Luis Rogelio Nogueras, también conocido como Wichy el Rojo, nació en La Habana el 17 de noviembre de 1944. Escritor, poeta y guionista, murió el 6 de julio de 1985. Unos meses antes de su partida, el 29 de febrero, escribió una carta a Desiderio Navarro, carta que, en su brevedad, devela de manera extraordinaria algunas peculiaridades del remitente y del destinatario; en unas cuantas líneas podemos distinguir al poeta lúdico y al traductor y crítico severo.
En la carta, Nogueras felicita a Desiderio por la publicación de la reseña sobre el libro de un historiador del arte (al parecer, la exigencia crítica que lo caracterizó cayó con peso sobre el autor); el poeta lo alienta a continuar con su labor quijotesca en favor de la ciencia literaria y no ceder en su empeño, a pesar de las presiones y la falta de comprensión que siempre tuvo que enfrentar.
Tres meses después de su partida, Desiderio leía su artículo Intertextualidad, canon, juego y realidad histórica en la poesía de Luis Rogelio Nogueras,2 en el Fórum de Poesía, organizado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (uneac). Ahí califica la poesía de Nogueras como “uno de los fenómenos más originales de la literatura cubana de la Revolución” (Navarro 2007: 293).
Si el contenido de la carta nos revela la calidad ética del personaje, la forma en que está escrita nos habla del poeta. Para tratar de entender su riqueza estilística, el análisis de Navarro brinda aspectos importantes sobre la intertextualidad y el juego en la poesía de Nogueras. Define la intertextualidad como el conjunto de “relaciones dialógicas que se establecen en un texto entre la palabra autoral y la palabra ajena”, fenómeno en el cual distingue dos grandes tipos: el texto sobre el texto y el texto en el texto; de estos, nos interesan ahora los segundos, que utilizan componentes o estructuras de otro texto en su construcción, introduciendo la información metatextual de manera implícita (cf.Navarro 2007: 294-295). En esta línea, encuentra diferentes aspectos y composiciones que aluden a la obra de otro autor a través de diferentes recursos entre los que señala la “paráfrasis cómica” como una forma simple de referencia intertextual que no siempre se refiere a poemas, sino que también puede estar ligada a otro tipo de obras literarias. En la poesía de Nogueras, la conjunción del juego con la intertextualidad, señala Navarro, no siempre es un puro divertimento literario, ya que con frecuencia “no desempeña simplemente una función lúdicra, sino también una función de revaloración estética” (2007: 303), que puede ser de afirmación, cuando juega humorísticamente, o de negación, cuando lo hace a través de la parodia.
Hallamos así la alusión como una forma de construcción recurrente en la poesía de Nogueras, a través de la estilización o imitación,3 que Navarro señala como una forma de “hacer referencia al modo de enfocar el tema o la actitud cosmovisiva que son propios del modelo imitado” (2007: 299). Nuestro autor está haciendo un guiño al traductor, a través del juego, característico de su personal estilo poético, por medio de la parodia del Finnegans Wake, escrito por James Joyce en París durante 17 años y publicado en 1939, dos años antes de la muerte del escritor en 1941. Aquí trataremos de esbozar brevemente solo dos aspectos de esta obra que consideramos que se relacionan directamente con nuestro documento y que pueden abonar a su mejor comprensión. Primero, el reto que ha significado su traducción y, después, la intertextualidad presente en él. Durante muchos años fue calificada como una obra intraducible; en sus 628 páginas Joyce experimenta con el lenguaje, creando una especie de “idioma políglota” en el que fusiona entre 60 y 70 diferentes lenguas de la más variada índole.4 Sin perder de vista que se trata de un documento privado, que después se hizo público, podemos apreciar mejor la simpleza y sencillez con que nuestro autor juega con las palabras, mediante pequeñas alteraciones, dejándolo todavía comprensible, para remitirnos al estilo creativo del Finnegans Wake de Joyce.
Lo primero que hay que observar es la intertextualidad presente en el Finnegans Wake. La primera y más conocida alusión está en el título, Finnegan’s Wake es una balada cómica irlandesa de mediados del siglo XIX, que habla sobre “el velatorio de Finnegan”, que a través de un juego de palabras después se convierte en “el despertar de Finnegan”. En el primer capítulo, Joyce toma el argumento de la canción, relata la caída de un albañil que “se cae de una escalera y se rompe la cabeza. En su velatorio, los asistentes bailan, se emborrachan y se pelean, de suerte que un chorro de whisk[e]y rocía su cadáver y lo devuelve a la vida para unirse a la celebración” (Belda s. f.). Wiskey proviene del irlandés uisce beathadh,“agua de vida”, el licor que lo mata lo devuelve a la vida; de esta manera significa Joyce el tiempo circular, vida/muerte/vida, presente en toda la obra. Las alusiones a libros clásicos como la Biblia, el Corán, el Libro de los muertos, o la leyenda de Tristán e Isolda, así como obras de Shakespeare, Lewis Carroll o Giambattista Vico, solo por nombrar algunos, incluidos el Ulises y El retrato del artista adolescente, del mismo Joyce, aparecen a lo largo de los cuatro libros; a decir de Zabaloy (Razo 2019), se trata de una recreación de la literatura que leyó durante toda su vida.5 En la carta de Nogueras aparece la intertextualidad en referencias literarias simples que remiten a conceptos implícitos que podrían definir la personalidad de Navarro. Encontramos alusiones a textos de la literatura, como al idealista Don Quijote, o a la Leyenda del Santo Grial, de la novela caballeresca. A personajes como el filósofo y orador Cicerón; a Jesús, en Lucas 4:24; al lingüista Vladimir J. Propp y al trompetista estadounidense de jazz John Birks Gillespie, más conocido como Dizzy Gillespie.
Las intersecciones entre Wichy y Desiderio seguramente son muchas más, y, como señala el propio Navarro, tal vez en este campo casi todo esté por descubrirse, analizarse o explicarse; aquí solo esbozamos una mínima parte. Conociendo el vasto repertorio de lenguas que traducía Desiderio y su admiración por Joyce, me pregunto si habrá incursionado en la traducción del Finnegans Wake.