Estrategias y mecanismos de atenuación en PRESEEA-Puebla: Instrucción educativa baja
Resumen

En el marco del proyecto-PRESEEA, la atenuación se estudia como fenómeno sociovariable. El objetivo de este artículo es presentar los resultados del análisis de las estrategias y los mecanismos lingüísticos de atenuación empleados en seis conversaciones de PRESEEA-Puebla, realizadas a personas de instrucción educativa baja. El artículo se organiza en dos apartados: en el primero se ejemplifican los mecanismos de atenuación, organizados por estrategias cognitivo-comunicativas, a partir de la tipología propuesta por Albelda y Cestero (2011) y posteriormente se describe su uso según las variables sociales sexo y edad. La atenuación se registró en el 46.74% de los turnos de habla analizados.

Abstract

The PRESEEA project studies attenuation as a social-variable phenomenon. This paper presents the analysis of attenuating devices and mechanisms in six interviews from low sociocultural level speakers taken from PRESEEA-Puebla. Firstly, I exemplify attenuating devices and strategies organized according to the typology of Albelda y Cestero (2011), and then I present a description of their use according to the social variables of sex and age. These findings show that in 46.74% of the speech turns there are mitigation.

Keywords:
    • attenuating devices;
    • attenuating strategies;
    • sociopragmatics.
Palabras clave:
    • estrategias de atenuación;
    • mecanismos de atenuación;
    • sociopragmática.

1. Introducción

El presente estudio pretende dar cuenta de los procedimientos de atenuación en el Corpus sociolingüístico del español de Puebla (PRESEEA-Puebla),1 y se inserta en un proyecto mayor cuyos lineamientos se establecen en la Guía de Estudios de la Atenuación en los corpus PRESEEA.2 En este artículo presento un acercamiento exploratorio al fenómeno a partir del estudio de estrategias y mecanismos de atenuación lingüística, con base en la propuesta de Albelda y Cestero (2011), en 6 entrevistas a personas con instrucción educativa baja (máximo 6 años de estudio formal): 3 hombres y 3 mujeres; 2 hablantes de cada generación (generación 1: de 20 a 34 años; generación 2: de 35 a 54 años; y generación 3: de más de 55 años).

El objetivo del proyecto coordinado es “estudiar la atenuación verbal desde un enfoque sociolingüístico, pragmático y discursivo, atendiendo tanto a su forma de producción como a su función, a través del análisis pormenorizado de todas las dimensiones variables que inciden en su uso” (Cestero, 2012: 234). Tal como lo marcan las pautas metodológicas preestablecidas, analicé 30 minutos de cada entrevista (del minuto 10 al 40), con base en el audio original y las transcripciones; la unidad de análisis es el acto de habla (véase Albelda, et al., 2014) y únicamente estudié las realizaciones del entrevistado.3 Cuando en un mismo acto de habla se presenta el uso reiterado del mismo mecanismo lingüístico, sólo se contabiliza una vez.

2. La atenuación lingüística: estrategias y mecanismos lingüísticos

Al igual que Albelda y Cestero, entiendo que “la atenuación es una estrategia pragmática al servicio de la comunicación mediante la que se pretende minimizar el efecto de lo dicho o lo hecho. Puede afectar diversos elementos del proceso comunicativo: al mensaje, al oyente o a la relación entre ambos” (2011: 13). Cuando la función de la atenuación es minimizar el contenido proposicional (“lo dicho”), se clasifica como atenuación de dictum; cuando incide en la fuerza ilocutiva (“en el decir”), de modus; y cuando, al mismo tiempo, afecta al contenido proposicional y la fuerza ilocutiva, de modus y dictum.

De las mismas autoras retomo la taxonomía de 9 tácticas o estrategias de atenuación, esto es, un esquema de acciones cognitivas y comunicativas que realiza el hablante al atenuar, y de 24 mecanismos que emplea para conseguir dichas estrategias. Al igual que Albelda y Cestero, no considero que se trate de una nómina cerrada, sino de una guía para el analista. Además, los recursos lingüísticos enlistados deben estudiarse en el contexto de cada situación comunicativa, puesto que un mismo mecanismo puede cumplir más de una función; por ello es necesario recuperar lo más ampliamente posible el contexto de la enunciación y tomar en cuenta el mayor número de factores semánticos y pragmáticos para el análisis. Por otra parte, el núcleo de la propuesta que sigo se basa en la descripción de la atenuación en comunidades españolas de habla, por lo que será importante identificar y describir recursos y unidades léxicas propias de otras comunidades (o al menos más usadas en una que en otra); por ejemplo, para el español de México expresiones como lo que es, (ah)ora sí (que)4 y es (así) como.

A continuación reproduzco la tipología de Albelda y Cestero (2011), ejemplificándola con datos propios de PRESEEA-Puebla:5

I. Minimizar o difuminar la cantidad o cualidad

  • 1. Modificación morfológica interna, especialmente el uso de sufijos diminutivos:

  • (1) E: eh ¿qué programas son los que ve más?

  • I: pues me gustan mucho las novelas/ pero pues así que esté yo pegada diario diario así/ no/ en ratitos cuando tengo oportunidad las veo/ también [PUEB_M11_019: 309-310]6

  • 2. Modificación morfológica externa mediante cuantificadores o modificadores (un poco, aproximadamente, más o menos, algo así, no mucho, no tanto, etc.). Puede tratarse de minimizadores (2), aproximativos (3) o difusores significativos (4):

  • (2)E: mjú/ y esa época fue…

  • I: pues fue un poquito difícil porque estábamos muy jóvenes y// inexpertos <~inespertos> y estábamos <~tábamos> aprendiendo todo (risa) [PUEB_M21_055: 337-338]

  • (3)E: ajá/ ¿y tú qué tal sabes bailar?

  • I: pues <~ps> más o menos ¿eh? no/ sí casi no/ pero sí [(risa)] [PUEB_H11_001: 880-881]

  • (4)E: sí pues <~pus> yo no conozco muchas

  • I: pues <~pus> mira yo hasta ese momento/ te digo eso ese trabajo que tuve pues <~pus> tiene/ yo creo que men- no menos de medio año que lo dejé/ o sea no tiene también mucho la verdad es que no tiene mucho/ pero este <~este:> sí era como ser observador ¿no? yo ponía la música pero/ como ya sabía yo poner la música y los aparatos y todo pues <~pus> era de <~de:> ahí está programado y yo quiero ir pues <~pus> quiero ir con las chicas/ quiero ver qué es lo que hacen/ cómo cómo se acercan al cliente y todo [PUEB_H31_019: 329-330]

  • 3. Selección léxica de unidades con una carga semántica más suave: lítotes (5), eufemismos (6), extranjerismos y onomatopeyas:

  • (5) E: ¿y cuando ya no llegue a haber?

  • I: pues <~pus> hay que buscarle

  • E: pero siempre hay ¿no <~no:>?/ en…

  • I: bueno para nosotros en ese tipo de aspecto pues sí/ más el que es <~es:>/ ora sí que el que sabe de los <~los:> de las dos de las dos cosas/ pues <~ps> no es no es difícil encontrar trabajo [PUEB_H11_001: 254-257]

  • (6) E: también las muchachonas ¿no?/ que andan por ahí/ [las]

  • I: [sí] pero

  • E: [prostitutas] ¿no?

  • I: pues <~ps> ésas son/ ésas son de ahí de la 22/ todas ésas son

  • E: sí [todo eso]

  • I: [de por ahí]/ de ahí para arriba/ pues <~ps> solamente/ el barrio del Tambor <~tambo:r> [PUEB_H11_001: 818-823]

II. Rebajar la aserción expresándola en forma de duda o incertidumbre7

  • 4. Empleo de verbos o adverbios modales (creer, parecer, imaginar, ser posible que, quizá, tal vez, a lo (la) mejor, etc.). Pueden ser de creencia o pensamiento (7), duda (8) o probabilidad (9) como:

  • (7) I: pero te digo o sea de hecho pues <~ps> como que ya orita volver a regresar pues <~ps> ya no/ y más que creo que ya hasta se juntó/ [pues <~ps> menos]

  • E: [(risa)] no pues ya ni modo

  • I: por lo que yo me enteré/ o sea de hecho por lo que yo me enteré/ que ya es juntada

  • E: mjú

  • I: me dijo su mamá que/ casi al mes/ a los dos meses que nos dejamos/ se juntó [PUEB_H11_001: 626-630]

  • (8) E: ¿las posadas ya no las celebran?

  • I: a- o- ahorita en la actualidad que que yo sepa no/ parece que ya no ya no hacen ma- cuando yo estaba pequeñita sí todavía me tocó/ como dos años o tres/ que yo recuerde sí se hacían este/ posadas/ eran muy bonitas [PUEB_M11_019: 428-431]

  • (9) E: ¿qué piensas ahora de los movimientos sociales que se están dando?/ bueno con los jóvenes que se levantaron

  • I: mm/ pues pienso que este/ pues que es una forma igual y de expresarse ¿no?

  • E: sí

  • I: que ellos no están de acuerdo/ a la mejor alguien lo tiene que hacer por otros también

  • E: sí

  • I: si ellos lo dicen a la mejor pues/ pues <~ps> es por algo ¿no? o igual como yo le digo/ en lo personal pues no me gustó/ a lo mejor ellos igual también [PUEB_M11_019: 604-609]

  • 5. Verbos, adverbios o estructuras verbales que expresan incertidumbre (10), fingimiento de ignorancia (11), incompetencia (12); por ejemplo, no creer, no saber, no estar seguro de:

  • (10) E: y ya no te piensas juntar otra vez/ ¿sí?

  • I: pues <~ps> no creo ¿eh?/ o quién sabe/ ahí el tiempo lo dirá (risa) [PUEB_H11_001: 481-482]

  • (11) E: ¿qué son los huehues?

  • I: pues son <~son:>/ bueno son señores/ <a la> pero ya participan ahora creo que ya hasta niños niñas

  • E: mjú

  • I: a lo mejor hasta señoritas/ se visten o sea tienen unos trajes este/ pues yo pienso que típicos no sé de diferentes partes a la mejor/ y este/ bailan/ se ponen sus máscaras/ bailan [PUEB_M11_019: 553-556]

  • (12) I: […] pues yo no no sé cómo llamarle a mi esposo/ irresponsable/ no no no sé/ pero de inmediato/ cada año/ tuve mis niños/ una la/ la mayor nació en el cincuenta y seis/ mi segundo hijo en el cincuenta y siete/ mi otro hijo en el cincuenta y nueve/ la otra en el sesenta/ y ya llegando al sesenta sí ya fue al sesenta y tres y así/ ya un poquito/ ya más/ pero así me llené de niños [PUEB_M31_091: 28]

III. Desfocalizar los elementos de la enunciación: personal o temporal

  • 6. Impersonalización del sujeto sintáctico o semántico de un acto de habla mediante el uso de pronombres impersonales como se, uno, generalizador, nosotros inclusivo y la consecuente modificación de la conjugación verbal (13-15). Es común que el uso de este recurso presente alternancia y reformulación de distintos sujetos gramaticales incluso dentro del mismo turno (15):

  • (13) I: pues <~ps> más que nada a eso voy nada más/ a conocer las ciudades/ y eso/ porque/ trabajar no pues <~pus> sí también se trabaja ¿no?/ se gana uno más/ fuera <~fueras> pero// pero pues sí/ hay que ir a conocer/ [PUEB_H11_001: 206]

  • (14) E: ¿y cómo era la tradición de ir a pedir calaverita?

  • I: pues era bonita sí/ era ir bueno este por aquí cerca con los vecinos/ ir a pedir calaverita/ ir a cantarles/ ya te regalaban una fruta un dulce un pan lo que tuvieran [PUEB_M11_019: 461-462]

  • (15) E: sí

  • I: ya posteriormente pues eh estuvimos este/ estuve trabajando este/ eh/ otr- me fui como <~como:>// otro <~otro:> como <obi> a la mejor podíamos decir en una <~una:> en una <~una:> empresa que era <~quera>/ de una pulquería de B y pues ahí nos/ me fui a trabajar como/ como supuestamente como mecánico pero no como mecánico [PUEB_H31_073: 322-323]

Otro recurso es el empleo de estructuras lexicalizadas de despersonalización de origen deíctico (por lo que dicen, según cuentan, por lo visto, al parecer, supuestamente):

  • (16) E: y ¿por qué lo encerraron?

  • I: pues supuestamente lo <~lo:>/ lo acusaron porque andaba matando al <~a:l>/ este chavo que te digo/ el policía/ pero pues <~ps> él ni le pegó/ él ni estaba ese día

  • E: no manches ¿y por eso lo encerraron?

  • I: ya está <~está:>/ aventando casi un año [PUEB_H11_001: 422-425]

  • 7. Impersonalización mediante la apelación a causas externas como origen de lo aseverado.8

  • 8. Impersonalización mediante la evidencialidad a partir del uso de estructuras o marcadores discursivos que inciden en la franqueza de lo dicho (sinceramente, francamente, la verdad, para ser honesto, etc.) como en (17) y (18):

  • (17) I: yo pienso que/ todo gobierno pues/ tiene que robar un poco/ francamente/ a la mejor unos unos más descarados más cínicos que otros/ pero todo go- o sea todo que que quiere llegar al gobierno es porque quiere algo [PUEB_M11_019: 614]

  • (18) E: y en el centro ¿nunca has ido a la <~la:> Semana Santa?

  • I: no nunca he ido la verdad

  • E: no

  • I:la verdad nunca hemos ido [PUEB_M11_019: 485-488]

  • 9. Utilización o simulación del estilo directo para expresar la propia opinión mediante expresiones del tipo yo decía o yo pensaba, como en (19) y (20):

  • (19) I: entonces cuando yo llego a Puebla/ veo la casa de mi mamá con mucha luz pues imagínate qué/ ¡qué cambio! ¿no?/ y luego/ llego y mi mamá luego luego me pone de zapatos/ me compra mis zapatos me compra mi ropa/¡carambas! pues/ yo decía (riendo) “¡qué bonito!” ¿no?/ [PUEB_M31_091: 10]

  • (20) E: es difícil ¿no?

  • I: pues yo creo que <~que:>/ cuando te gusta o tienes entusiasmo o más bien/ la necesidad te hace aprender

  • E: sí <~sí:>

  • I: y le llegas a tomar cariño/ entonces es cuando/ [dices]

  • E: [sí <~sí:>]

  • I: “órale”/ a mí <~mí::>/ cuando llegué a entrar/ yo decía que no iba servir en eso porque/ jamás en vida había yo hecho nada ¿no?/ pero la misma gente me dio confianza [PUEB_M21_055: 429-434]

  • 10. Modificación temporal del verbo (21) y (22). Generalmente la dislocación se realiza por el empleo del copretérito, del pospretérito o del pasado por el presente, pero pueden darse otros casos como el uso del presente histórico:

  • (21) E: [¿cómo] eran los camiones entonces?

  • I: los camiones nada más tenían una/ como banca en todo el rededor/ entonces si eras chaparrita como yo/ pues no alcanzaba yo a agarrarme de ningún lado/ y/ imagínate/ llegué de mi pueblo/ me suben a un camión de esos/ no hay dónde me agarre/ pues sí era muy difícil usar esos camiones/ mucho/ porque/ pues ¿qué hacías?/ pues te agarrabas (riendo) ya pegadito de las ventanas porque no tenían/ tenían sus tubos para agarrarse pero pues yo nunca llegaba yo/ entonces <~tonces> me daba mucho trabajo [PUEB_M31_091: 7-8]

  • (22) E: qué bueno qué bueno// y este <~este:>// y ya después cómo/ ¿cómo cambió su vida?/ qué qué ¿qué siguió después de la secundaria? ¿qué hizo usted?

  • I: pues/ después de la secundaria fallece mi mamá/ este <~este:> pues dejo los estudios/ y pues <~pus> la vida da da un cambio totalmente ¿no? porque ya no puedes estudiar/ y pues te tienes que buscar un trabajo o tienes que buscar la manera de sobrevivir/ entonces pues este pues <~pos> ahí de de peón de albañil de lo que te dan porque pues <~pos> no no tienes la edad suficiente como para entrar a una escuela ¿no? ni los estudios competentes/ entonces pues <~pos> este pues <~pos> ahí de de albañil de/ de pintor de lo que nos cayera/ ahí anduvimos trabajando [PUEB_H21_037: 175-176]

IV. Acotar o restringir lo dicho (la opinión, la aserción, la petición)

  • 11. Mecanismos que acotan la opinión a la propia persona que la expresa (yo digo, en mi opinión, que yo sepa, etc.):

  • (23) E: pues es mucha responsabilidad ¿no? las [tanto trabajo y las]

  • I: [pues <~ps> vieras que] que no es tanta responsabilidad/ o sea para mí no se me hizo responsabilidad mi esposa y mis hijos o sea de hecho/ pues/ tienen todo [PUEB_H11_001: 621-622]

  • (24) I: pero digo sí estábamos un poco/ más organizados yo pienso porque digo a resumidas cuentas/ aunque no lo vivimos pero nos lo imaginamos

  • E: sí

  • I: ¿verdad <~verá>? porque a resumidas cuentas/ la situación/ pues <~pues:> es para <~para:>/ para <~pa> ponerse a pensar ¿no? de decir/ que la <~la:> la situación no era <~era:>/ no sé <~sé:> cómo la puedan ver pero yo le veo desde mi punto de vista/ de que <~que:>/ también/ sa- ora sí que la <~la:> estando nuestra patria po- sabíamos defendernos [PUEB_H31_073: 124-126]

  • 12. Restricción del acto de habla mediante construcciones sintácticas condicionales, concesivas o temporales (si no me equivoco, si no te importa, si te parece bien, si (tú) quieres, a menos que, cuando te parezca bien, etc.):

  • (25) E: […] y ¿por qué te pegaron allá arriba?/ bueno si se puede saber (risa)

  • I: para <~pa> nada más llegaron así de <~de:>/ de momento y ya/ ora sí como que “qué onda pues <~ps> ora qué”

  • E: ajá

  • I: “tan siquiera avisen” (risa) [PUEB_H11_001: 363-366]

  • (26) E: la casa del Deán/ si no me equivoco/ está en la [16]

  • I: [mjú] pero no me acuerdo dónde era/ o la Casa del Alfeñique/ que tiene los dulcecitos ésos/ los alfeñiques/ me gustan muchos los dulces típicos/ más las/ tortitas de Santa Clara/ los camotes no me gustan/ (risa) ni los borrachitos/ me gusta la/ el rompope de piñón/ la cremita de piñón/ mm/ las glorias aunque no son originarias de aquí/ no ¿te gustan también? [PUEB_M21_055: 151-152]

V. Justificar

  • 13. Justificaciones y excusas de lo dicho o del decir (27). Algunas de ellas se dirigen a la propia acción del “decir” e incluyen fórmulas estereotipadas (es que, lo que pasa es que, (se) puede decir, etc.), como en (28):

  • (27) I: se acabó el grupo de rock (risa)

  • E: sí ya no/ ya no siguió

  • I: ya no siguió y no el/ no es que no haya <~haiga> querido o que no haya <~haiga> tenido ganas de seguir/ lo que pasaba es que siempre pues este/ como estábamos limitados en/ económicamente pues siempre estábamos buscando la manera de/ ganarnos un centavo ¿verdad <~verdá>? [PUEB_H31_073: 306-308]

  • (28) E: ¿qué se les canta?

  • I: eh (risa) este ¿cómo se le llama?/ no pues <~pus> una como letanía ¿no? puede decirse [PUEB_M11_019: 463-464]

  • 14. Empleo de una comparación como forma de justificación:

  • (29) E: mjú ¿y entre ellos se llevaban…?

  • I: sí <~sí:>

  • E: [mm]

  • I: [eh] como todos ¿no? o sea/ luego empezaban/ mi mamá lo regañaba porque no iba a comer luego o porque <~porque:>/ este <~este:> no le hacía caso/ mi papá “no te enojes” y la empezaba a vacilar y ya [PUEB_M21_055: 179-182]

  • 15. Marcadores discursivos que presentan una consecuencia lógica (entonces, en consecuencia, pues, pues bien, por (lo) tanto, por eso):

  • (30) E: ah pues <~ps> te la pasas bien ¿no?

  • I: sí pues <~ps>/ es que te digo de que <~que:>/ o sea/ como yo siempre me ha gustado salir// por eso de hecho yo creo con mi esposa ya no nos entendimos porque casi todo el tiempo andaba yo fuera <~fueras> [PUEB_H11_01: 508-509]

  • (31) I: a pasear un domingo/ no más bien el centro no lo conocía de niña

  • E: ah

  • I: o sea precisamente yo pienso que por eso porque como mi mamá murió mi papá prácticamente me dejó/ pues mi abuelita se ocupaba más bien pues <~pus> de dar- alimentarme yo creo que de sacarme a pasear o igual a lo mejor no no tenía no le alcanzaba para sacarme a dar una vuelta [PUEB_H11_019: 86-88]

VI. Corregir y reparar

  • 16. Marcadores del discurso atenuantes correctores que se usan para minimizar la disconformidad dialógica o para atenuar y proteger la propia imagen monológicamente (bueno, o sea, pues, etc.):

  • (32) I: sí en esas obras pues <~pus> ha habido muchos muertos <~muer:to:s:>

  • E: sí ¿verdad?

  • I:o sea de hecho de por sí tienen que t-/ un puente tiene que llevar muertos o sea de hecho tiene que llevar muertos

  • E: ay ¿por qué dices eso? (riendo)

  • I: porque si no se caen <~cain>

  • E: ¿a poco <~a po:co:>?

  • I: si no les dejan almas ahí se caen <~cain>/ se caen <~caén> los puentes/ o sea a mí me ha tocado ver todo eso/ más cuando nos vamos fuera <~fueras> [PUEB_H11_001: 277-283]

  • (33) E: […] sí aprendió a hacer cosas ¿no?

  • I: sí/ y luego trabajé como/ como un año/ este haciendo estructuras bueno de ayudante ¿no?/ ahí fue donde aprendí a soldar/ y este pues haciendo estructuras

  • E: mjú

  • I: estructuras para naves [PUEB_H21_037: 255-258]

  • 17. Empleo de elementos paralingüísticos como mecanismos de atenuación, principalmente la risa:

  • (34) E: mjú/ y<~y:>/ ¿y dónde conoció a su/ a su [esposo?]

  • I: [¿a mi esposo?] eh <~e:h>// por/ por su hermana/ íbamos en la escuela y ya saliendo nos dimos/ le di a este/ o sea el último año y ya nos/ conocí a su hermana y después como iba yo a su casa/ pues <~pus> ahí conocí a/ a mi esposo y así empezamos/ de chamacos

  • E: mjú

  • I: y pues ya/ nos tuvimos que casar (risa)

  • E: (risa)

  • I: a fuerza (risa) [PUEB_M21_055: 295-300]

  • 18. Petición de disculpas ante una interrupción, una información negativa para el oyente, una pregunta, la solicitud de un favor, etcétera. En (35), por ejemplo, el informante se disculpa ante el traslape:

  • (35) E: [¿y se gana bien?]

  • I: [sí es algo que…] ¿perdón?

  • E: ¿se gana bien? [PUEB_M21_055: 491-493]

VII. Realizar concesiones

  • 19. Movimientos concesivos para minimizar la disconformidad dialógica o para atenuar y proteger la propia imagen monológicamente (sí pero, no pero, de acuerdo aunque, sin embargo):

  • (36) I: sí/ no/ y nos tocó en tiempo de aguas ese día/ y ahí ya el aguacero encima de nosotros y no te vas hasta que acabes todo

  • E: ¿y a poco no es peligroso?

  • I:pues sí pero pues <~pus> ahí no <~no:>/ no ven eso/ o sea a ellos les urgía terminar y ya [PUEB_H11_001: 273-275]

  • (37) E: pero pues bueno si sirve para entrar

  • I:pues sí/ pues sí pero pues es lo que te digo y lo que tú acabas de decir ¿no? pues <~ps> es una pelea del-/ desleal ¿no? [PUEB_H21_037: 429-430]

  • (38) E: ¿dónde estaba el taller de costura?

  • I: ese taller estaba en la 5 Norte/ número no me acuerdo pero era por donde/ es La Merced// había un tallercito de costura y ahí trabajaba yo// y ahí conocí/ a mi esposo// y ya// pues no recuerdo exactamente pero a la mejor trabajé/ dos años porque/ dos tres años así que iba en un taller en otro/ otro cosí en otro taller que estaba eh aquí en Xonaca <~shonaca>/ también vine a coser ahí/ y/ total que <~que:> en ese tiempo/ pasé por tres talleres/ y ya de un taller de ésos ya/ pues ya me casé/ contra la voluntad de mi mamá porque mi mamá (riendo)/ nunca <~nun:ca>/ aceptaba a mi esposo/ pero bueno/ ya/ yo creo que así tenía que ser/ y ahí se acabó mi vida de <~de:>/ de soltera y de trabajo [PUEB_M31_091: 19-20]

VIII. Implicar al tú-oyente en lo dicho por el hablante

  • 20. Fórmulas fáticas de petición consentimiento del tú (¿no?, ¿verdad?, ¿estás de acuerdo?, ¿te parece?, etc.), como se ejemplifica en (39) y (40), o mediante la presentación de alternativas:

  • (39) I: eran los/ volados/ ra- ora sí que en eso nos gastábamos el tiempo ¿no? en los volados/ retaches (riendo)

  • E: (risa)

  • I: el trompo/ el trompo fue nuestro fuerte ¿verdad <~verdá>? porque ahí sacábamos buenos billetes (risa)

  • E: ¿ah sí?

  • I: sí

  • E: ¿apostaba?

  • I: mm poníamos dinero en la <~la:> en las cacerolas que les llamaban ¿no? [PUEB_H31_073: 136-142]

  • (40) E: pues o sea que ya nada más <~namás> trabajas/ no ¿ya no?/ ¿no te vas a un baile <~ba:ile>? ¿no te vas a…?

  • I: pues de hecho ya casi ya no ¿eh?/ es muy raro ya que salga yo

  • E: ajá/ pero siempre has sido bien tranquilo ¿no?/ yo me acuerdo de…/ bueno yo estaba más chiquita pero me acuerdo que…

  • I: sí pues <~pus> de hecho eres creo la más chica [¿no?] [PUEB_H11_001: 338-341]

  • 21. Elipsis de la conclusión mediante estructuras sintácticamente inacabadas o suspendidas:

  • (41) I: sí <~sí:> no <~no:>/ es que una obra grande de por sí tiene que tener muertos/ o sea de hecho/ ya ves ahí en el Triángulo también cuántos no se murieron

  • E: ¿a poco<~poco:>?/ [¿para hacer la plaza?]

  • I: [ahí tenían]

  • E: ¿o qué?

  • I: sí pues <~ps> ésos se murieron porque se <~se::>/ supuestamente en accidentes pero <~pero:>…

  • E: ¡ah! sí es cierto

  • I: el primer chavo se murió desde <~des:de::> las <~las:> diez de la mañana y lo sacaron hasta las dos de la tarde// no lo dejaban que lo sacaran [PUEB_H11_001: 311-318]

  • (42) E: mjú

  • I: […] entonces/ yo no sabía que habían relaciones sexuales/ yo no sabía que de una relación/ había un embarazo/ no <~no:> nada yo no sabía nada/ también era que/ mi mamá nunca decía “mira/ si llegas a tener o/ o hay relaciones entre las <~l:as> mujeres y los hombres”/ no nunca nada más hablaban algo así las personas/ y si uno pasaba o estaba se decía/ “vete por ahí que estoy platicando con la señora o...”/ y nunca ni nunca dijo/ “mira hija/ si tú tienes/ novio te puede pasar esto puede…” no nunca <~nun:ca> nunca <~nun:ca>/ nada más me decía/ “no me gusta que andes con ese muchacho ¡no me gusta!”/ y siempre lo corría [PUEB_M31_091: 23-24]

IX. Formular actos directivos de forma indirecta9

  • 22. Empleo de preguntas (directas o indirectas) y aserciones en lugar de exhortaciones.

  • 23. Negación del supuesto de lo que se quiere pedir o preguntar.

  • 24. Incluir en la petición el posible rechazo del interlocutor o expresar la improbabilidad de que se le conceda lo que solicita.

3. Descripción general de la atenuación en preseea-Puebla

En el corpus analicé 2143 turnos de habla, de los cuales los entrevistados realizan 1044; en ellos hay 593 actos atenuados, distribuidos en 488 turnos; esto representa el 46.74% de los turnos y el 42.02% de los actos de habla producidos por los entrevistados. Este resultado llama poderosamente la atención si se considera que, con el mismo método de trabajo, Cestero y Albelda (2012: 87) encontraron en Madrid y Valencia un 23% de turnos con atenuación tras analizar 24 entrevistas con informantes de instrucción alta; lo mismo ocurre con los resultados obtenidos por Marta Samper (2013: 331) en Las Palmas de Gran Canaria, donde se registran 288 actos de habla atenuados en el análisis de 6 entrevistas de hablantes de instrucción alta. Estos resultados, si bien exploratorios, sugieren que en entrevistas semiformales, los poblanos de instrucción educativa baja, se mostraron muy cuidadosos de lo que dicen y del modo en que lo dicen; habrá que aumentar la muestra de análisis para ver si se corrobora esta tendencia. Como veremos líneas abajo, las estrategias y los mecanismos empleados les permiten proteger su imagen, al evitar asumir la responsabilidad de ser la fuente de la enunciación; ser “políticamente correctos” al hablar de ciertos temas y de otras personas; y prevenir amenazas a la imagen del otro, quien en estas entrevistas puede ser, además, una persona recientemente conocida, de quien se ignora qué temas u opiniones podrían agraviarla, por lo que se trata de evitar al máximo el desacuerdo.

El tipo de atenuación que se registró con mayor frecuencia es el de modus (334 casos; 56.32%); le sigue el de dictum y modus (200 casos; 33.72%); y, por último, está el de dictum (59 casos; 9.94%).

Debido al tipo de entrevista y a la eliminación de los actos de habla del entrevistador, el corpus de estudio queda conformado casi en su totalidad por actos asertivos (1313, esto es, el 93.19%), seguidos muy distantemente por los actos expresivos (72; 5.10%), y apenas se registraron actos directivos (21 casos, el 1.7%). No se identificaron actos comisivos ni declarativos.

En cuanto al número de recursos por actos de habla, se encontró un patrón descendente en relación con el número de recursos utilizados: en el 42% de los actos atenuados (250) se presenta un único recurso; en el 36.08% (214 actos), 2; en el 14.33% (85 actos) se emplean 3 recursos; en el 6.23% (37 actos) se utilizan 4; en el 0.67% (4 actos), 5 recursos; en el 0.33% (2 actos), 6 recursos; y en el 0.15% (1 acto), 7 recursos.

En la descripción global de los datos, encontramos que los hombres atenúan más que las mujeres (61.29% frente a 38.7%); sin embargo, si consideramos que ellos emitieron 870 actos de habla, de los cuales 368 están atenuados, y ellas 225 actos atenuados de los 541 que producen, entonces podemos observar que el comportamiento es muy similar: 42.29% los hombres y 41.58% de las mujeres.

Con respecto a la edad, los hablantes jóvenes son quienes más actos de habla aportan al corpus de estudio: el grupo de edad 1 emitió 658 actos de los 1411 analizados (el 46.63%); el grupo 2 aportó 501 actos de habla (el 33.5%), y el grupo 3, 252 actos (17.85%). Aparentemente, los hablantes más jóvenes se sintieron más cómodos para expresarse durante las entrevistas, esto puede deberse a que los entrevistadores formaban parte de su mismo grupo generacional. Este vínculo puede haber influido en que los hablantes jóvenes fueran quienes menos actos atenuados realizaron. Como puede verse en la gráfica 1, hay una proporción inversa en el porcentaje de actos atenuados según la generación: el grupo de edad 1 atenuó el 39.51% de sus actos; el grupo 2, el 41.11%, y el grupo de edad 3 atenuó un 50.39% de sus actos. El hecho de que personas mayores, sin estudios, sean entrevistadas por jóvenes universitarios pudo también influir en que este grupo se mostrara especialmente cauteloso al expresarse. Finalmente, fue el hombre mayor quien más actos de habla atenuados realizó (51.23%) y la mujer joven quien menos (36.86%). Estos resultados nos sugieren que hay una actitud generacional de ruptura ante el modelo de atenuación, en especial como estrategia social de cortesía. Si bien se trata de un estudio exploratorio en el cual apenas se han analizado 6 entrevistas, se podría plantear como hipótesis para futuros estudios que la atenuación es una habilidad comunicativa que se desarrolla con la edad.

Actos de habla y actos atenuados

3.1. Estrategias de atenuación

En total contabilicé el uso de 1124 recursos de atenuación, cuya distribución por mecanismo, en números globales, se puede ver en la tabla 1. La táctica más utilizada es la desfocalización (23.66%), una estrategia que permite al emisor difuminar la fuente de la enunciación; y el recurso más empleado para conseguirla es la impersonalización del sujeto mediante el empleo de pronombres (74.81%), ya sea la tercera persona del singular, ya sea sumando al interlocutor a lo dicho (nosotros inclusivo) o convirtiéndolo en el sujeto de la enunciación ( general).

La segunda estrategia más usada permite corregir o reparar el posible daño causado a la autoimagen o a la imagen del interlocutor. Tiene un porcentaje de uso apenas menor que la primera (22.95%). Es una estrategia asociada con la cortesía verbal, ya que al proteger la imagen social de los participantes en la interacción se favorece el éxito conversacional.

La tercera estrategia más utilizada permite minimizar o difuminar la cantidad o cualidad de lo dicho (20.55%). Se trata de la única táctica de la nomenclatura que se refiere exclusivamente a la atenuación de dictum. El recurso más empleado para lograrlo es el uso de cuantificadores y modificadores (60.17%, esto es, 139 de los 231 recursos de esta estrategia), seguido por el diminutivo (29.43%) y, por último, por el empleo de unidades léxicas eufemísticas y de lítotes (10.38%). En el corpus analizado no encontré registro de extranjerismos. Considero importante mencionar que el cuantificador minimizador un poco se registra en 33 ocasiones; de éstas, en 17 se presenta en forma diminutiva (un poquito).

Estrategias de atenuación

%
I. Minimizar o difuminar la cantidad o cualidad de lo dicho 20.55
II. Rebajar la aserción expresándola en forma de duda o de incertidumbre 7.47
III. Desfocalizar los elementos de la enunciación personales o temporales 23.66
IV. Acotar o restringir lo dicho 4.09
V. Justificar 6.49
VI. Corregir o reparar 22.95
VII. Realizar concesiones 0.97
VIII. Implicar al tú en lo dicho por el hablante 13.79
IX. Formular actos directivos de forma indirecta 0
99.97

3.1.1. Estrategias de atenuación: variable sexo

La revisión de los datos a la luz de la variable sexo nos indica que si bien hombres y mujeres tienen un comportamiento similar en el porcentaje de actos atenuados en relación con los actos producidos, esta estrategia pragmática se realiza con fines diferentes, como puede verse en la gráfica 2.

La táctica más empleada por los hombres es “Desfocalizar los elementos de la enunciación”, mientras que las mujeres utilizan más la atenuación para “Minimizar o difuminar la cantidad de lo dicho”; esto es, los primeros usan más un recurso de modus, una reducción de la fuerza ilocutiva; mientras que las segundas emplean uno de dictum, es decir, una reducción del valor significativo de lo enunciado.

En segundo lugar, hombres y mujeres coinciden en el uso de la estrategia para “Corregir o reparar”, o sea, para evitar un posible daño ya hecho o que potencialmente puede hacerse. He mencionado antes que este uso puede estar condicionado por el tipo de interacción analizada, entrevistas semiformales en donde los participantes sí se conocen previamente y cambian sus roles cotidianos para asumir los de entrevistador-entrevistado, o bien donde los participantes no se conocen con anterioridad y su primera conversación se realiza en presencia de una grabadora. Queda pendiente para futuros trabajos el análisis del tenor interpersonal o tono (Halliday, 1978), esto es, la manera en la que la identidad social de los participantes, su estatus social y la relación que mantienen afecta la elección de los mecanismos y estrategias de la atenuación, incluso la función de la atenuación.

Estrategias de atenuación: variable sexo

En el uso de las estrategias 2 (“Rebajar la aserción expresándola en forma de duda o de incertidumbre”) y 8 (“Implicar al tú en lo dicho por el hablante”) también hay una diferencia marcada entre hombres y mujeres. Las mujeres duplican en porcentaje los usos que los hombres hacen de verbos, adverbios y otras estructuras léxicas para presentar las aserciones en forma de duda o probabilidad, o bien fingiendo incertidumbre, incompetencia o ignorancia (11.26% frente a 5.07%). Los hombres, en cambio, casi triplican a las mujeres en el empleo de fórmulas fáticas que permiten corroborar el canal de comunicación e incluir al interlocutor en lo dicho (18.14% frente a 6.89%).

Los resultados apuntan a que los hombres atenúan con el fin de cuidar la interacción o negociación que implica la conversación al proteger al mismo tiempo su integridad y la de los otros participantes, mientras que las mujeres cuidan más su autoimagen.

3.1.2. Estrategias de atenuación: variable edad

Al revisar los resultados a partir de la variable edad, también encontramos diferencias en el uso de estrategias de atenuación, como puede verse en la gráfica 3. La generación más joven emplea en primer lugar la estrategia de “Corregir o reparar” el posible daño a la conversación o la integridad de los participantes (27.97%, frente al 20.23% de la generación adulta y el 19.25% de la generación mayor), y en segundo lugar la de “Minimizar o difuminar la cantidad o cualidad de lo dicho” (22.84%, frente al 21.17 de la generación 2 y al 15.92% de la generación 3). En cuanto a la primera táctica (VI), los jóvenes usaron 120 mecanismos, en su mayoría marcadores del discurso atenuadores correctores (90.83%); con respecto a la segunda (táctica I), esta generación utilizó 98 recursos distribuidos de la siguiente forma: cuantificadores y modificadores (72.44%), sufijos diminutivos (16.32%) y eufemismos y lítotes (11.22%). En ambas estrategias observamos un uso decreciente con el aumento de edad. En oposición, las estrategias V y VIII presentan un uso creciente según el grupo generacional, si bien la de justificar muestra un ligero incremento (5.36%, generación 1; 6.35%, la generación 2; y 8.51%, la generación 3); la estrategia VIII, “Implicar al tú en lo dicho por el hablante”, se duplica entre las generaciones 1 y 2 (8.85% frente a 16.23%), y aumenta ligeramente en la generación 3 (17.77%).

La generación adulta usa de manera distinta la estrategia II (“Rebajar la aserción expresándola en forma de duda o de incertidumbre”), puesto que las generaciones 1 y 3 emplean respectivamente esta táctica un 9.55% y 9.25%, mientras que la 2 lo hace sólo el 4.23%; también son los adultos quienes menos utilizan la estrategia de “Acotar o restringir lo dicho”, 1.64%, mientras que los jóvenes la emplean en un 6.52%, y los mayores en un 4.07%. En oposición, en la estrategia III, los adultos son quienes más desfocalizan los elementos de la enunciación personal o temporal (28.47% frente al 17.94% de la generación 1); para ello, el recurso que más emplean es la impersonalización del sujeto sintáctico (85.45%, esto es, 47 de 55 veces que se usó la estrategia), seguido por el uso de marcadores discursivos que apelan a la franqueza (14.55%).

Estrategias de atenuación: variable edad

3.2. Mecanismos de atenuación

De los 24 mecanismos o recursos lingüísticos de atenuación analizados, como puede verse en la tabla 2, el más productivo es el uso de marcadores del discurso atenuantes correctores (18.5%), seguido por la impersonalización del sujeto sintáctico o semántico de un acto de habla (17.7%); en tercer lugar está el uso de fórmulas fáticas (13.16%), y en cuarto, la modificación morfológica externa (12.36%). Los recursos que no se encontraron en el corpus son la impersonalización que recurre a causas externas y los mecanismos que permiten formular actos directivos de forma indirecta.

Mecanismos de atenuación

N %
1. Modificación morfológica interna 68 6.04
2. Modificación morfológica externa 139 12.36
3. Selección léxica 24 2.13
4. Expresión de aserciones en forma de duda o de probabilidad mediante el empleo de verbos o adverbios modales de creencia o pensamiento, duda, probabilidad 63 5.6
5. Expresión de aserciones en forma de duda o de probabilidad, mediante verbos, adverbios o estructuras verbales que expresen incertidumbre, incompetencia, fingimiento de ignorancia 21 1.86
6. Impersonalización del sujeto sintáctico o semántico de un acto de habla 199 17.7
7. Impersonalización con expresiones que evitan la aseveración del yo y recurren a causas externas 0 0
8. Impersonalización mediante la evidencialidad 24 2.13
9. Utilización o simulación del estilo directo para expresar la propia opinión 42 3.73
10. Modificación temporal del verbo 1 0.08
11. Mecanismos que acotan la opinión expresada a la propia persona o a un determinado espacio, ámbito o territorio 40 3.55
12. Modificación del acto de habla que restringe lo dicho mediante construcciones sintácticas condicionales, concesivas o temporales 6 0.53
13. Justificaciones y excusas de lo dicho o del decir 29 2.58
14. Empleo de una comparación como forma de justificarse 2 0.17
15. Marcadores discursivos que presentan una consecuencia lógica 42 3.73
16. Marcadores del discurso atenuantes correctores para minimizar la disconformidad dialógica o para atenuar y proteger la propia imagen monológicamente 208 18.5
17. Elementos paralingüísticos 48 4.27
18. Petición de disculpas ante una interrupción, una información negativa para el oyente, una pregunta, la solicitud de un favor, etcétera 2 0.17
19. Movimientos concesivos para minimizar la disconformidad dialógica o para atenuar y proteger la propia imagen monológicamente 11 0.97
20. Fórmulas fáticas 148 13.16
21. Elipsis de la conclusión 7 0.62
22. Empleo de preguntas (directas o indirectas) y aserciones en lugar de exhortaciones 0 0
23. Negación del supuesto de lo que se quiere pedir o preguntar 0 0
24. Incluir en la petición el posible rechazo del interlocutor o expresar la improbabilidad de que se le conceda lo que solicita 0 0

El análisis de la modificación morfológica interna me interesaba particularmente, pues el uso del diminutivo se ha descrito como una de las características del español mexicano, en el cual podemos encontrar interacciones como la de (43):

  • (43) E: [¿de qué] moles has probado?

  • I: bueno por ejemplo/ bue- de diferentes lugares por ejemplo/ aquí en San Pablo es diferente

  • E: ¿cómo es ahí?

  • I: eh pues es más picosito/ poquito más aguadito/ entre rojito ajá/ este tengo una tía que lo hace dulce/ más negrito más espeso/ por ejemplo mi suegra lo hace este/ no lo hace ni dulce ni picoso/ lo hace así medio entre medio amarguito <~marguito>/ pero también igual están ricos [PUEB_M11_013: 513-516)]

Sin embargo, en su función como atenuador (6.04%), el uso del diminutivo arrojó una pequeña diferencia con lo registrado por Cestero (2012: 239) para el habla madrileña de Vallecas (4.6%), y con los resultados de Samper (2013: 339) sobre el habla de Las Palmas de Gran Canaria (4.15%), y resultó menor que el descrito por Béjar (2015:21) en el habla de Granada (10.21%).

Por otra parte, me interesaba conocer el uso que hacen los poblanos de los elementos paralingüísticos, específicamente de la risa, puesto que en el habla de Madrid (Vallecas) y Valencia es el mecanismo más productivo para atenuar (Cestero y Albelda, 2012: 114), mientras que en Granada (Béjar: 2015: 24) representa apenas el 2.19% de los datos. En las entrevistas analizadas para este trabajo ocupa el séptimo lugar de productividad (4.27%); así, nuestro uso de la risa estaría más cercano al descrito en Las Palmas, donde ocupa el lugar número 11, con un porcentaje de 3.4% (Samper, 2013: 339).

3.2.1. Mecanismos de atenuación: variable sexo

El análisis del uso de cada uno de los mecanismos de atenuación nos permite distinguir, como puede verse en la gráfica 4, diferencias significativas entre el habla de hombres y mujeres.

El recurso más empleado tanto por hombres como por mujeres es el 16, uso de marcadores del discurso atenuantes correctores para minimizar la disconformidad dialógica o para atenuar y proteger la propia imagen monológicamente; en los hombres representa el 20.31% del total de los recursos utilizados, y en las mujeres, el 15.63%.

El diminutivo (recurso 1), por ejemplo, es notoriamente más usado por las mujeres que por los hombres (12.41% frente a 2.06%). El uso que las mujeres hacen de verbos y adverbios modales de pensamiento, creencia, duda o probabilidad (recurso 4) triplica el que hacen los hombres (9.65% frente a 3.04%), y el de mecanismos que acotan la opinión expresada a la propia persona o a un determinado espacio, ámbito o territorio (recurso 11) lo duplica (5.28% frente a 2.47%); García Mouton (2000: 74) explica el uso de estas estrategias discursivas como un recurso de captio benevolentiae, esto es, como fórmulas que, más que indicar inseguridad lingüística, son parte de una tradición discursiva en la que la mujer requiere excusarse previamente por intervenir en la conversación, por afirmar algo o por mostrar su conocimiento sobre un tema, si quiere ganar la atención y la buena disposición de sus interlocutores, si quiere que su mensaje sea bien recibido.

Mecanismos de atenuación: variable sexo

La risa (estrategia 17) es otro de los recursos que las mujeres emplean mucho más que los hombres; los resultados de nuestro análisis indican una proporción de más de 3 a 1 (7.58% y 2.17%, respectivamente).

Los recursos que más emplean los hombres con respecto a las mujeres son los siguientes: justificaciones y excusas de lo dicho o del decir, mecanismo 13, en el que cuadruplican el uso de las mujeres (17.4% frente a 3.9%); las fórmulas fáticas, recurso 20, en el que casi triplican el de las mujeres (17.27% y 6.66%, respectivamente), y la impersonalización del sujeto sintáctico o semántico de un acto de habla, recurso 6 (20.17% frente al 13.79%).

3.2.2. Mecanismos de atenuación: variable edad

En cuanto a la revisión del uso de las estrategias o recursos lingüísticos según el grupo de edad, podemos observar en la gráfica 5 que los jóvenes son quienes presentan las mayores diferencias con respecto a la generación de los adultos y los mayores. El recurso más empleado por la generación 1 es el de marcadores del discurso atenuantes correctores, cuyo uso representa la cuarta parte del total de los recursos empleados por este grupo (25.4%); su aparición duplica el resultado de la generación 2 (12.7%) y es mucho mayor que el de la generación 3 (16.66%). El segundo recurso más empleado por esta misma generación es el 2, modificación morfológica externa (16.55%, generación 1; 10.11%, generación 2; y 9.25%, generación 3).

Aunque con menor representatividad en el global de los datos, podemos observar una marcada diferencia en el uso del recurso 11, mecanismos que acotan la opinión expresada a la propia persona o a un determinado espacio, ámbito o territorio, el cual es empleado por los jóvenes en un 5.59%, mientras que los adultos lo utilizan únicamente en un 1.64%.

Al mismo tiempo, los jóvenes muestran un comportamiento muy distinto en el uso de fórmulas fáticas, estrategia 20, con respecto a las otras dos generaciones. Si bien este recurso ocupa el tercer lugar de productividad en los mecanismos atenuantes analizados, en el habla de los jóvenes sólo representa el 7.69%, mientras que en el habla de los mayores es el más empleado (17.4%).

En la generación 1, además de los mecanismos que no aparecieron en el corpus, tampoco se registró el uso de modificación temporal del verbo, el empleo de una comparación como forma de justificarse ni la petición de disculpas.

Mecanismos de atenuación: variable edad

La generación 2 utilizó en primer lugar la impersonalización del sujeto sintáctico o semántico de un acto de habla, 20.94%, mientras que los jóvenes lo hicieron el 14.68%, y los mayores, el 17.4%; y mostró diferencia marcada en el uso de diminutivos (9.17% en comparación con el 3.72% de los jóvenes y el 4.81% de los mayores). Es la única generación que usó la modificación temporal del verbo (recurso 10) pero no la modificación del acto de habla que restringe lo dicho mediante construcciones sintácticas condicionales, concesivas o temporales (recurso 12). Los adultos también se diferencian de los otros dos grupos en el uso de la expresión de aserciones en forma de duda o de probabilidad mediante el empleo de verbos o adverbios modales de creencia o pensamiento, duda, probabilidad (estrategia 4): mientras el grupo 1 usa el recurso en un 6.99% y el grupo 3 en un 7.03%, el grupo 2 únicamente lo hace en un 3.29%.

4. Conclusiones

El análisis presentado sobre el uso de la atenuación en 6 entrevistas de hablantes de instrucción baja en PRESEEA-Puebla, si bien sólo puede ser considerado como un acercamiento exploratorio cuyo comportamiento deberá contrastarse con el resultado del análisis de un mayor número de datos del mismo corpus en donde se incluyan no solamente más entrevistas de las mismas variables (edad y sexo), sino los otros grupos de instrucción educativa, nos permite esbozar como hipótesis de trabajos futuros que en las entrevistas en PRESEEA-Puebla los entrevistados se muestran particularmente cuidadosos de lo que dicen y de la forma en que lo expresan; es decir, para ellos la atenuación es una estrategia productiva en la comunicación y en la interacción social.

Esto no quiere decir que en las entrevistas no se haya logrado una conversación fluida, sino que el éxito comunicativo se basa, precisamente, en el conocimiento y empleo de una tradición verbal que permite salvaguardar la dignidad de los participantes (prefiero utilizar la palabra dignidad que el término imagen porque considero que refleja mejor el valor personal que se pone en interacción en la conversación).

Por otra parte, si bien se trata sólo de un primer acercamiento, quiero destacar la alta frecuencia de uso de la atenuación en las 6 entrevistas analizadas: 46.74% de los turnos de habla del corpus están atenuados. Este resultado contrasta ampliamente con el obtenido bajo el mismo método de trabajo en otras variedades del español.

Este análisis sugiere que entre los hablantes de instrucción baja, la atenuación se presenta de manera similar entre hombres y mujeres: los primeros atenúan el 42.29% de sus actos de habla, y las segundas, el 41.58%. Las estrategias cognitivo comunicativas más empleadas para atenuar son la desfocalización de los elementos de la enunciación, ya sea personal o temporal (23.66%), seguida por la corrección o reparación de un daño hecho o potencial (22.95%) y, en tercer lugar, la minimización o difuminación de la cantidad y la cualidad de lo dicho (20.55%). Los hombres atenúan en primer lugar para implicar al tú-oyente en lo dicho, y en segundo, para desfocalizar los elementos de la enunciación; las mujeres, para realizar concesiones y para rebajar la aserción expresándola en forma de duda o incertidumbre.

Los mecanismos o recursos más usados fueron los marcadores del discurso atenuantes correctores, la impersonalización del sujeto sintáctico o semántico de un acto de habla y las fórmulas fáticas. Las principales diferencias en los usos según el sexo se dan en los diminutivos, recurso mayoritariamente femenino (12.41% frente a 2.03%), y en el empleo de justificaciones y excusas de lo dicho o del decir, recurso mayoritariamente masculino (17.40% frente a 3.90%).

Con respecto a la edad, los hablantes jóvenes son quienes más actos de habla aportan al corpus de estudio, pero quienes menos atenúan. La generación joven atenúa para acotar o restringir lo dicho; el 60.86% de sus recursos cumple esta función. La generación adulta atenúa sobre todo para realizar concesiones (63.63%), y la generación mayor, para justificar (31.5%) y para implicar al tú-oyente en lo dicho por el hablante (30.96%).

Los recursos más empleados por la generación 1 son los marcadores del discurso atenuantes correctores (25.40%) y la modificación morfológica interna (16.55%); la generación 2 utiliza la impersonalización del sujeto (20.94%) y las fórmulas fáticas (16%); y la generación 3 prioriza la impersonalización del sujeto y las fórmulas fáticas (coincidentemente, ambos aparecen en un 17.4%).

Para concluir, puedo señalar que los resultados se suman a la evidencia mostrada por distintos grupos de PRESEEA para aseverar que la atenuación lingüística es un fenómeno sociovariable.

Notas al pie:
  • 1

    La ciudad de Puebla se encuentra ubicada en el Altiplano Central de México, a 130 km de la capital del país. Es la cuarta ciudad más poblada del territorio nacional, con más de 1.5 millones de habitantes (INEGI, 2015). PRESEEA-Puebla ha recogido sus datos entre los años 2012 y 2016, exclusivamente en la capital, Puebla de Zaragoza.

  • 3

    No obstante, en los ejemplos (6), (25) y (26) he preferido ilustrar los mecanismos a partir de la intervención del entrevistador. Esto no repercute en el análisis cuantitativo.

  • 4

    Véanse los estudios de Lastra y Butragueño (2016) sobre lo que es y de Aldama y Reig (2016) de ahora sí/ ora sí (que).

  • 5

    Las estrategias se enlistan con números romanos, los mecanismos con números arábigos y los ejemplos con arábigos entre paréntesis.

  • 6

    Los ejemplos se presentan tal como aparecen transcritos en el corpus estudiado, es decir, con las marcas y etiquetas de la transcripción PRESEEA. La E introduce los turnos del entrevistador y la I, los del informante o entrevistado. Marco en negritas únicamente el recurso que quiero destacar para la ejemplificación, pero para el análisis cuantitativo tomo en cuenta todos los que aparecen en cada acto. La información que aparece entre corchetes al final de cada ejemplo es la siguiente: ciudad, código de informante (sexo, grupo de edad y nivel educativo), número de entrevista y turnos de habla. Así, por ejemplo, la etiqueta [PUEB_M11_019: 309-310] debe leerse como entrevista de PRESEEA-Puebla a una mujer de edad 1 (20 a 34 años), de nivel de instrucción 1 (educación primaria), turnos de habla 309 y 310.

  • 7

    Se trata de una de las estrategias más difíciles de reconocer dentro de los corpus orales porque implica el reconocimiento e interpretación de la intención y el conocimiento que el hablante tiene sobre lo dicho. Para una discusión sobre el tema véase Albelda (2010).

  • 8

    En las conversaciones analizadas no apareció ningún ejemplo de este recurso, y en el análisis de Albelda y Cestero tampoco se registró. Estas autoras lo ejemplifican a partir de otros textos: “Me temo que habrá que ir acabando la sesión” (nota 47, página 234); y lo caracterizan como de uso más común entre los actos directivos. Debido a que nuestro método de trabajo establece que sólo se estudien los actos de habla del colaborador, los directivos están prácticamente ausentes de nuestro corpus, y eso disminuye la posibilidad de que aparezca este recurso.

  • 9

    En el corpus analizado no encontré ejemplos de los recursos que conforman esta estrategia.

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  • Lastra, Yolanda y Pedro Martín Butragueño (2016), “Allá llega a lo que es el pueblo de San Agustín. El caso de la perífrasis informativa con lo que es en el CSCM”, Lingüística y Literatura, núm. 69, pp. 269-293. Disponible en: <https://www.academia.edu/7595819/_All%C3%A1_llega_a_lo_que_es_el_pueblo_de_San_Agust%C3%ADn._El_caso_de_la_per%C3%ADfrasis_informativa_con_lo_que_es_en_el_CSCM_Y._Lastra_and_P._Mart%C3%ADn_Lingu%C3%ADstica_y_Literatura_69_2016_pp._269-293._DOI_10.17533_udea.lyl.n69a12_>.
  • Moreno Fernández, Francisco, Metodología del “Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y de América” (PRESEEA). Versión revisada en octubre 2003. Disponible en: <Disponible en: http://preseea.linguas.net/Portals/0/Metodologia/METODOLOG%C3%8DA%20PRESEEA.pdf >.
  • Samper Hernández, Marta (2013), “La atenuación lingüística en el español de Las Palmas de Gran Canaria”, Lingüística Española Actual, 35 (2), pp. 325-348.
Figuras:
Actos de habla y actos atenuados
Estrategias de atenuación: variable sexo
Estrategias de atenuación: variable edad
Mecanismos de atenuación: variable sexo
Mecanismos de atenuación: variable edad
Tablas:
Estrategias de atenuación
%
I. Minimizar o difuminar la cantidad o cualidad de lo dicho 20.55
II. Rebajar la aserción expresándola en forma de duda o de incertidumbre 7.47
III. Desfocalizar los elementos de la enunciación personales o temporales 23.66
IV. Acotar o restringir lo dicho 4.09
V. Justificar 6.49
VI. Corregir o reparar 22.95
VII. Realizar concesiones 0.97
VIII. Implicar al tú en lo dicho por el hablante 13.79
IX. Formular actos directivos de forma indirecta 0
99.97
Mecanismos de atenuación
N %
1. Modificación morfológica interna 68 6.04
2. Modificación morfológica externa 139 12.36
3. Selección léxica 24 2.13
4. Expresión de aserciones en forma de duda o de probabilidad mediante el empleo de verbos o adverbios modales de creencia o pensamiento, duda, probabilidad 63 5.6
5. Expresión de aserciones en forma de duda o de probabilidad, mediante verbos, adverbios o estructuras verbales que expresen incertidumbre, incompetencia, fingimiento de ignorancia 21 1.86
6. Impersonalización del sujeto sintáctico o semántico de un acto de habla 199 17.7
7. Impersonalización con expresiones que evitan la aseveración del yo y recurren a causas externas 0 0
8. Impersonalización mediante la evidencialidad 24 2.13
9. Utilización o simulación del estilo directo para expresar la propia opinión 42 3.73
10. Modificación temporal del verbo 1 0.08
11. Mecanismos que acotan la opinión expresada a la propia persona o a un determinado espacio, ámbito o territorio 40 3.55
12. Modificación del acto de habla que restringe lo dicho mediante construcciones sintácticas condicionales, concesivas o temporales 6 0.53
13. Justificaciones y excusas de lo dicho o del decir 29 2.58
14. Empleo de una comparación como forma de justificarse 2 0.17
15. Marcadores discursivos que presentan una consecuencia lógica 42 3.73
16. Marcadores del discurso atenuantes correctores para minimizar la disconformidad dialógica o para atenuar y proteger la propia imagen monológicamente 208 18.5
17. Elementos paralingüísticos 48 4.27
18. Petición de disculpas ante una interrupción, una información negativa para el oyente, una pregunta, la solicitud de un favor, etcétera 2 0.17
19. Movimientos concesivos para minimizar la disconformidad dialógica o para atenuar y proteger la propia imagen monológicamente 11 0.97
20. Fórmulas fáticas 148 13.16
21. Elipsis de la conclusión 7 0.62
22. Empleo de preguntas (directas o indirectas) y aserciones en lugar de exhortaciones 0 0
23. Negación del supuesto de lo que se quiere pedir o preguntar 0 0
24. Incluir en la petición el posible rechazo del interlocutor o expresar la improbabilidad de que se le conceda lo que solicita 0 0
Historial:
  • » Recibido: 09/11/2016
  • » Aceptado: 27/01/2017
  • » Publicación impresa: 2017Jul-Dec

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Anuario de Letras. Lingüística y Filología, volumen 8, núm. 1, año 2020, enero-junio de 2020, es una publicación semestral editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, a través del Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205. URL: https://revistas-filologicas.unam.mx/anuario-letras/index.php/al/index, e-mail: anudelet@unam.mx. Editor responsable: Mtra. María del Refugio Campos Guardado. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2018-020113394100-30; eISSN: 2448-8224, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número, Mtra. María del Refugio Guardado Campos, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica "Juan M. Lope Blanch", Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Col. Copilco, Del. Coyoacán, Ciudad de México, C. P. 04510, Tel.: 56227550, ext. 49205, fecha de última modificación, 31 de enero de 2020.

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