Sufijos gentilicios en el español de México. Rivalidad y restricciones de aplicabilidad
Resumen

Existe la idea de que no hay factores que incidan en la selección del sufijo al formar gentilicios, lo que equivale a decir que se encuentran en distribución libre. La Nueva gramática de la lengua española de la Real Academia Española afirma que no se puede prever el sufijo elegido en la formación de adjetivos gentilicios a partir de cada nombre de lugar (2010: 533). Por el contrario, en esta investigación presento un análisis en el cual se establece que sí existen ciertos factores que favorecen la elección de algunos sufijos. Estos son los factores estructurales y contextuales que definen la rivalidad entre los sufijos formadores de gentilicios. Para este propósito sigo la propuesta de análisis de Zacarías (2010, 2016a) que señala distinciones entre esquemas rivales. Mi estudio se desarrolla a partir de un corpus morfológico del cual extraje los sufijos más productivos en la actualidad: -ense, -eño, -ero, -eco, -ano, -ino. El sufijo más productivo, de acuerdo con los datos, es el sufijo -ense, el cual, posiblemente sea el que los hablantes toman de manera predeterminada. En este trabajo presento los factores que hacen de este sufijo el preferido en el español de México y establezco los criterios que explican la selección de cada uno de los sufijos.

Palabras clave:
    • gentilicios;
    • sufijos adjetivales;
    • esquemas rivales;
    • morfología léxica;
    • productividad.
Abstract

It is said that the choice of a suffix to create a demonym cannot be determined by any factor, that is to say, these suffixes are in free distribution. The New Grammar of the Spanish Language affirms that it is not possible to foresee the suffix chosen when forming demonyms with every name of place (2010: 533). On the contrary, through the analysis shown here, I conclude that some factors contribute to the choice of the suffix. These are the structural and contextual factors that define the rivalry between the gentilic suffixes. In order to achieve this purpose, I follow an analysis model proposed by Zacarías (2010, 2016a) in which the distinctions between rival schemes are established. For this analysis, I have extracted the most productive suffixes (-ense, -eño, -ero, -eco, -ano, -ino) from a morphological corpus. According to data, the most productive suffix, probably by default, is -ense. Therefore, I refer to the elements that make this suffix the most popular in Mexican Spanish and establish the criteria to explain the choice for each suffix.

Keywords:
    • demonym;
    • adjectival suffix;
    • rival schemes;
    • lexical morphology;
    • productivity.

1. Introducción

Los gentilicios son adjetivos de relación que designan a las personas nativas u originarias de un lugar determinado; es a partir del nombre de este lugar de donde se deriva el adjetivo mediante la adjunción de un sufijo. Este tipo de palabras son bastante complejas debido a que no se refieren únicamente a los habitantes de cierto lugar, también pueden referirse a cosas, animales, plantas o algún otro elemento que se encuentre relacionado al lugar que genera el adjetivo. Asimismo, tenemos que los sufijos que forman gentilicios tienen distintas acepciones, se usan también para formar otro tipo de adjetivos que indican relación. Las posibilidades varían dependiendo del sufijo.

En la NGLE de la Real Academia Española aparece un apartado en el que se menciona que: “Los sustantivos que designan lugares pueden ser propios y comunes. Los primeros llamados topónimos dan lugar a los adjetivos gentilicios, que admiten también usos sustantivos. Los diccionarios suelen definir estas palabras con la fórmula ‘natural de…’, pero -como estos adjetivos no se aplican solo a los individuos- suelen añadir paráfrasis propias de los adjetivos de relación tales como ‘relativo o perteneciente a…’” (2010: 532).

De igual manera afirma que se forman normalmente con los sufijos: -aco, -ano, -ata, -eco, -ego, -eno, -ense, -eño, -eo, -ero, -és, -eta, -í, -in, -ino, -ita, -o, -ol, -uno. A pesar de la gran variedad de sufijos formadores de gentilicios, García Gallarín (2003: 580) refiere que “Los más frecuentes en este campo constituyen un repertorio limitado, aprendidos en las fuentes latinas (-ANU > -ANO, -ENSE > -ENSE, -ÉS; -INEU > -EÑO, -INU > -INO)”; y Almela (2013: 14) establece que de acuerdo con el corpus recogido en su trabajo, los cuatro sufijos más frecuentes de los 19 que incluye la Academia son -ano, -eño, -ense e -ino.

La NGLE también plantea un aspecto muy importante sobre los gentilicios, el cual dice que: “No es posible prever el sufijo que se elige para formar adjetivos gentilicios con cada nombre de lugar” (2010: 533). Y es precisamente este punto en el que se enfoca mi investigación, cuyo objetivo es demostrar que, al menos en cierto grado, sí existen factores que determinan la elección. Intento describir las preferencias que tienen los hablantes al elegir el sufijo para formar adjetivos gentilicios, ya que, si bien no hay reglas establecidas para la adjunción, es posible que sí encontremos ciertas tendencias formales en este procedimiento.

Para comprobar lo anterior he realizado un análisis que se divide en dos partes: la primera tiene el fin de observar la presencia de gentilicios en el DLE. Enfocados en este propósito tomamos el Diccionario inverso de la lengua española (Bosque y Pérez, 1987), de donde se obtuvieron 2495 palabras cuya terminación era un sufijo para determinar la producción de gentilicios de cada uno de ellos.

En la segunda parte sigo la metodología de esquemas rivales propuesta por Zacarías (2010, 2016a). En ella se hace un análisis de los rasgos característicos de esquemas de formación de palabras. El análisis se realiza a partir de un corpus de 336 palabras de la base Morfolex.

La estructura del artículo es la siguiente: en el apartado 2 daré un panorama general del tratamiento actual de los gentilicios, con el fin de considerar en la investigación información vigente en este campo de estudio, tomando en cuenta también investigaciones anteriores que se refieren al problema principal de este trabajo. En el apartado 3 explico en qué consiste el modelo de análisis de esquemas rivales a partir del cual se realiza el estudio de los rasgos que caracterizan a cada uno de los esquemas de formación de gentilicios. Finalmente, en el apartado 4, presento el análisis general de tales esquemas.

2. Tratamiento actual de gentilicios

A pesar de que abundan los estudios sobre gentilicios, su tratamiento se ha visto limitado en el sentido de que no existe un “manual de referencia donde se dé cuenta de forma orgánica de los aparentemente inconexos aspectos semánticos y formales implicados en el fenómeno”, como lo expresa Morera (2015: 8) refiriéndose a los problemas a los que se enfrentan en el estudio de los gentilicios debido a su complejidad lingüística, principalmente por no constituir una “fórmula idiomática unitaria”. Es decir, los gentilicios se pueden manifestar bajo diversas expresiones lingüísticas; para el autor pueden ser gramaticales, ya sean morfológicas (italiano, canadiense) o sintácticas (de Italia, de Canadá) y léxicas (gabacho, gringo). Algunos estudios son bastante específicos y se centran principalmente en los gentilicios de alguna región o, en palabras de Núñez (2004: 1), “los tratados morfológicos del español no atienden a la parcela concreta de los gentilicios, sino que estudian en general los sufijos, prefijos e interfijos en la composición y la derivación”. También García y Morera (2015: 89) mencionan que la formación de los gentilicios a partir del nombre de base no se somete a principios fijos, sino que varía de unos a otros, sobre todo cuando se trata de nombres compuestos. Las gramáticas tradicionales como la de la Academia tocan el tema de manera muy limitada y reducen su tratamiento a dos fórmulas: “natural de…” y “relativo o perteneciente a…”.

Por otro lado, Almela plantea el problema de que los gentilicios son un grupo que contiene “hechos indiscutibles pero una doctrina errónea” (2013: 12). Los hechos indiscutibles se refieren a la existencia de lexemas que presentan la función gentilicia, es decir, que expresan naturaleza o procedencia, y son un grupo con una doctrina errónea debido a tres razones: 1) no forman un grupo lingüístico, 2) como grupo “postulado” no está incluido en ningún sistema ni incluye miembros exclusivos, 3) no está constituido con argumentos lingüísticos.

Con respecto al tema de la distribución libre de los sufijos gentilicios, como se planteó al inicio, hay algunos trabajos que afirman que la elección del sufijo no se encuentra determinada por ningún factor, tal es el caso de la NGLE (2010: 533): “No es posible prever el sufijo que se elige para formar adjetivos gentilicios con cada nombre de lugar”. Asimismo, Peña (1999: 4361) señala que los sufijos gentilicios son sinónimos o equifuncionales y que estos se encuentran en distribución potencialmente libre o impredecible. Sin embargo, algunos autores estudiosos en la materia han opinado lo contrario, tal es el caso de Sachs (1934: 393-399) que, aunque no es actual, arroja una luz sobre el problema que se plantea en este trabajo, debido a que considera que algunos factores son determinantes en la elección de los sufijos, así como las reglas clásicas, las reglas eufónicas, las particularidades dialectales (sufijos nuevos) y las formas latinizantes. Menciona, por ejemplo, que el sufijo -anu es el predilecto, “pero su ámbito ha sido restringido, ya que este sufijo se añade casi exclusivamente a nombres de lugar terminados en una vocal, y que se refieren, salvo pocas excepciones, a poblaciones situadas en el norte del país” (1934: 394). También plantea que las líquidas favorecen el sufijo -és, que los sufijos -eño y -ero actúan en el mismo territorio (cuya frontera septentrional es la sierra de Guadarrama y sus prolongaciones).

Otro estudio, este sí reciente, es el de García Sánchez (2005: 162), que considera otro factor en la elección del sufijo: la influencia analógica de otros adjetivos gentilicios, especialmente de nombres de ciudades cercanas más grandes, como las capitales o ciudades importantes. Por su parte, Núñez (2004: 1054) extrae ciertos aspectos a considerar en el análisis de la formación de gentilicios ya sean fonéticos o léxicos, así como aspectos extralingüísticos.

Tenemos entonces estos estudios que toman en cuenta factores que favorecen la elección del sufijo gentilicio. En este trabajo no afirmo que existan factores específicos determinantes en la elección del sufijo, lo que planteo es la posibilidad de que la adjunción del sufijo corresponda a ciertas tendencias, establecidas de acuerdo con el análisis de los datos disponibles en la base.

3. Modelo de esquemas rivales

Con el fin de establecer los rasgos característicos en la rivalidad entre esquemas de formación de gentilicios, tomo como base la propuesta de análisis de esquemas rivales presentada por Zacarías (2016a: 33-42). Que consiste en estudiar una serie de factores de suma importancia, tanto estructurales como contextuales. Y con esto intenta describir el fenómeno que ocurre entre esquemas rivales. Este modelo parte de una visión onomasiológica de la morfología que da prioridad al significado sobre la forma, es decir, el análisis de la creación de nuevas palabras se hace a partir de los significados de los procesos formativos (Zacarías, 2016b: 25). Asimismo, reconoce la importancia que tiene la estructura lingüística en la determinación de la productividad de algunos esquemas frente a otros, es decir, en su rivalidad, sin embargo no deja de lado que hay factores no lingüísticos que también influyen al respecto, es por este motivo que hace la distinción entre factores estructurales: categoría de la base, significado de la base, forma de la base, significado del derivado y forma del derivado; y factores contextuales: factor diacrónico, factor diatópico, factor diastrático, factor diafásico y oponibilidad paradigmática. A continuación explico en qué consiste cada uno de ellos:

Factores estructurales. Estos están relacionados con procesos morfológicos, así como con el significado y la distribución. A partir de su análisis es posible hacer una definición de la rivalidad y una descripción de las preferencias de selección de la estructura activa. En este punto, como ya lo mencionamos, tenemos en primer lugar, a la categoría de la base, a partir de su descripción se pueden definir las posibilidades de adjunción que existen en cada esquema de formación de palabras. El significado de la base considera los rasgos semánticos de la base, puede fijar la selección del conjunto de activación. Forma de la base, en este punto deben considerarse las características de la base: terminación, el número de sílabas y la posición del acento, en algunos casos, este factor es el que resuelve la selección. Significado del derivado, si consideramos el significado del derivado, es posible definir la rivalidad, principalmente en los casos en que existen significados similares, de esta manera se pueden distinguir ciertos matices para poder contrastarlos. Forma del derivado, este factor toma en cuenta los siguientes parámetros: la longitud, el número de sílabas, el género y la posición del acento. Puede ser que alguno de ellos sea el que determina la elección del conjunto de activación.

Factores contextuales. Están asociados a las diferentes situaciones discursivas en las que puede darse una expresión lingüística. Factor diacrónico, este factor considera las diferencias entre las palabras derivadas que surgen a través del tiempo. Factor diatópico, se refiere a las influencias que pueden presentarse en los esquemas de acuerdo con el factor geográfico. Factor diastrático, tiene que ver con las diferencias de estrato de la lengua existentes entre los derivados de dos esquemas rivales, por ejemplo, el nivel sociocultural. Factor diafásico, es la diferencia de registros lingüísticos como el correspondiente al habla coloquial. Oponibilidad paradigmática se refiere a la existencia de dos palabras derivadas de esquemas rivales con significados muy parecidos y que pertenecen a distintos paradigmas léxicos.

Es importante mencionar que en este análisis la finalidad no es determinar la productividad sino hacer una descripción de los esquemas y contrastarlos, como ya lo mencioné, con un enfoque onomasiológico. Al respecto, Štekauer, Varela y Kortvélyessy dicen que “la situación general de la nomenclatura en una lengua es el resultado de todos los actos individuales de asignación de nombre que realizan los hablantes en un contexto particular” (2012: 238), por lo que se considera para el análisis de formación de palabras no solo aspectos lingüísticos, sino también los extralingüísticos, como por ejemplo la importancia que tienen los hablantes en el proceso de asignación del nombre de acuerdo con sus conocimientos, sus habilidades, experiencias y creatividad.

Con el análisis descrito pretendo establecer las peculiaridades en los procesos de formación de gentilicios a partir de diferentes sufijos incluidos en la base de Morfolex y así determinar las características que quizá puedan ayudar a identificar alguna tendencia en los hablantes a la hora de formar este tipo de palabras.

4. Análisis

4.1. Presencia de sufijos gentilicios en el diccionario inverso

Considerando los sufijos formadores de gentilicios que la Academia menciona, tomé del Diccionario inverso de la lengua española (Bosque y Pérez, 1987) el total de palabras con cada una de esas terminaciones. En total fueron 2495 palabras, y lo primero que hice fue seleccionar solo aquellas cuya terminación fuera un sufijo. Trabajé con los sufijos que presentaron mayor productividad, estos fueron: -ano, -ino, -eño, -aco, -és, -ense, -eco, -eno, -ero.

Del total de palabras formadas con estos sufijos hice una clasificación por cada uno de ellos de acuerdo con sus posibles significados, con la consideración de que los sufijos que forman gentilicios no son exclusivos de estos y pueden formar otro tipo de palabras. Así establecí el porcentaje que tenía cada una de las posibilidades del sufijo. Para lo anterior tomé las acepciones posibles que tienen estos sufijos tanto del Diccionario de la lengua española (2014) como del Manual de la NGLE (2010). Los resultados se presentan a continuación.

  • -ano/-ana

  • Son siete los posibles significados que tiene este sufijo de acuerdo con las definiciones tanto del Diccionario como del Manual, estas son: gentilicios, derivados de nombres comunes de lugar, derivados de adverbios, derivados de antropónimos, nombres de profesión, nombres de hidrocarburos y “relativo a…”.

  • De 475 palabras con este sufijo en el diccionario, el 60% son gentilicios (michoacano, jamaicano, astorgano). El 17% derivados de antropónimos (horaciano, erasmiano, agustiniano), el 14% relativo a… (pagano, anglicano, microbiano) y el 6% derivados de nombres comunes de lugar (urbano, aldeano, ciudadano) el resto de los sufijos tiene una representación muy baja en los porcentajes.

  • -ino/-ina

  • Tenemos seis posibilidades para este sufijo: gentilicios, derivados de nombres comunes de lugar, derivados de antropónimos, materia o semejanza, valor diminutivo y “relativo a…”.

  • De 262 palabras formadas con el sufijo -ino, el 42% son gentilicios (ginebrino, palestino, granadino), el 28% tienen el significado de relativo a… (dañino, marino, uterino) 12% materia o semejanza (alabastrino, perlino, acerino), 10% palabras derivadas de antropónimos (colombino, gongorino, alfonsino), el 5% valor diminutivo (corcino, palomino, lechuguino) y el 3% derivados de nombres comunes de lugar (capitalino, pueblerino, campesino).

  • -eño/-eña

  • Cinco son las posibilidades de significar que tiene el sufijo -eño: gentilicios, “hecho de o semejante a”, derivado de nombres comunes de lugar, derivado de antropónimos y “relativo a…”.

  • De 182 palabras que lo incluyen, el 62% son gentilicios (guadalajareño, extremeño, salvadoreño). El 23% significan “relativo a…” (trigueño, alcornoqueño, navideño). Los tres restantes tienen un porcentaje de aparición mucho menor.

  • -aco/-aca

  • El sufijo -aco tiene las posibilidades de: gentilicios, valor despectivo y “relativo a…”.

  • El 46% de las palabras que tienen este sufijo significan “relativo a” (maniaco, cardiaco, celiaco). Solo el 31% son gentilicios (austriaco, polaco, eslovaco) y el 23% palabras con valor despectivo (libraco, pajarraco, pataco).

  • -és/-esa

  • Tenemos aquí tres posibilidades: gentilicios, derivados de nombres comunes de lugar y palabras que significan “relativo a…”.

  • Este sufijo representa en la mayoría de las palabras la función de gentilicio, de un total de 149 palabras, el 92% son gentilicios (cordobés, danés, francés).

  • -ense

  • Hay dos posibilidades con este sufijo: gentilicios y “relativo a…”.

  • Aún mayor es la producción de gentilicios que este sufijo tiene, ya que de 244 palabras en el diccionario inverso, el 93% son gentilicios (hidalguense, colimense, cordobense).

  • -eco/-eca

  • Tenemos para este sufijo dos acepciones, la primera es de origen náhuatl y se refiere a gentilicios, la segunda de origen latino que significa “defecto”.

  • Son en realidad pocas las palabras con este sufijo, de un total de 16, el 69% son gentilicios (yucateco, tepozteco, chiapaneco), y solo el 31% designan defectos (patuleco, chueco, enteco).

  • -eno/-ena

  • Tomamos en cuenta tres, ya que son las que aparecieron en el diccionario: gentilicios, numerales ordinales y carburos de hidrógeno.

  • De 54 palabras en el diccionario, el 59% son números ordinales (noveno, septeno, doceno), solo 28% gentilicios (esloveno, damasceno, chileno) y 13% carburos de hidrógeno (queroseno, acetileno, tolueno).

  • -ero/-era

  • Por último, encontramos en el diccionario palabras con este sufijo con tres posibilidades de significación: gentilicios, “lugar donde abunda” y “oficios y utensilios”.

  • Este sufijo es muy productivo en el español, sin embargo, la producción de gentilicios es muy baja. De un total de 1061 palabras solo el 4% son gentilicios (matancero, maracaibero, santacrucero), la mayoría corresponde a oficios y utensilios (azucarero, cabrero, barbero) con el 89%, y solo 7% significan “lugar donde abunda” (hormiguero, basurero, aguacero).

Resultados

Lo que pretendía en esta primera parte del análisis era observar la presencia de gentilicios en el Diccionario inverso… como un indicador de la capacidad que tienen los sufijos para formar este tipo de palabras. Así he podido constatar que los sufijos con función de gentilicios que más aparecen en el diccionario son -ense y -és con 93% y 92%, respectivamente. Sin embargo, al hablar de cantidad y no de porcentajes, vemos que -ense tiene 226 gentilicios, mientras que -és tiene 137, por lo tanto la diferencia es grande.

-eco, -eño y -ano alcanzan el 69%, 62% y 60%, respectivamente, pero en número son 11 gentilicios con el sufijo -eco, 113 con el sufijo -eño y 248 con el sufijo -ano.

Los sufijos -ino, -aco y -eno tienen 42%, 31% y 28%, respectivamente, con un total de 110 gentilicios con el sufijo -ino, 16 con -aco y 15 con -eno.

El sufijo -ero es muy productivo para la formación de palabras, existen en el diccionario 1061, sin embargo, para formar gentilicios su producción es muy baja, con solo 36 palabras que representan el 4% de ese total.

Así podemos concluir que -ense, -ano y -és son los sufijos que tienen una mayor presencia en el Diccionario inverso… como sufijos formadores de gentilicios con un porcentaje y número mayor al del resto, 226 gentilicios con un 93% para el primero, 284 con 60% para el segundo y 137 gentilicios con un 92% para el último.

Las siguientes gráficas nos muestran la información: la primera en cantidades y la segunda en porcentajes.

4.2. Morfolex. Análisis de esquemas rivales

La segunda parte, como habíamos dicho, se desarrolla a partir de una propuesta de análisis de esquemas rivales presentada por Zacarías (2016a), en la cual se analizan los factores estructurales y contextuales para definir cada esquema de formación de palabras. Lo que pretendo con este análisis es describir cada uno de ellos para establecer si existen factores que influyan en las preferencias de los hablantes al formar gentilicios. El análisis se hace a partir de un corpus tomado de la base Morfolex compuesto por 336 palabras con los sufijos: -ense, -eño, -ero, -eco, -ano e -ino. 83 de estas 336 palabras son gentilicios, como puede observarse en la gráfica 1.

De 336 palabras en la base Morfolex

Observamos que el mayor número de gentilicios se crearon a partir del sufijo -ense, estos son 48, en segundo lugar, se encuentran los gentilicios que incluyen el sufijo-eño con 20. Los gentilicios formados con el resto de los sufijos son muy pocos.

Información en porcentajes

De 83 gentilicios el 58% incluye el sufijo -ense, y aquí coincide con los resultados de la primera etapa en el sentido de que -ense es el de mayor porcentaje en la formación de gentilicios.

Aparentemente los hablantes prefieren valerse del sufijo -ense para formar gentilicios, y en segundo lugar del sufijo -eño, los restantes son menos usados.

En un intento por entender los rasgos que hacen de estos sufijos los preferidos de los hablantes, realizaré el análisis de esquemas rivales. Y para ello es necesario tener presente que los factores estructurales revisten una mayor relevancia, por lo que me detendré más en ellos, mientras que los factores contextuales pueden resolver casos particulares de menor importancia en nuestro análisis.

4.2.1. Los factores estructurales

Categoría de la base

La categoría de la base no es un factor que pueda determinar la rivalidad entre los diferentes sufijos formadores de gentilicios, debido a que, como adjetivos de relación, todos los sufijos se adjuntan a sustantivos a los cuales están relacionados. La única peculiaridad es que para formar gentilicios estos sustantivos deben ser específicamente nombres propios de lugar (topónimos).

Significado de la base

En la base Morfolex, la mayoría de los sufijos -ense y -eño se adjuntan a sustantivos que designan lugares (Atizapan→atizapense, Nuevo Laredo→neolaredense, Ecatepec→ecatepense, /Peto→petuleño, Progreso→progreseño, Sisal→sisaleño), por tal motivo, son los que mayor producción de gentilicios tienen, ya que para formar un gentilicio la base debe ser un topónimo. En cambio, el resto de los sufijos tiene una baja producción de gentilicios; se puede observar en Morfolex que las bases a las que estos se adjuntan tienen otros significados, como antropónimos para los casos de -ano e -ino (Velarde→velardeano, Andrés→Andresino) y sustantivos comunes en el caso de -ero (agave→agavero, carnaval→carnavalero).

Forma de la base

En Morfolex se puede observar que el sufijo -eño se adhiere a palabras agudas (en su mayoría) de dos y tres sílabas que presentan el fonema lateral alveolar sonoro /l/. Sobre todo en los topónimos mayas de Yucatán (Sisalsisaleño, Motul→motuleño, Conkal→conkaleño, Kinchi→kinchileño, Akil→akileño).

El sufijo -ense parece no tener restricciones con ningún tipo de palabra, se adjunta tanto a palabras graves, como agudas, de dos, tres y cuatro sílabas o palabras compuestas (arcelense, panabense, tipexhualense, miguelhidalguense).

Significado del derivado

Se destaca el hecho de que el sufijo -ero, de acuerdo con la información en Morfolex, forma mayormente adjetivos que traen consigo el rasgo de oficio, así como el de utensilios, su aplicación en el contexto de gentilicios es muy escasa (condesero, villero, mayamero).

Forma del derivado

Es muy relevante el hecho de que el sufijo -ense no tiene moción de género, es decir, no marca distinción de género (atequense, matamorense, tultitlense). El número de sílabas no es importante a la hora de la elección, ya que de acuerdo con los datos en la base, aparecen derivados de tres sílabas (juarense), de cuatro (tijuanense), o de cinco (tlalnepantlense).

4.2.2. Los factores contextuales

Factor diacrónico

Podemos considerar el hecho de que el sufijo -ense viene del latín -ensis. Por lo tanto se encuentra en el sistema del español desde hace mucho más tiempo que el sufijo -eco, que es de origen náhuatl. Es posible que sea este el motivo de que, a pesar de ser una opción en México, no sea tan representativo en la producción de gentilicios.

Factor diatópico

La única peculiaridad que encuentro en este punto es que las ciudades del sur de México con nombres mayas son las que más forman gentilicios con -eño (izamaleño, dzemuleño, petuleño, tizimileño). Consideramos que influye el hecho de que varias de esas ciudades incluyen el fonema lateral alveolar sonoro /l/, que habíamos ya planteado como un posible elemento determinante en la adjunción de este sufijo (izamaleño, conkaleño, motuleño).

Factores diastrático y diafásico

En este caso, es posible que -ero tenga valor despectivo como en condesero, villero, pueblero. Esto puede deberse al rasgo de aplicación de este sufijo a oficios y utensilios que mencioné en el factor que corresponde al significado del derivado. Así podemos observarlo en el siguiente contexto:

En vez de replicar la exitosa experiencia de Polanco, vecinos de colonias como Anzures, Condesa y Roma quieren “discutir” el tema. Y comienzan buscando historias remotas (¿cómo fue que llegamos a tener tanto negocio condesero?, se cuestionan por ejemplo) en vez de decidirse a dar el primer paso aplicando una solución ya probada para combatir el secuestro de las calles (Salvador Camarena, México: La Razón, 11 de enero 2013, p. 12).

Oponibilidad paradigmática

En la base Morfolex tenemos solo un caso de dobletes, es decir, palabras derivadas a partir de procedimientos rivales que tienen un significado ligeramente diferente, este se observó en el sufijo -ino, el cual no representó una productividad elevada, sin embargo lo menciono en este punto para ejemplificar el caso de oponibilidad paradigmática: tenemos para el municipio de San Pedro Garza García (Nuevo León) dos gentilicios, sampedrino y sampetrino.

Resultados

En la base de Morfolex las palabras formadas con el sufijo -ense se refieren a gentilicios como atizapense (Atizapan), torreonense (Torreón), tijuanense (Tijuana), y representan el 87% del total de palabras formadas con este sufijo, mientras que el restante 13% son palabras que indican relación como boquense (referente al club Boca Juniors de futbol) y pastorense (referente a los tacos al pastor). Estos datos me llevan a la conclusión de que el sufijo -ense es el más usual en México. Los hablantes lo toman de manera predeterminada cuando necesitan formar un gentilicio, y el factor determinante puede ser el hecho de que no presenta la flexión de género femenino.

A manera de resumen, presento una definición para los sufijos -ense y -eño, que incluye los rasgos más relevantes obtenidos del análisis.

-ense

Del lat. -ensis. Sufijo. Forma gentilicios al adjuntarse a topónimos, sin restricciones formales: arcelense (Arcelia, Guerrero), panabense (Panabá, Yucatán), miguelhidalguense (delegación Miguel Hidalgo). No presenta moción de género. Es el sufijo más productivo en el español de México.

-eño

Del lat. -ineus. Sufijo. Forma gentilicios al adjuntarse a topónimos que incluyan, preferentemente, el fonema lateral alveolar sonoro /l/: alvaradeño (Alvarado, Veracruz), huatulqueño (Huatulco, Oaxaca). De mayor uso en la península de Yucatán (sisaleño, motuleño). Junto con el sufijo -ense es el más productivo en el español de México.

4.3. Análisis de factores en encuestas

Con el fin de corroborar los resultados obtenidos en los apartados anteriores, presento el análisis de factores, correspondiente a los datos que obtuvimos en una encuesta aplicada a 19 personas. Esta incluyó 20 nombres de lugares inventados, o muy poco conocidos. A los encuestados se les pedía indicar el gentilicio adecuado a cada topónimo.

En esta encuesta, los sufijos más usados para formar gentilicios fueron -ense y -eño, con un total de 132 y 84 ocurrencias, respectivamente.

Para realizar el análisis, procuré que los nombres de lugar propuestos tuvieran ciertas características, como que incluyeran el fonema lateral alveolar sonoro /l/, así como dar nombres de algunas localidades de la península de Yucatán, como una predisposición a la elección del sufijo -eño.

En el siguiente cuadro podemos observar los 20 nombres de lugar que aparecen en la encuesta, ordenados en columnas de acuerdo con el porcentaje que resultó más alto en su formación.

-eño -ense
Abalá Tlahualillo
Conkal Taniche
Sacalum Cuyoaco
Codril* Tubutama
Motul Tunkás
Tolimán Madelgo*
Bokobá
Champotón
Zimapán
Coeneo
Chila
Ramolán*
Salajana*
Malumba*

Pude observar que los topónimos que se formaron con el sufijo -ense son palabras de dos, tres y cuatro sílabas, casi todas graves (Tubutama, Madelgo, Salajana), otras más son agudas (Tunkás, Champotón, Zimapán). En realidad, parece no haber rasgos especiales en las bases que se puedan relacionar con la elección del sufijo.

Respecto al sufijo -eño, las bases con las que se formaron los gentilicios son topónimos de dos y tres sílabas, agudas, y la mayoría incluye el fonema lateral alveolar sonoro /l/, además de que casi todas son entidades ubicadas en la península de Yucatán (Abalá, Conkal, Motul).

Resultados

Los resultados del análisis de factores en los datos de la encuesta coinciden con los dos análisis anteriores en cuanto a que los sufijos de mayor uso en la formación de gentilicios son -ense y -eño. Asimismo, observo que parece haber una distribución amplia en la adjunción el sufijo -ense: palabras agudas y graves con variabilidad en el número de sílabas.

También he podido reafirmar los resultados sobre el sufijo -eño; como vemos, la mayoría de los topónimos incluyen el fonema lateral alveolar sonoro /l/, y la gran mayoría de estos son municipios del estado de Yucatán.

5. Conclusiones

Son dos las observaciones de mayor relevancia en nuestra investigación. La primera de ellas se enfoca en el sufijo -ense, ya que en la actualidad es el más productivo debido a que tiene menos restricciones, es el de mayor ocurrencia en las tres fases del análisis que elaboré (gentilicios en el Diccionario inverso, Morfolex y encuestas), evidentemente los hablantes tienen preferencia hacia este sufijo. También es el único de los sufijos gentilicios que no presenta moción de género, creemos que este factor es determinante, en cierta medida, en las preferencias de selección del sufijo que tienen los hablantes al formar gentilicios, parece que se prefiere no hacer distinción. Por su productividad en la base, podemos decir que es el sufijo preferido, además de no tener restricciones con ningún tipo de palabras. Este resultado concuerda con el obtenido por Núñez (2004), cuyo trabajo documentó tres sufijos predominantes en la formación de gentilicios, estos son -ense, -eño y -ano, de los cuales -ense es el que mayor porcentaje representa en el territorio español.

De igual importancia es el hecho de que el sufijo -eño aparece en palabras en donde encontramos el fonema lateral alveolar /l/. Esto lo vuelve más específico para ciertas palabras. Para este sufijo, una restricción diatópica relevante es que la mayoría de los gentilicios documentados en la base Morfolex pertenece al territorio de Yucatán.

Finalmente, como factor diatópico, consideramos que, de acuerdo con los datos de Morfolex, en el español de México se usan ciertos sufijos para formar gentilicios, que podrían ser distintos a los que se emplean en España (en cuanto a las preferencias), como lo observamos con el sufijo -és en el Diccionario inverso, en donde se reflejó una productividad bastante elevada, mientras que en Morfolex no encontramos ningún caso. Esto podría explicarse diacrónicamente, ya que en el diccionario aparecen gentilicios en desuso como finés (Finlandia) o siamés (de Siam, hoy Tailandia), mientras los datos de Morfolex son actuales. Así, por ejemplo, Herrera Santana (2016: 196) habla de una vitalidad extraordinaria en cuanto a la función gentilicia para el sufijo -ero ya que en su trabajo existen 1300 gentilicios y seudogentilicios, sin embargo, en mi investigación la producción de gentilicios con este sufijo es muy baja como lo vimos en las dos partes del análisis. Desde mi punto de vista, habría que analizar cuáles son esos seudogentilicios a los que se refiere, y su porcentaje de producción con respecto a los gentilicios formados con -ero, ya que, en muchas ocasiones, al hablar de seudogentilicios estamos hablando de apodos, lo cual podría apoyar nuestra postura en cuanto al valor despectivo de este sufijo.

He mostrado que sí existen factores que determinan la selección, no parece haber una distribución libre como afirma la Academia, sino una preferencia marcada por el sufijo -ense al formar gentilicios en el español de México. Así, la metodología de esquemas rivales me ha permitido un acercamiento onomasiológico, lo que redundó en una mejor descripción de los gentilicios.

BibliografíaConsulta electrónica
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Se trata de una muestra de los 83 gentilicios que tomamos de Morfolex. El encabezado que indica el sufijo también indica entre paréntesis el total de gentilicios formados con cada uno de ellos.

-ense (48) -ino (3) -ero (3) -eco (4) -ano (5) -eño (20)
Atizapense Sampetrino Condesero Putleco Zapopano Deefeño
Atlacomulquense Sampedrino Mayamero Acatleco Meridano Petuleño
Apodaquense Villero Juchiteco Coyoacano Progreseño
Arcelense Tonalteco Vallesano Tekaxeño
Boquense Chimalhuacano Sisaleño
Guzmanense Izamaleño
Santiaguense Tizimileño
Santacatarinense Conkaleño
Catarinense Cabeño
Metepequense Dzemuleño
Huixquiluquense Teticeño
Akileño

Figuras:
De 336 palabras en la base Morfolex
Información en porcentajes
Tablas:
-eño -ense
Abalá Tlahualillo
Conkal Taniche
Sacalum Cuyoaco
Codril* Tubutama
Motul Tunkás
Tolimán Madelgo*
Bokobá
Champotón
Zimapán
Coeneo
Chila
Ramolán*
Salajana*
Malumba*
Historial:
  • » Recibido: 06/12/2016
  • » Aceptado: 14/02/2017
  • » Publicación impresa: 2017Jul-Dec

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Anuario de Letras. Lingüística y Filología, volumen 9, núm. 1, año 2021, enero-junio de 2021, es una publicación semestral editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, a través del Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205. URL: https://revistas-filologicas.unam.mx/anuario-letras/index.php/al/index, e-mail: anudelet@unam.mx. Editor responsable: Mtra. María del Refugio Campos Guardado. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2018-020113394100-30; eISSN: 2448-8224, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número, Mtra. María del Refugio Guardado Campos, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205, fecha de última modificación, 20 de enero de 2021.

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