, 2016.
  • Gómez Redondo, Francisco, Historia de la prosa medieval castellana, vol. 1, Madrid: Cátedra, 1998.
  • González-Barrera, Julián, “La historia de la doncella Teodor: una invención greco-bizantina, un cuento de Las mil y una noches y, finalmente, un pliego de cordel”, Boletín Hispánico Helvético, 8, 2006, 5-33.
  • Haro Cortés, Marta, Los compendios de castigos del siglo XIII: técnicas narrativas y contenido ético, Valencia: Universitat de València, 1995.
  • Liuzzo Scorpo, Antonella, Friendship in Medieval Iberia. Historical, Legal and Literary Perspectives, London: Routledge, 2014.
  • Menéndez Pelayo, Marcelino, Orígenes de la novela. Influencia oriental: los libros de caballeria, Madrid: Mapfre, 2005.
  • Mettmann, Walter (ed.), La historia de la donzella Teodor. Ein spanisches Volksbuch arabischen Ursprungs. Untersuchung und kritische Ausgabe der ältesten bekannten Fassungen, Mainz: Akademie der Wissenschaften und der Literatur, 1962.
  • Rivera, J. Isidro y Donna M. Rogers (eds.), Historia de la donzella Teodor, Binghamton: Center for Medieval and Early Renaissance Studies, 2000.
  • Séneca, Epístolas morales a Lucilio, trad. de Ismael Roca Meliá, Madrid: Gredos, 1986.
  • Valero Cuadra, Pino, La doncella Teodor, un cuento hispanoárabe, Alicante: Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1996.
  • Villa Prieto, Josué, “La amistad en la mentalidad medieval: análisis de los tratados morales de la Península Ibérica”, Lemir, 20, 2016, 191-210.
Historial:
  • » Recibido: 05/11/2019
  • » Aceptado: 14/02/2020
  • » : 17/12/2020» : 2020Jul-Dec

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Medievalia, vol. 52 núm. 2 (2020), es una publicación semestral editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, a través del Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205. URL: https://revistas-filologicas.unam.mx/medievalia/index.php/mv, e-mail: remedie@unam.mx. Editor responsable: Mtra. María del Refugio Campos Guardado. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2017-010211020900-203; eISSN: 2448-8232, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número, Mtra. María del Refugio Campos Guardado, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205. Fecha de última modificación:  8 de diciembre de 2020.

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