Juan López Chávez, <em>Léxico básico del español de México</em>, México, edēre, 2015, 584 pp. ISBN: 978-607-7705-30-7.

La disponibilidad léxica es un campo de investigación prolífico que forma parte de la lingüística aplicada, esta línea de estudio nació en Francia a mediados del siglo pasado. Inicialmente, su área de análisis estaba vinculada a la adquisición y el aprendizaje de la lengua francesa por parte de extranjeros. Su objetivo era el estudio de un tipo de léxico (disponible) que estaba conformado por un conjunto de palabras que los hablantes poseían en su lexicón mental, mismas (palabras) que se activaban por un tema concreto de la comunicación (Michéa, 1953).

Han pasado poco más de cincuenta años desde aquellos estudios pioneros que marcaron un hito dentro de los estudios de la lingüística aplicada y que, en la actualidad, se pueden constatar con la gran cantidad de trabajos que existen en el mundo hispánico. Actualmente, el propósito de los estudios de disponibilidad es recoger y analizar el léxico disponible de una determinada comunidad de hablantes, o de varias comunidades, con el objetivo de generar una base de datos que permita hacer estudios contrastivos de una misma región o de diferentes. Para ello, esta disciplina obtiene el léxico de pruebas de carácter asociativo, comúnmente llamadas centros de interés.

Los centros de interés cumplen la función de estimular y activar la información que se encuentra en el lexicón mental. Tradicionalmente, se han utilizado dieciséis centros de interés, entre ellos se encuentran 1) Las partes del cuerpo, 2) La ropa, el vestido y el calzado, 3) Los muebles de la casa, sólo por mencionar algunos. No obstante, el uso constante de los mismos centros, en la mayor parte de las investigaciones, ha generado una discusión metodológica. Se cuestiona si usar solamente estos centros para la obtención del léxico representa la verdadera cantidad de intereses humanos que se requieren para estudiar y comprender el léxico disponible de las comunidades.

Ante ello, Butrón (1987) y, principalmente, Hernández Muñoz, Izura y Ellis (2006: 127-188) han establecido que no todos los centros de interés responden a la concepción tradicional de las categorías naturales organizadas en torno a un prototipo (organización interna de los centros de interés); ni todos los centros de interés pueden tener carácter inclusivo ni los vocablos establecen una relación de pertenencia directa (niveles de inclusión). Así pues, de la disponibilidad léxica se obtienen tres tipos de léxico: básico, disponible y fundamental. El básico es el conjunto de vocablos más usuales de una lengua con los que se produce la inmensa mayoría de los discursos cotidianos, el léxico disponible se define como el conjunto de palabras que el informante tiene en el lexicón mental. Además, está condicionado por el tema de la comunicación. La suma de los dos tipos de léxico forma el léxico fundamental de la lengua.

El caso de los estudios de disponibilidad léxica mexicana es el lugar donde se inserta el libro Léxico básico del español de México. Este texto está dirigido a estudiantes universitarios e investigadores que estén interesados en los estudios de disponibilidad léxica. Su objetivo es muy claro: servir de herramienta para generar la planeación científica de la enseñanza en diferentes niveles a través de microplaneación lingüística. En cuanto a la forma como se estructura, este libro está dividido en dos partes claramente identificadas: una introducción, en la que se expone de manera puntual los porvenires del proyecto, y otro capítulo en el que se presentan los datos divididos por índice de uso, frecuencia absoluta y dispersión. La base de la que parte este proyecto es el trabajo de Juilliand y Chang Rodríguez (1964), Frequency dictionary of Spanish words.

Para la elaboración de la base de datos del Léxico básico del español de México, el autor utiliza cinco centros de interés (o, como el mismo López Chávez menciona, cinco mundos o submundos discursivos): literatura dramática, narrativa, ensayo científico, ensayo literario y diarios. Estos submundos son los géneros más representativos de la lengua escrita en México; presentan una sincronía de 20 años (1985-2004), la misma cantidad de años que se utilizaron para la conformación del corpus.

La metodología usada radica en la selección, a través de sistemas aleatorios computacionales, de 100 productos para extraer un poco más de 1,000 palabras, de las que se fueron quitando nombres propios, fechas, números, marcas registradas y todo aquello que representara una palabra que se pudiera enseñar por medio de la programación lingüística. El resultado han sido 500,000 palabras dividas en 100,000 por cada mundo léxico que constituye el corpus del que procede el Léxico básico del español de México.

Un problema fundamental que enfrentó este proyecto fue encontrar un programa computacional que lematizara e hiciera el conteo de palabras porque, tal como se menciona en el libro, no existe uno que brinde todo el soporte técnico requerido; sin embargo, después de hacer una revisión de los programas computacionales existentes, el autor decidió utilizar Wordsmith porque es fácil de manejar y presenta un alto nivel de efectividad en el procesamiento de la información léxica.

Una vez seleccionados y analizados los textos que conformarían el corpus, se procedió a la lematización de los submundos para determinar la frecuencia de las estructuras canónicas de cada una de las formas tipo que aparecieron con un rango de frecuencia alto. El resultado del análisis fue que la frecuencia total de lemas es igual a 19,411 y el de tipos alcanza 31,476. Asimismo, por submundos discursivos, se tiene que en narrativa hay 8,771 vocablos; en ensayo literario, 8,582; en ensayo científico, 7,721; en periódico, 7,525; y en teatro, 7,004. Un dato revelador dentro del análisis y procesamiento del Léxico básico del español de México ha sido que las frecuencias de los vocablos -y los vocablos en sí- indican un comportamiento significativamente más pobre en todos los sub-mundos. Ese resultado puede significar muchas cosas: ¿el español de México es más limitado?, ¿los cambios en la cultura letrada se reflejan en un léxico más restringido? O ¿la investigación en concreto está mal planteada?. En cualquiera de las respuestas, los factores pueden ser múltiples para explicar esas discrepancias pero, como se ha comentado, el propósito fundamental ha sido esencialmente contar con un intrumento léxico para realizar microplanificación lingüística.

Así pues, al procesar los resultados de la frecuencia del léxico, se demuestra que, con 15 vocablos, se alcanza 50.66% de frecuencia absoluta. Si se analizan los resultados de este trabajo y se hace la comparación con la información de Patterson y Urrutibéheity, se llega a la siguiente conclusión: “nuestras 100 palabras más frecuentes constituyen más del 30% del material léxico de cualquier texto; con las 1,000 se alcanza el 50% de todo texto y con las 5,000 más abundantes se sobrepasa el 90% (Alvar Ezquerra, 2004: 19-39), con lo que se afirma que el español del léxico básico de México es menos abundante ya que con 100 lemas alcanza 68.48, con 500 a 81.88, con 1,000 a 87.89 y con 5,000 a 98.05”. Los resultados que presenta el Léxico básico del español de México son contundentes en torno a la disponibilidad léxica de los submundos analizados. Lo único que queda por comentar de este libro es que es una obra digna de un investigador que toda su vida ha visto por mejorar la enseñanza de la lengua materna, y este texto es su contribución no sólo a esta disciplina, sino a la lingüística aplicada en general.

Bibliografía
  • Alvar Ezquerra, M. (2004), “La frecuencia léxica y su utilidad en la enseñanza de español como lengua extranjera”, en M. A. Castillo Carballo et al. (eds.), Las gramáticas y los diccionarios en la enseñanza de español como segunda lengua: deseo y realidad, Actas del XV Congreso Internacional de ASELE, Sevilla, Universidad de Sevilla, pp. 19-39.
  • Butrón, G. , El léxico disponible: índices de disponibilidad, tesis doctoral inédita, (1987), Río Piedras, Universidad de Puerto Rico.
Historial:
  • » collection: 2018jan-jun

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Anuario de Letras. Lingüística y Filología, volumen 9, núm. 2, año 2021, julio-diciembre de 2021, es una publicación semestral editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, a través del Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205. URL: https://revistas-filologicas.unam.mx/anuario-letras/index.php/al/index, e-mail: anudelet@unam.mx. Editor responsable: Mtra. María del Refugio Campos Guardado. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2018-020113394100-30; eISSN: 2448-8224, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número, Mtra. María del Refugio Guardado Campos, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205, fecha de última modificación, 6 de julio de 2021.

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